Entrevista con Ana Larrañaga, directora de Fitur

Fitur 2016: Los expositores valoran más el retorno de la inversión tras la crisis

Entrevista/ La Feria Internacional del Turismo (Fitur) celebra este año su edición número 36 y supone la número 16 para Ana Larrañaga, que dirige la muestra desde 2001. Los buenos resultados registrados por el turismo en los últimos años animan la participación, ya que habrá 9.500 empresas, un 8% más que en la edición anterior. Pero la grave crisis económica que se ha vivido en los últimos ejercicios ha dejado un poso en las compañías, que han modificado sus objetivos en la feria. Si antes priorizaban las relaciones públicas, ahora prevalecen los fines comerciales. "En un momento en el que los recursos son más escasos, se valora más el retorno de la inversión, en términos de más contactos", afirma Larrañaga.

Cumple 16 años al frente de Fitur, ¿cómo se aprecian desde esta atalaya los cambios en el sector turístico, en la forma de promocionar, gestionar…?

En la feria existe un paralelismo con la situación del sector. Hace 16 años el escenario turístico y económico era bien distinto. Desde mi primer Fitur, el de 2001, hasta 2009, cuando empieza la crisis económica mundial, supone un periodo de crecimiento de la economía y de expansión de Fitur. La gente viaja más, consume más ocio turístico y esto tiene un reflejo en la feria, donde las relaciones públicas y personales eran prioritarias. A partir de la crisis, aunque el turismo sigue creciendo a nivel mundial, hay una reconversión, se cierran o fusionan empresas. Y esas empresas empiezan a plantearse como fin estratégico en la feria los objetivos comerciales, antes que las relacionas públicas. Además, en paralelo, entran con mucha fuerza nuevos soportes promocionales y eso hace que la feria tenga un objetivo profesional prioritario.

¿Cómo reacciona la organización de Fitur?

La feria tiene que adecuarse a las exigencias del cliente, que pasan por mayor profesionalización, que sus foros vayan más en la línea de ser plataforma de conocimiento, que ayuden y orienten. La feria implementa su gestión y su comunicación, incluyendo plataformas de contacto tecnológico, redes sociales, etc. Empezamos a trabajar en la vía de las agendas comerciales, con el fin de facilitar y favorecer los contactos comerciales y que éstos generen negocio. En un momento en el que los recursos son más escasos, se valora más el retorno de la inversión, en términos de más contactos. En este contexto, Fitur tiene que intentar responder a esas prioridades. Con ese objetivo, hemos apostado también por la especialización y la segmentación allí donde haya masa crítica para ello, como la zona de compras, salud…

En los años más duros de la crisis se redujo la contratación de superficie, empresas habituales en todas las ediciones de Fitur optaron por no participar en la muestra... ¿cómo se gestiona una feria en tiempos de crisis?

Al ingresar menos, también teníamos menos recursos y menos posibilidades de responder a las exigencias, que requieren mayores inversiones en todas las actividades. También afectó a la gestión interna. Para gestionar, por ejemplo, una plataforma B2B se necesita un equipo, pero había menos ingresos. Pero la feria se gestiona con algo fundamental, como es el apoyo del sector. En su comité organizador, Fitur tiene a organizaciones empresariales turísticas nacionales e internacionales y todas han apostado por Fitur. Hay que combinar eso con las alternativas de comunicación y promoción, que son otras e incluso pueden ser más baratas.

Ana Larrañaga lleva 16 años al frente de Fitur.Ana Larrañaga lleva 16 años al frente de Fitur.

En un mundo dominado por las plataformas tecnológicas de comunicación, ¿por qué las ferias siguen siendo un espacio tan importante?

Los encuentros personales se hacen necesarios al menos una vez al año porque permiten acelerar el proceso de comercialización. No es lo mismo que se haga online o por teléfono, el comienzo y el remate necesitan un encuentro personal. Eso es lo que facilita la feria y es muy importante que se pueda hacer en tres días. Cuando se concentra tal número de profesionales del turismo a nivel internacional en un sitio determinado, en un tiempo determinado, se está haciendo la agenda de todo el sector. Estos valores constituyen un elemento diferenciador respecto a todas las plataformas de información y comunicación, que son muy rápidas, pero el contacto presencial te lo da una feria.

¿Se percibe en los expositores el optimismo que muestra ahora el turismo?

El punto de inflexión se produjo a finales de 2013. En Fitur 2014 se apreció un mayor dinamismo comercial. Hasta entonces había más incertidumbre, las empresas estaban ajustando sus balances, como consecuencia de la crisis en muchos casos. A unos les pillaba apalancados, otros cerraron, otros fueros absorbidos… En 2015, ya se trabajó en un ambiente de más seguridad y confianza en la evolución empresarial. Y para 2016 las previsiones son positivas. Aunque hay algunos nubarrones, como la amenaza terrorista, se vislumbra un buen escenario.

Antes se refería a las áreas tematizadas, como Fitur Gay, Salud o Shopping, ¿cómo están funcionando?

Muy bien, se van consolidando. Fitur Gay desarrolla más este año el sector lésbico, habrá un congreso de mujeres. Fitur Salud tendrá 25 empresas frente a las 16 del año pasado. Fitur Shopping baja ligeramente porque las empresas se integran en el pabellón y otras no han venido, pero tenemos el apoyo de Turespaña, que traerá a 16 compradores internacionales identificados. Además Madrid les ofrece una serie de actividades sociales.

¿Hay algún elemento diferenciador que distinga a las principales ferias turísticas del mundo, la WTM de Londres, la ITB de Berlín y Fitur?

Hay muchas cosas que nos unen y muchas cosas importantes que nos diferencian. Fitur y la ITB son dos modelos feriales iguales y ambos son distintos respecto a la WTM, ya que tienen tres días destinados a profesionales y dos para el público, la WTM se dirige sólo a profesionales. Además, la WTM no tiene áreas especializadas como salud, compras o LGBT, sólo incluye algo del lujo. En este sentido, Fitur ha sido innovadora. Berlín sí tiene área LGBT, Londres, todavía no, pero lo incorporarán. El sector es el mismo, pero los tiempos son distintos.

Otro elemento diferenciador importante es el mercado emisor de cada uno de esos países. Además, teniendo en cuenta las fortalezas de cada una de ellas, la nuestra es evidentemente es Latinoamérica, por razones culturales y empresariales. Berlín es más importante para Europa del Este y la WTM, para la Commonwealth.

 

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