Los límites los marca la percepción del viajero

Consejos para aumentar el precio medio diario de tu hotel

El camino de la competitividad pasa por la optimización de los procesos del hotel

Desde Siteminder nos proponen una serie de consejos básicos para mejorar el precio según una serie de factores clave, que permitirán al hotelero aumentar la rentabilidad de su hotel.

Junto a los ingresos por habitación disponible (RevPAR), el precio medio diario (ADR) es un indicador clave de rendimiento para los hoteles sobre periodos de tiempo específicos. A su vez, el ADR es uno de los indicadores que más se utiliza para comparar un hotel con su competencia. Partimos de la base de que para una determinada fecha y tipo de habitación, existen diversos precios de acuerdo al "pick-up " del hotel.

La percepción del viajero sobre nuestro establecimiento determina las posibilidades de éste para 'jugar' con el precio.La percepción del viajero sobre nuestro establecimiento determina las posibilidades de éste para "jugar" con el precio.

Uno de los principales problemas del ADR es que no tiene en cuenta las fluctuaciones estacionales o los diferentes períodos con cambios de tarifa. Aún así, sigue siendo una buena métrica para comparar un hotel con sus competidores y las tendencias de medida en el alojamiento respecto a los competidores más directos.

Desde la compañía Siteminder nos proponen una serie de estrategias para optimizar el ADR y poder mejorar la competitividad de nuestro alojamiento:

  • Paquetes, promociones y extras.

Una buena opción es convencer y atraer a los huéspedes para que utilicen con más frecuencia el motor de reservas. La fórmula más natural y “sencilla” sería a partir de productos con un alto valor añadido que encajen perfectamente con las necesidades del segmento de mercado.

Los paquetes personalizados aportan un diferenciador al alojamiento más allá de ofrecer el típico desayuno gratuito, aparcamiento o simplemente una entrada a un evento local.

Las promociones consistirán en tarifas especiales que podrán cambiar en función de factores como los siguientes:

  • La temporada o período de vacaciones.
  • Si el huésped es un VIP.
  • Sacar provecho de un evento de la zona.

Los extras son un gasto añadido que los clientes sólo notarán que necesitan o desean durante el proceso de reserva. Así, se podrán incluir elementos como el champán y el surtido de chocolates en la habitación, servicios de transporte desde y hasta el aeropuerto, o actividades como clases de ejercicio físico.

La venta de entradas a diferentes eventos, tours o incluso la oferta de alquiler de coches es una buena oportunidad para aprovechar el alojamiento como punto de venta y aumentar sus ingresos por cliente. Además, estos servicios pueden proporcionar una experiencia más satisfactoria al huésped.

Esta acción consiste en que el huésped tenga la oportunidad de comprar productos como champú, toallas de baño, objetos de lujo como relojes y arte, ropa, etc. Podemos ver cómo esta venta proporciona ingresos adicionales aprovechando la interacción con la habitación o, simplemente, se rentabiliza aportando un valor añadido a la colaboración entre partners y usuarios.

  • Animar a recomendarnos y animarles a que vuelvan.

Si tus huéspedes te dan una respuesta positiva al terminar su estancia, puedes motivarlos a compartir su experiencia con amigos y familiares. La clave de esta acción reside en la utilización de las redes sociales, ya que impulsará las reservas y el conocimiento de la marca para futuros viajeros.Una idea sencilla y práctica podría ser la de entregar a los huéspedes códigos promocionales para que obtengan un descuento en su próxima reserva. Esta es una forma útil de favorecer el retorno de los clientes y ayuda a mantener un nivel de ocupación constante.

Algunos viajeros no tienen un itinerario fijo o se permiten una flexibilidad de horarios no habitual. Este segmento de cliente genera una oportunidad de aumentar la ocupación y, por tanto, los ingresos de un alojamiento. Esta posibilidad se puede habilitar ofreciendo descuentos por noches adicionales. De esta forma, estaremos eliminando costes adicionales de adquisición en días concretos, siendo muy beneficioso a largo plazo. También es importante identificar que tipo de viajeros son más sensibles a este tipo de propuestas.

En conclusión, estamos demasiado mal acostumbrados a realizar estrategias a la baja, devaluando el producto y “adoctrinando” al usuario a forzar el chollo de última hora. El camino de la competitividad y la sostenibilidad de un negocio va por el valor añadido y la mejora continua, sin que el precio deba ser el recurso que nos saque siempre las castañas del fuego.

Artículo vía: Siteminder

 

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