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Hosteltur: Noticias de turismo
Los cambios en el consumo y la aparición de nuevos agentes obliga al reajuste de empresas

La disrupción y el turismo, condenados a entenderse

La disrupción pone a prueba la capacidad de adaptación de los modelos tradicionales frente a nuevas tendencias de demanda 12 junio, 2016
  • La RAE concibe el término disruptivo como algo que genera una “ruptura brusca”. En términos de negocio podría considerarse disruptivo aquello que produce nuevos mercados y nuevos consumidores
  • El turismo en sí es un concepto muy influenciado por todo tipo de cambios y esto ha hecho que la gran mayoría de empresas que se dedican a este sector entren dentro de un bucle de innovación en mayor o menor medida.
  • La disrupción es inherente a la vida, las cosas ocurren y en momentos complicados es donde debe de aflorar la capacidad de mejora y adaptación al cambio que nos diferencia

Si por algo se ha caracterizado el turismo es por su fantástica capacidad de adaptación a los cambios. Vivimos en un momento de inestabilidad por diferentes factores que exigen determinación y coherencia en los movimientos que se vayan adoptando por parte de todos los agentes que inciden en el turismo. Por lo tanto, es importante aprovechar los movimientos disruptivos del mercado para implementar elementos de mejora continua que reviertan en la satisfacción de la experiencia turística.

Seguro que últimamente has escuchado mucho el término disrupción, puede que sea porque suena bien o porque realmente es el día a día de muchas empresas que están en pleno proceso de cambio hacia nuevas fórmulas de plantear su negocio. Lo primero que podría venirse a la mente en relación a este término es algo relacionado con nuevo, innovador o rompedor.

En cambio la RAE concibe el término disruptivo como algo que genera una “ruptura brusca”. En términos de negocio podría considerarse disruptivo aquello que produce nuevos mercados y nuevos consumidores. Aplicado a la tecnología Clayton Christensen, profesor del Harvard Business School acuña el término “innovación disruptiva” en su libro The Innovator’s Dilemma, sobre las tecnologías encargadas de generar una nueva propuesta de valor a un mercado diferente sobre cualquier otra propuesta previamente disponible. Muy en la línea de lo que propone el famoso economista Michael Porter en relación a la competitividad, cumplir una de tres condicionantes: ser los mejores para un nicho específico, tener el menor precio o diferenciarse mediante un atributo.

El bucle de innovación del que no debes escapar

El turismo en sí es un concepto muy influenciado por todo tipo de cambios y esto ha hecho que la gran mayoría de empresas que se dedican a este sector entren dentro de un bucle de innovación, en mayor o menor medida.

España es un buen ejemplo de adaptación al cambio y de mejora de resultados frente a una coyuntura económica complicada. En 2015 según datos del INE 68,1 millones de turistas internacionales llegaron a España, un 4,9% más respecto al ejercicio anterior. Por lo tanto, la capacidad de adaptarse a los cambios bruscos que se producen y los movimientos estratégicos realizados al respecto, pueden provocar que empresas que antes eran competitivas y rentables, dejen de serlo. La tendencia es claramente a que los cambios se sigan produciendo, ya que nuestra capacidad de asumirlos es cada vez mayor.

Según una encuesta realizada por la compañía Amadeus en colaboración con el periódico digital Tnooz, revela que se considera la disrupción como una "nueva normalidad" con un 37,4%, y muchos de los encuestados piensan que "debería ocurrir más" con un 27,4%.

La disrupción y el turismo condenados a entenderseLa disrupción y el turismo condenados a entenderse

Según palabras de Víctor Mirabet, consejero delegado de la consultora Coleman CBS: “Tenemos que diferenciar la innovación de la disrupción, ya que este segundo concepto es el que está cambiando las reglas del juego. Quedan aún muchas tecnologías por venir y es precisamente la falta de adaptación de las marcas lo que está provocando su desaparición”. Las marcas que apuestan por un cambio disruptivo se encuentran entre el amor y el odio, ya que crean valor, rompen privilegios y empujan el cambio y la transformación. Responden a un estilo de gestión diferente, ya que cuentan con una cultura que parte desde otro punto de vista, adaptativo, transversal, social, abierto, global, accesible y valiente.

A nivel mundial existe un cambio que está influyendo sobre el resto y que afecta muy directamente a nuestra forma de movernos y de consumir. En 2008 el 50% de la población vivía en ciudades, en el 2014 ha sido el 53% y en 2050, será del 67%. Este es un cambio fundamental que tiene implicaciones importantes a todos los niveles. Las ciudades serán las encargadas de impulsar la economía mundial y las empresas deben de ser consecuentes con esta evolución. Los modelos basados en alta densidad demográfica tendrán el escenario perfecto y la economía del compartir un gran aliado, dado que se genera un ecosistema que favorece en gran medida la comunicación entre usuarios dentro de los mismos contextos.

¿Qué dificultades le puedo resolver al consumidor?

En palabras recogidas del blog de Jorge González director de la consultora Think&Sell: “A la hora de afrontar las innovaciones disruptivas es aconsejable analizar mercados donde existan restricciones que inhiban el consumo, generando dificultades a las personas para solucionar problemas de lo cotidiano. Consiste en identificar qué importantes trabajos por hacer no se están satisfaciendo adecuadamente. Una vez identificado es el momento de pensar de qué manera vamos a diferenciar nuestra innovadora propuesta de valor. No se trata de hacerlo mejor, sino de hacerlo más sencillo, más barato, más accesible y más asequible”.

Una buena forma de sintetizar lo que hemos comentado anteriormente sobre la disrupción consiste en tratar de mostrar algunos de los retos disruptivos sobre los que el sector turístico se encuentra inmerso actualmente:

  • Una economía del compartir cada vez más consolidada y regulada. La demanda bajo una oferta regulada suele poner a todo el mundo en su lugar, seguimos atravesando una fase de reajuste y de lectura de la situación que debe servir para acercar las necesidades del mercado a empresas con capacidad de leer lo que está ocurriendo.
  • La reinvención de los alojamientos con modelos más tradicionales en manos de las nuevas tendencias de consumo. Conceptos como los Millennials deben ser entendidos por los alojamientos ofreciendo servicios diferenciadores. Alejarse de un enfoque tradicional con el objetivo de ofrecer diferentes servicios y experiencias.
  • Nuevos modelos de restaurante en constante evolución. La restauración busca satisfacer las necesidades individuales de los clientes con ofertas más personalizadas. Nuevos conceptos de restaurante, juego con espacios abiertos, desubicar el restaurante, aprovechamiento de espacios, experiencias gastronómicas apostando por lo sensorial…, la reinvención del restaurante tradicional también está “sobre la mesa”.
  • Los eventos están cambiando tal como se conciben actualmente. Según Dan Berger, director general de desarrollo de software de Social Tables, los eventos en su logística pasarán a automatizarse. Se desarrollaran sobre crowdfunded y el contenido será crowdsourced. Por otro lado en lugar de los típicos eventos, serán más habituales los talleres para el intercambio de conocimiento.
  • Las agencias de viajes viven un momento clave. Según Peter Yesawich, vicepresidente de MMGY Global: “Los Millenials tienen una pasión por viajar exponencialmente mayor que las tres generaciones anteriores”, por lo tanto este colectivo debe de percibir el valor real de pagar por el tiempo que las agencias les ofrecen.

El principal aporte que debemos de percibir después de leer el artículo es la necesidad en turismo de ser consecuente con lo que ocurre a su alrededor. La disrupción es inherente a la vida, las cosas ocurren y en momentos complicados es cuando debe de aflorar la capacidad de mejora y adaptación al cambio que nos diferencia. En este momento en el que nos encontramos encaja estupendamente un proverbio holandés que escuché hace tiempo: “Cuando soplan los vientos de tempestad unos corren a refugiarse… y otros construyen molinos”. Por lo tanto, empecemos a construir molinos porque tenemos todo lo necesario para que funcionen.

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