Ex consejero catalán puso la red europea de Turismo de Cataluña al servicio de cinco empresas, según investigación

El ex consejero de Indústria, Comerç i Turisme, Antoni Subirà, puso la red europea de Turismo de Cataluña al servicio de las cinco empresas que firmaron contratos de patrocinio con la Maison de la Catalogne. Cada una de ellas pagó cinco millones de pesetas anuales. Según las investigaciones del diputado de Iniciativa-Verds, José Luis López Bulla, Subirà contrató a un relaciones públicas para que consiguiera esponsorizaciones para el centro turístico de la Generalitat en París.

El ex consejero de Indústria, Comerç i Turisme, Antoni Subirà, puso la red europea de Turismo de Cataluña al servicio de las cinco empresas que firmaron contratos de patrocinio con la Maison de la Catalogne. Cada una de ellas pagó cinco millones de pesetas anuales. Según las investigaciones del diputado de Iniciativa-Verds, José Luis López Bulla, Subirà contrató a un relaciones públicas para que consiguiera esponsorizaciones para el centro turístico de la Generalitat en París.Las empresas que firmaron en 1998 fueron Winterthur, Freixenet, Cap Gemini, J. Feliu Peña-Troll y Unidesa (filial de Cirsa). Mientras que la primera compañía sólo firmó por un año, el resto lo hicieron por cinco. En cuanto a Winterthur, en una de las cláusulas se especifica que la empresa y Turismo de Cataluña «acuerdan colaborar para el desarrollo de un seguro específico para las Casas de Turismo Rural». En otro momento, se afirma que «Turismo de Cataluña pondrá a disposición de Winterthur las salas habilitadas al efecto de la Maison de la Catalogne en París para que sean utilizadas por la empresa en todas aquellas actividades de promoción, comercialización, presentación, etc., que tenga que menester». Asimismo, Turismo «pone en manos de Winterthur los servicios y las gestiones que sean necesarias desde el resto de Centros de Promoción Turísticos de Cataluña en el extranjero, y más concretamente en las ciudades de Londres, Helsinki, Estocolmo, Bruselas, Moscú, Kíev y Riga». Esta misma cláusula figura en el resto de patrocinios. Fuentes de Winterthur explicaron ayer que únicamente se firmó un contrato por un año y que se pagó la cantidad estipulada, pero que la dirección de la compañía consideró que no era necesario renovarlo. Aunque Winterthur firmó por un año, Subirà, en contestación a una pregunta parlamentaria, afirmó, en 1999, que esta compañía había firmado por cinco años y que en cada uno de ellos pagarían cinco millones. «Subirà mintió al Parlament», afirmó ayer López Bulla. En cuanto al relaciones públicas contratado después de que la Agència de Patrocini i Mecenatge de la Generalitat no encontrara patrocinadores, López Bulla ha contabilizado pagos a Pere Portabella por un total de 13,5 millones de pesetas en concepto de «comisiones más impuestos». En cambio, «como ingresos provenientes de las empresas patrocinadoras sólo se han acreditado», en la investigación de López Bulla, «15 millones de pesetas». Un portavoz del Departament de Indústria señaló ayer que Turismo de Cataluña «lleva ingresados 35 millones de pesetas», precisamente la cantidad que Portabella se comprometió a conseguir cuando firmó su contrato. Asimismo, este mismo portavoz afirmó que este relaciones públicas «ha cobrado en concepto de comisiones algo más de 11 millones de pesetas». En el contrato con Freixenet se especifica que Turismo de Cataluña «pone a disposición» de esta empresa «los servicios y las gestiones necesarias» del resto de centros en Europa. Además de que en la Maison de la Catalogne de París únicamente hubiera productos de esta marca de vinos y cavas, Turismo de Cataluña también se comprometió en el contrato a apoyar a Freixenet en las diferentes ferias del sector mediante «un espacio adecuado para la degustación tipo bar» en el que «Freixenet podrá hacer la actividad promocional de sus productos». De las investigaciones de José Luis López Bulla en Turismo de Cataluña durante el periodo en que Antoni Subirà era el consejero se desprende que el proceso de creación de la Maison de la Catalogne contó con numerosas irregularidades y la «vulneración» de la Ley de Contratos. Los gastos generados en la puesta en marcha ascendieron a 500 millones de pesetas, «aunque los órganos colegiados de dirección no aprobaron la inversión», según López Bulla. 

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