El negocio marítimo reclama su espacio en el turismo de Baleares

Ante la preocupación generalizada por el futuro de las Islas Baleares en su cada vez más difícil relación con el turismo, surgen ahora las voces de los máximos responsables de otras alternativas vacacionales que tienen, según ellos, como ventajas competitivas frente al turismo tradicional dos aspectos diferenciales: ofertan un turismo que no consume territorio y es, además, de gran calidad en cuanto a dividendos se refiere.

Ante la preocupación generalizada por el futuro de las Islas Baleares en su cada vez más difícil relación con el turismo, surgen ahora las voces de los máximos responsables de otras alternativas vacacionales que tienen, según ellos, como ventajas competitivas frente al turismo tradicional dos aspectos diferenciales: ofertan un turismo que no consume territorio y es, además, de gran calidad en cuanto a dividendos se refiere. Se trata de los cruceros y las instalaciones náutico-deportivas. Ambos ven ahora en el debate social sobre el turismo que se ha abierto en Baleares el marco adecuado para erigirse como, si no la solución al problema, sí como una parte muy importante para la reconciliación de Baleares con «la gallina de los huevos de oro». Los cruceros suponen una variante en la que los puertos de Palma, Ibiza y Maó están a la cabeza, según un estudio realizado a través de una encuesta encargada el pasado año por la Autoridad Portuaria. Los últimos datos correspondientes al primer semestre del año reflejan el auge de este tipo de turismo. Las cifras indican que durante el primer semestre de 2001, han pasado por el puerto de Palma 188.897 pasajeros, un 10% más de los que lo hicieron durante el mismo período del pasado año. Por su parte, el número de cruceros ha pasado de 160 a 167. En el Puerto de Maó es donde se ha vivido un crecimiento mayor en cuanto a visitantes de cruceros. De los 28.930 pasajeros que lo visitaron durante el primer semestre de 2000, se ha llegado este año a los 34.087. Además, el número de cruceros que han atracado en Maó ha sido de 65, frente a los 47 que lo hicieron durante los primeros seis meses de 2000. En Ibiza, pese a que han pasado 36 cruceros, dos más de los que lo hicieron hasta el 30 de junio del año pasado, el número de pasajeros se ha reducido un 31%, según Francesc Triay, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, por la falta de infraestructuras, aspecto contra el que se está trabajando. Según el estudio de la Autoridad Portuaria, el gasto medio diario fuera del barco de este tipo de turista en Baleares es de 21.508 pesetas, media que es muy alta, en gran medida, porque en Mallorca esta cifra asciende hasta las 26.952 pesetas, debido a que en la isla mayor se dan gastos que no se dan en el resto del archipiélago, sobretodo transportes y joyas. Francesc Triay es optimista respecto a la situación de Baleares en este tipo de turismo: «Somos la primera autoridad portuaria en cuanto a tráfico de cruceros se refiere y el puerto de Palma, por si solo, ocupa el primer puesto unos años, alternándose con el de Barcelona». Sobre la importancia económica, dice que el turista de crucero es el que «desgasta menos y gasta más» y recuerda que el gasto del turista tradicional es de 3.500 pesetas diarias, cifra que se multiplica por 7 en Palma y por 3 en Ibiza y Maó, cuando se trata de turistas de crucero. Los cruceros traen a Baleares, especialmente al puerto palmesano, visitantes norteamericanos, un turista no habitual en la Comunidad. La importancia de éste reside en su alta capacidad adquisitiva ya que, según los datos de la Autoridad Portuaria, roza las 40.000 pesetas diarias. Sin embargo, este turista no es habitual en los cruceros de base, los que mayor importancia económica tienen al empezar o acabar el viaje aquí y generar más ingresos. A pesar de que Baleares tiene una posición privilegiada en el turismo de cruceros, Francesc Triay confirma que se está trabajando para aumentar su protagonismo. Así, declara que en Ibiza se están haciendo obras en el puerto que tendrán incidencia sobre este aspecto, en Maó se está realizando un estudio para poder albergar cruceros de mayor envergadura y en Palma las futuras obras permitirán la «casi especialización del Moll de Ponent para cruceros». (Rafael Rubí, diario El Mundo-El Día de Baleares, 05/08/01) 

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