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El presidente de Baleares insatisfecho de la imagen de Baleares en la huelga de transporte, pero culpa al gobierno central del caos en los aeropuertos

16 julio, 2001
El presidente del gobierno de Baleares, Francesc Antich, aseguró en una entrevista concedida a Europa Press, no estar "satisfecho" con la imagen exterior de las Islas que dejó la huelga de conductores de autobuses para turistas, y que colapsó los aeropuertos, dejando a miles de turistas "encerrados", pero reiteró que las competencias sobre los aeropuertos y sobre las fuerzas del orden público encargadas de garantizar los servicios mínimos que su gabinete adoptó "son del gobierno central".
El presidente del gobierno de Baleares, Francesc Antich, aseguró en una entrevista concedida a Europa Press, no estar "satisfecho" con la imagen exterior de las Islas que dejó la huelga de conductores de autobuses para turistas, y que colapsó los aeropuertos, dejando a miles de turistas "encerrados", pero reiteró que las competencias sobre los aeropuertos y sobre las fuerzas del orden público encargadas de garantizar los servicios mínimos que su gabinete adoptó "son del gobierno central". Antich respondía de esta forma, a las críticas "interesadas" hechas públicas por el líder del PP, en las que culpaba al Ejecutivo isleño del caos formado por la protesta del transporte discrecional. En este sentido, el presidente de Baleares recordó que su gobierno estuvo tres días reunido con las partes y que, gracias a este esfuerzo "y a la voluntad de no perjudicar la imagen y al sector turístico de las Islas", se llegó a un acuerdo entre las partes. El presidente regional aseguró que el Ejecutivo balear, "realizó un increíble esfuerzo para arreglar el conflicto, no como otras administraciones" y recordó que ya ha pedido disculpas a los afectados y a los turoperadores y mercados emisores a través de la Consejería de Turismo. Otro tema tratado por Antich en la entrfevista es el de la ecotasa que su gobierno ha aprobado para su aplicación en Baleares a partir del próximo año. En tal sentido, Antich confía en que este impuesto turístico no sea recurrido por el Gobierno de Madrid. "Creo que este tiene que ser el siglo de las soluciones a nivel medioambiental y, además, en el encuentro que mantuve con Aznar en la Moncloa me dijo que ya era hora de que las autonomías ejercieran su corresponsabilidad fiscal". Para Antich, el recurso del gobierno sería una "equivocación". Antich recuerda, en este contexto, que su gobierno ya ha aprobado en dos años 29 leyes en el Parlamento autonómico, "exactamente las mismas que aprobó en cuatro años el anterior ejecutivo del PP". A su juicio esto significa que, "a pesar de los grandes debates que hemos provocado y que hemos trasladado a la población, también se ha demostrado que somos capaces de legislar y hacerlo en la mitad de tiempo que los que estaban antes". Algunas de estas normativas están recurridas por el gobierno central, como la Ley de Consell Insulares o la de Pensiones no contributivas, o están amenazadas de recurso, como la de comercio autonómico o la propia ecotasa. Antich cree al acudir a los tribunales el gobierno estatal "demuestra su talante con respecto a los ciudadanos de las Islas" y recuerda que desde 1998 está aprobado un Régimen Especial para Baleares que no sólo no se ha aplicado todavía, sino que "ni siquiera se han creado las comisiones mixtas para desarrollarlo". "La ecotasa es una forma, de acuerdo con nuestras competencias, de intentar recoger una serie de recursos económicos para mejorar nuestro producto turístico y, a la vez, la calidad de vida de nuestros ciudadanos ya que corremos el riesgo de convertirnos en un destino turístico sobresaturado y morir de éxito", señaló. Respecto a si se está enfrentando gon los poderes económicos más fuertes del archipiélago, (la ecotasa le ha enfrentado con los hoteleros y está prevista una moratoria urbanística que ya ha sido rechazada por los constructores), Antich aseguró que, desde el inicio de la legislatura "sabíamos que intentar cambiar un modelo de país y de crecimiento urbanístico suponía pisar algunos callos". En este sentido reconoció que es normal "que algunos colectivos que estaban acostumbrados a trabajar de otra forma o con otras libertades, entre comillas, se sientan molestos con nuestras actuaciones".

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