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Edición España. ​El proceso judicial debería haber comenzado el lunes

Un informe de última hora aplaza el juicio contra Carlyle por Orizonia

10 febrero, 2017
  • Año a año, Orizonia acumuló un resultado de explotación de 234 millones de euros pero, paralelamente, tenía que pagar los intereses del apalancamiento: 476 millones en total
  • Carlyle (accionista mayoritario, junto con Vista Capital e ICG) dejó caer al grupo pese a que este obtenía beneficios, pero no tantos como para pagar la deuda bancaría que había contraído
  • La quiebra de Orizonia dejó a 5.000 personas sin trabajo y una deuda de 2.057 millones a proveedores

Cuatro años después de la quiebra de Orizonia, de los que dos ha estado parado el proceso buscando a los responsables de Carlyle, el juicio contra el fondo por la quiebra del grupo turístico, que estaba previsto que comenzara este lunes 13 de febrero, sufre un aplazamiento por tres motivos: Enfermedad de un perito, dificultad de notificación a los testigos, y aportación fuera de plazo de un informe pericial admitido por su relevancia.

Según la providencia del Juzgado número 1 de la Mercantil de Palma de Mallorca enviada a las partes, y a la que ha tenido acceso este diario, se aceptan para el aplazamiento del juicio los argumentos de las partes, que en su escrito aportan tres causas: la indisposición por enfermedad de uno de los peritos; el hecho de que “las partes han tenido serias dificultades para facilitar los domicilios de muchos de los testigos, imposibilitando las notificaciones”; y la aportación de un nuevo dictamen pericial el pasado 6 de febrero, fuera de plazo, pero siendo admitido dada su relevancia. El aplazamiento permitirá a las partes estudiar el nuevo dictamen.

Carlyle ha preparado su defensa a conciencia

La administración concursal considera a Carlyle culpable de la quiebra de Orizonia, y pide una indemnización de 160 millones de euros pese a que la deuda de que dejó el grupo superó los 2.000 millones.

El proceso judicial que se inicie al final del aplazamiento se prevé que sea largo. Las partes no esperan sentencia antes de dos años, ya que las importantes cantidades económicas que se manejan harán que se agoten todos los recursos. La Administración concursal tiene claro que la defensa de Carlyle se ha preparado a conciencia para evitar pagar esos 160 millones que se les reclama.

Al juicio se llega con un contundente informe de la Administración concursal, que considera culpable a Carlyle de la quiebra de Orizonia. Y es que este fondo (accionista mayoritario, junto con Vista Capital e ICG) dejó caer al grupo turístico pese a que este obtenía beneficios, pero no tantos como para pagar la deuda bancaría que había contraído Carlyle. Aquella quiebra dejó a 5.000 personas sin trabajo y una deuda de 2.057 millones a proveedores.

Por increíble que parezca, el juicio contra Carlyle por la quiebra de Orizonia, no comenzó antes porque estuvo encallado por no haberse localizado hasta noviembre de 2015 a los responsables de la firma de capital riesgo más famosa del mundo. Finalmente, el Juzgado que ahora los juzgará los localizó en Luxemburgo.

Según el informe de los concursales, la quiebra se produjo, no por la gestión del grupo, que en plena crisis lograba beneficios, sino por la fórmula de apalancamiento con que Carlyle compró Orizonia a Iberostar.

Orizonia pagaba a los bancos el doble de lo que ganaba

Y es que el origen de la quiebra de Orizonia está en el principio de aquella operación de 2006. Carlyle sólo pagó 157 millones de euros de los 847 millones que recibió Iberostar. El resto los aportó el fondo a base de créditos, con la intención de ir pagándolos con los flujos de la actividad del propio grupo turístico, lo que se conoce como apalancamiento financiero.

De hecho, a la vez que Orizonia iba consiguiendo buenos resultados de explotación año a año, tenía que satisfacer los intereses que debía a los bancos por los créditos de Carlyle en sus siete ejercicios (95 millones de euros el primero, y los sucesivos 84 millones; 69,3; 64,8; 71; 19,6 y 71,6 millones), lo que hace un total de 475,7 millones. Es decir, Orizonia pagaba de intereses el doble de lo que ganaba.

Año a año, Orizonia acumuló un resultado de explotación de 234 millones de euros pero, paralelamente, tenía que pagar los intereses del apalancamiento: 476 millones en total. De hecho, Orizonia estuvo ganando dinero desde que nació en 2006 hasta un año antes de su quiebra, a primeros de 2013.

El grupo obtenía beneficios

De estos siete ejercicios económicos de vida, en seis obtuvo resultados positivos de explotación: 74,7 millones de euros; 65,3; 38,2; 36,4; 28,8 y 31,6 millones respectivamente, y sólo en 2012 registró pérdidas (71,6 millones). En total, el saldo acumulado ofrece los mencionados beneficios de explotación de más de 234 millones de euros, lo que supone una cifra aceptable que garantizaría la actividad del grupo si no fuera por el modo en que fue comprado por parte de Carlyle y sus socios, que realizaron la operación en época de vacas gordas, sin prever que dos años después llegaría una crisis que todavía colea.

Para saber más:

-El Juzgado desestima la demanda de 60 M € de Orizonia contra Barceló

- Orizonia: Las verdaderas razones de su quiebra salen a la luz

- Orizonia: Carlyle firmó su quiebra al comprar


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