¿Sabe el Gobierno que el turismo es la primera actividad exportadora en España?

Un post de Esther Mascaró Puntí, en Economía

23 de Mayo del 2016

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¿Sabe el Gobierno lo que es la nueva economía del turismo? ¿Es consciente de que a la industria turística se le ha quedado pequeña la palabra "sector" y como agua hirviendo rebosa de sus límites e inunda todos los sectores de la economía española? Toc-toc Moncloa, ¿hay alguien ahí?

Ya sé que el Gobierno de Mariano Rajoy está en funciones y a las puertas de una nueva cita electoral, y que hablar de "Gobierno" en este momento -y desde hace muchos meses- es casi lo mismo que hablar de platillos volantes y de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York... pero sería bueno aprovechar este momento para que los partidos políticos con opciones de formar Gobierno tras el 26 J se mentalicen de la importancia del turismo para la economía española.

En el Foro Hosteltur decía el encargado de inaugurarlo, Carlos Chaguaceda, director de Turismo de la Comunidad de Madrid, que "Las administraciones estamos para fijar las reglas y no estorbar". Algunos respondían diciendo que era verdad, que el mejor Gobierno es el que no se nota, y otros aseguraban que de hecho en España, en estos seis meses de "Gobierno en funciones" el turismo va como un tiro y el paro ha decrecido... está claro que podemos hacer muchas bromas sobre la situación y sobre si realmente el turismo necesita o no un Gobierno estable, pero a ninguno se nos escapa que la función reguladora es importante para garantizar la libre competencia y los derechos de los ciudadanos, y también que aunque un Gobierno no puede crear puestos de trabajo, las empresas necesitan en momentos dados acciones de apoyo por parte de un Gobierno estable.

Sueño y realidad

Lo que no tengo claro es, y me remito a la experiencia de los últimos años, si en España los partidos políticos tienen clara la importancia estratégica del turismo. No sé si son conscientes del hecho de que El turismo vuelve a ser el sector exportador número 1 de España, o sea, que aunque hace dos años el turismo fue adelantado en cuanto a exportaciones por la industria de los bienes de equipo, actualmente ha regresado a su primera posición por delante de otros sectores como los bienes de equipo, la alimentación o la automoción, según muestra la comparación de los ingresos por turismo extranjero de la balanza de pagos con las cifras de exportaciones del Ministerio de Economía. Los turistas extranjeros gastaron un total de 50.900 millones de euros en los destinos españoles el año pasado, según la balanza de pagos, lo que significó un incremento interanual del 3,87% respecto a 2014.

Lo decía muy claramente Enrique Ruiz de Lera, director de la OET de Londres, en la entrevista "Hay que desterrar el término promoción y hablar de marketing y branding de destinos y productos", respondiendo lo siguiente a la pregunta de si, a su juicio, la contribución del turismo a la economía era reconocida adecuadamente:

"Creo que no. El turismo es el principal sector exportador de España (sin cruce de fronteras) y, lo que es más importante, el primer empleador de nuestro país, algo clave en un contexto de alto desempleo. Sin embargo, rara vez se confiere al turismo el carácter estratégico que merece."

¿Por qué es así? ¿Por qué sigue siendo así, Gobierno tras Gobierno, partido tras partido? ¿Carece de lobby el sector turístico? ¿Es mejor dejarlo todo como está y por eso las grandes empresas españolas no se han puesto entre ceja y ceja presionar al Gobierno sea del color que sea? ¿Realmente existe la percepción de que es mejor que el Gobierno no estorbe, incluso si para eso hay que consentir que el turismo sea considerado una mera bolsa de recaudar cuando hacen falta dineros públicos? Realmente no sé cuál es el problema principal, imagino que un poco de todo... falta de consciencia por parte de los partidos políticos, desde luego; consideración del turismo como una caja de caudales de donde obtener dinero relativamente fácil, también; cierta dejadez por parte de las grandes empresas, que se dedican a sus negocios más que a coordinarse para tener una presencia pública y presionar al poder político, también... tampoco tenemos en España una visión muy clara de cuál ha de ser el papel de nuestro país en el mundo. Nos comportamos como comparsas y es lo que somos, a pesar de la relevancia de nuestras empresas.

Y luego está el drama de las 17 normativas distintas claro... a veces se comprende que las empresas se limiten a hacer su trabajo y no busquen más complicaciones. Los escollos administrativos son tan complicados y diversos en España que a veces es milagroso que alguien opte por invertir...

El futuro no es para comparsas simpáticos

Pero sea como sea, en un mundo en el que los ingresos por turismo han crecido en un 3,6% en 2015 y fueron registrados, también el año pasado, 1.184.000 turistas internacionales; y en un país donde los turistas extranjeros gastaron el año pasado 50.900 millones de euros, está muy claro que falla la consideración estratégica del turismo por parte de todas las administraciones, desde el Gobierno del Estado al más pequeño Ayuntamiento de una zona turística.

Francia, un país que ha tenido que enfrentarse últimamente a atentados terroristas que han trastocado su papel mundial como destino turístico de primer orden, desde el año pasado situó Turismo bajo el paraguas del Ministerio de Asuntos Exteriores (Francia sitúa Turismo bajo la tutela del Ministerio de Exteriores). Se trata no solo de un movimiento estratégico de imagen, sino de la puesta en práctica de un concepto que en España brilla por su ausencia: la clarísima concepción de que el turismo es un sector económico estratégico no solo por los ingresos que implica, sino también porque va ligado a la imagen de Francia en el mundo y porque se trata de un fenómeno que no va a pararse a pesar del terrorismo, las crisis y todo cuanto lo amenaza. Francia quiere seguir siendo el destino número uno del mundo también para los nuevos turistas, los de nuevos países emisores y los nuevos nichos que aparecen con el nuevo paradigma social y económico, y a la vez, considera que todo su aparato administrativo y diplomático tiene que estar al servicio de las empresas turísticas francesas en todo el mundo.

Francia no siempre es lo que parece... es cierto que tendemos a idealizar la aplicación real de sus valores, reunidos bajo el concepto nada inflexible que tienen de su República, y que luego, en la práctica, no siempre los resultados son los que cabría esperar (el laicismo no es tan real como parece de lejos, la ultra derecha avanza posiciones, etc.). Pero no se le puede negar al Gobierno francés una auténtica visión estratégica no solo de la importancia del turismo, sino también del papel de Francia en el mundo. El Gobierno francés ha entendido hacia dónde van los nuevos tiempos y ha visto que el turismo es algo más que una máquina recaudadora de impuestos.

¿Sería soñar demasiado que el futuro Gobierno de España, sea del color que sea, se acerque un poco a esa visión?

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