Los gurús y la teoría de la relatividad

Si alguien se acerca a ti diciendo que es un gurú, huye. Seguramente quiere tu dinero. La frase no es mía, la leí ayer, lamentablemente no recuerdo dónde, pero es bastante descriptiva de la situación en la que nos encontramos con estos temas de los medios sociales, el 2.0 y el acceso del usuario a los contenidos en la Red. Sin duda estamos inmersos en una paradoja.

Por un lado se están desarrollando herramientas, entornos y procesos, están surgiendo figuras y elementos que suponen un cambio más que una evolución, un salto en el suceder natural de las cosas que algunos, como es por otro lado normal, no terminan de asimilar y comprender. Esas herramientas, entorno y procesos predican la relatividad constante, la ausencia de un conjunto de reglas fijas e inmutables que asienten las bases del la verdad más allá de la duda. Y sin embargo surge una serie de gurús, de sabios que predican y afirman sin atisbo de duda y sin inmutarse que lo único cierto es lo que sale de sus labios. La verdad revelada y que nadie puede ni debe discutir.
 
Vaya por delante, porque me conozco algunas reacciones, que yo ni soy ni me considero gurú de nada. Sencillamente me intereso por el estudio de los medios sociales, el 2.0 y el turismo y a partir de ahí doy mis opiniones, opiniones que en ningún momento pretenden ser ni se consideran inmutables y que, por lo tanto, pueden cambiar si alguien me convence con su razonamiento de mi equivocación. Recordemos que los mercados son conversaciones, no monólogos, y que de las conversaciones no salen sentencias sino opiniones. Aunque por supuesto esto también es discutible.
 
Desde mi punto de vista, que no tiene por qué ser compartido, la filosofía 2.0 carece de una ontología basada en principios inmutables, más bien la base de su ontología está en su variabilidad, en la capacidad y posibilidad de evolucionar constantemente llevando la contraria a los que como yo escribimos sobre estos temas. La filosofía, la sociología, la antropología, las ciencias sociales en general se basan ya de por sí en la mutabilidad humana, en la relatividad y en lo efímero de la condición humana en su relación con el entorno que le toca vivir. La filosofía 2.0, aunque tal vez sea algo pretencioso llamarlo filosofía, se asienta sobre esa humanidad pendular y por lo tanto variable. Lo que hoy no parece posible en una herramienta 2.0 como Twitter, mañana puede ser algo normal; la estrategia de marketing que hoy no parece viable en Facebook mañana puede dar sus frutos e imponerse. Todo es relativo.
 
En esta situación que describimos surgen algunos expertos que consideran el conocimiento como una propiedad, algo escaso y difícil de descubrir. Se consideran receptores y recipientes de ese conocimiento, y como tales se comportan. Sin embargo hoy en día no existe un ecosistema más alejado de la exclusividad del saber que el 2.0. Las redes, la colaboración, la diseminación de la información ha enseñado que el conocimiento está en toda la Red, y que offline esa paradoja tiene su correlato. Es un error basar la verdad o falsedad de una teoría en el origen de la misma. Debemos volver a enfocar nuestra crítica a la teoría misma, a la afirmación, y obviar quién fue su fuente.
 
Hoy en día seguimos viendo supuestos gurús que no han sido capaces de asimilar los tiempos que corren. De ese modo siguen con un discurso antiguo, más propio de estructuras centralizadas que de la red vital en la que nos encontramos, un discurso compartimentado y no integrador, enfocado a un mercado de la escasez y no a uno de la abundancia. Aún así no podemos erigirnos en jueces de la verdad, recordemos que nos somos ni creemos en los gurús.
 
Los gurús, esos maestros espirituales a los que se cree a pies juntillas no dejan de ser más que una forma de entender la gestión del conocimiento, de una forma excluyente pero que a algunos les puede ser útil. De todos modos no creo que sea esa una estrategia ganadora en los tiempos que corren.
 
Y si me permiten un último consejo, pongan en duda todo lo que acaban de leer, analícenlo y critíquenlo, y si así lo creen disientan de lo dicho y escrito. Al fin y al cabo esto no lo ha escrito ningún gurú, sólo yo.
 
 
Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com)
 
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Comentarios 3

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jordi ruiz3/07/2009 10:07:00

Juan la frase es de Marco Taboas en http://comunidad.hosteltur.com/post/2009-07-01-lectura-recomendada

100% de acuerdo con la reflexión, grurus, A-List y todo tipo de vendedores de vapor-ware 2.0

Salu2

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Usuario

Roberto3/07/2009 10:07:00

Muy buen artículo, aunque suene un poco a dejà-vu...

Desde que hace años, y con una frecuencia realmente inquietante en los últimos meses, no paran de aparecer análisis de este tipo en los principales blogs de turismo. Sin ir más lejos:
http://www.albertbarra.com/marketing-hotelero/marketing-hotelero-20/expertos-y-gurus-en-marketing-en-medios-sociales/

En estos análisis siempre hay un antiguru que critica a los supuestos gurus y se desmarca de ellos. "Yo ni soy ni me considero guru de nada" dices Juan, pero te olvidas, como ya es costumbre en estos casos, de mencionar casos concretos. Tanto miedo hay a quedar mal con algún supuesto guru??

Sinceramente estoy un poco cansado de esta manera un pelín hipócrita y aburrida de hacer polémica. Cuando leo que el 2.0 se basa en la Conversación pienso en otra época histórica de lo que se dijo lo mismo, la Ilustración francesa, en la cual el debate y la reflexión pasaban por disputas feroces entre posiciones y personalidades muy claras.

Hoy, salvando todas las distancias posibles, estas conversaciones se parecen más a sermones, politicamente correctísimos, hechos de una manera tal que nadie pueda sentirse atacado y todos podamos seguir pensando que lo estamos haciendo bien, mientras fuera hay unos gurus muy malos que quieren nuestro dinero.

Saludos y gracias,
Roberto

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K4rib3/07/2009 15:07:00

¡Perfecto! Parece que la casa se va poniendo en orden.

Y sobre las "discusiones", la verdad o la mentira... la realidad es la que se impone, por la simple razón de que es muy terca.

Así, cualquier cosa puede ser cierta o no, todo depende de si me sirve o no. Si algo me "ayuda" a resolver un problema, pues nada, es verdad. Y si ese algo no tiene que ver con "mi" problema pero si con el del otro, será a ese otro a quien le corresponda "testificar" sobre "esa" verdad. Desde luego...

Que eso nada tiene que ver con las discusiones Bizantinas, como que qué fue primero ¿el huevo o la gallina?, de si esto o aquello, cuando nada tienen que ver con la realidad de nadie.

Y es más; cada quien debe tener su propia "verdad", la que la vida y la reflexión le dan. Y en ese sentido todos somos gurús, unos frente a otros, creando lo que por ahí llaman " conciencia colectiva". Por eso se discute entre los que tienen qué discutir y se comparte con quien así lo desee; ya llegará el momento que quien no tenía, tenga algo que decir..

Por supuesto que hay que tener en cuenta otro "detallito"; mi verdad me puede beneficiar sólo a mi y perjudicar a los demás, con lo que los demás están en todo su derecho de repudiarla, rechazarla, atacarla, incluso si no le afecta directamente.

Así que si todo es relativo, entonces la relatividad también lo es, con lo que la realidad en últimas es la que tiene la razón y la verdad. Ella no es relativa, simplemente es; lo relativo es todo lo demás.

Y hablando de verdades, creo que estamos en un muy buen punto de partida, que nos beneficie a todos, y que así sea. Eso no debería ser relativo tampoco, simplemente "debería" ser. Se necesitan muchos gurús, todos debemos ser gurús, adelante...

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