Diario 5864 08.04.2020 | 21:23
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Por Actitud De Comunicación, en Transportes Con motivo del 15 aniversario de la ley EC 261 AirHelp informa que

Los derechos de 900 millones de pasajeros aéreos en peligro por la revisión de la ley

Está prevista para finales de junio y se basa en una propuesta que afectaría a la protección legal de un 80% de los viajeros 17 febrero, 2020 (16:35:34)

Hoy se celebra el 15 aniversario de la ley europea EC 261, la ley que protege los derechos de los pasajeros aéreos ante los retrasos y cancelaciones por parte de las aerolíneas. Y es, precisamente en este momento, cuando se enfrenta a una de las mayores amenazas desde su creación. La comisión europea planea llevar a cabo la revisión de la ley a finales de junio, basándose en una propuesta que anularía la protección legal de al menos un 80% de los pasajeros aéreos en toda Europa.

Más de 900 millones de pasajeros aéreos de la Unión Europea que viajan cada año están protegidos por la ley EC261 contra los retrasos y cancelaciones, causados por las aerolíneas. Se trata de un marco legal altamente efectivo y su revisión, basada en una propuesta, amparada por las aerolíneas, supondría que estos pasajeros perderían sus derechos en favor de las aerolíneas.

Philippe Strässle, experto en derechos de los pasajeros de AirHelp, comenta al respecto: “la presidencia actual de la Comisión Europea afirma que su propuesta incentivaría a las aerolíneas a prestar sus servicios. Sin embargo, por nuestra parte, creemos firmemente que cualquier incentivo que las aerolíneas tienen actualmente para desempeñar su labor a tiempo, sería completamente eliminado por la nueva propuesta. La revisión no tiene en cuenta que la ley EC 261 ha permitido reducir los retrasos y las cancelaciones y ha mejorado notablemente la protección de los pasajeros. Si esta propuesta fuera aceptada, el único ganador sería la industria de las aerolíneas, lo que sería bastante irónico dado que se supone que ofrece protección a los pasajeros aéreos. Esta revisión demostraría una gran falta de consideración por el pasajero y por todas las sentencias que ha publicado el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en los últimos 15 años”.

Desde su creación, la ley ha demostrado su efecto regulador y esto es más evidente si tenemos en cuenta los datos de vuelo de 2018 y 2019. El año 2018 fue un año récord en términos de alteraciones de vuelo elegibles para compensación de pasajeros, lo que obligó a las aerolíneas a priorizar la puntualidad y la atención al cliente. Como resultado, de acuerdo con los datos estadísticos de vuelo proporcionados por AirHelp, en 2019 se observó una disminución del 25,3% en las cancelaciones de vuelos, y el número de pasajeros elegibles se redujo en un 22,6% en comparación con 2018.

Es por ello, que la reducción de la cantidad de compensación disponible para los viajeros minimizaría, sin duda alguna, los incentivos de las aerolíneas para mejorar la calidad del servicio y aumentaría sustancialmente la probabilidad de que los vuelos se retrasen. Algo con lo que está de acuerdo el Centro Europeo del Consumidor de Italia, que es una de las instituciones que se opone a la modificación de esta ley tal y como se propone en este momento.

Otra de las propuestas que se plantean con la revisión es que los problemas de vuelo causados por cuestiones técnicas dejen de ser responsabilidad de las aerolíneas. Si se aceptara la propuesta actual, las únicas ganadoras serían las aerolíneas y la gran mayoría de los pasajeros se verían afectados por retrasos aún mayores y sin derecho a recibir ningún tipo de compensación. Si las aerolíneas dejan de ser responsables del mantenimiento deficiente de sus aviones, el principal problema no solo será triplicar el límite de tiempo que tienen para llevar a sus pasajeros a su destino.

Este nuevo concepto, proporcionaría a las aerolíneas una laguna jurídica para evitar el pago de indemnizaciones, alegando ‘problemas técnicos’, relacionados con la seguridad, cuando se produzcan retrasos o cancelaciones, tal y como está sucediendo en países como Canadá. Además, esto podría provocar que las aerolíneas presten menos atención a este aspecto, lo que supondría un riesgo para la seguridad de los pasajeros, ya que, con la ley actual, al ser responsables de todos los problemas técnicos, los estándares de mantenimiento son muy altos.

“Para nosotros, esto es un claro indicador de la necesidad de reforzar los derechos de los pasajeros aéreos y mantener a las aerolíneas a raya. La actual situación en Canadá es otro ejemplo de ello. El proyecto de ley para ofrecer a los pasajeros una compensación económica por las interrupciones se presentó hace sólo unos meses, y actualmente Air Canada está en el ojo del huracán por abusar del sistema, lo que está llevando a los contrarios a la reforma de la ley a solicitar al gobierno de Trudeau que tome medidas”, comenta Strässle.

Para Strässle, “reducir los derechos de los pasajeros aéreos conduciría a un mal uso de la ley por parte de las aerolíneas. La revisión, en su forma actual, debe ser bloqueada, de lo contrario los pasajeros aéreos europeos serán completamente despojados de sus derechos. La UE ha demostrado históricamente que es favorable al consumidor, ya que los consumidores son vulnerables y necesitan protección. Ahora no es el momento de ceder ante la presión de las compañías aéreas”.

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