Barcelona y Madrid han analizado varias propuestas en los últimos años

¿Qué aportan los grandes complejos de ocio a los destinos turísticos?

Durante los últimos años, tanto la Comunidad de Madrid como Cataluña han despertado el interés de grandes inversores internacionales para establecer macrocomplejos de ocio en su territorio. Pero, ¿qué aportan estos espacios integrados por hoteles, zonas de recreo y de juego a un destino turístico? Algunos expertos indican que generarán nuevas ocupaciones y más negocios en torno a los mismos, otros se preguntan si ésta es la solución que necesitan destinos como Madrid y Barcelona para diversificar su oferta (puede acceder a este reportaje de la revista HOSTELTUR, en PDF, en este enlace).

Desde que en 2012, el norteamericano Sheldon Adelson, presidente de la compañía Las Vegas Sands, se decantase por la Comunidad de Madrid para albergar el macrocomplejo Eurovegas en lugar de Cataluña, ambas autonomías parecen haber desarrollado una competición por ver quién es la primera en instalar un complejo de estas características.

De momento, Cataluña es la vencedora, ya que el proyecto BCN World, rebautizado más tarde como Consorcio Recreativo y Turístico (CRT), ha encontrado ya una solución para su desarrollo. Tras cinco años de vicisitudes, si se cumplen las previsiones, el centro de Vila-seca y Salou (Tarragona) será una realidad en 2020, de la mano de Hard Rock International el único inversor que finalmente ha presentado una oferta para construir este macrocomplejo, con una inversión de 2.000 millones de euros. Pasará a denominarse Hard Rock Entertainment World y será mucho más reducido que el previsto en el plan inicial.

Los grandes complejos de ocio suelen estar integrados por hoteles, casinos, restaurantes y otras zonas de recreo.Los grandes complejos de ocio suelen estar integrados por hoteles, casinos, restaurantes y otras zonas de recreo.

En la Comunidad de Madrid el camino ha sido distinto. Tras numerosos encuentros y desencuentros con el Gobierno regional, en diciembre de 2013, Sheldon Adelson desistió de construir su proyecto en la localidad madrileña de Alcorcón como estaba previsto.

Pero la región sigue despertando interés para este tipo de inversores y, en diciembre pasado, el grupo estadounidense Cordish anunciaba su intención de construir un gran complejo de ocio de 134 hectáreas en el municipio de Torres de la Alameda, que incluiría hoteles, restaurantes, oficinas, cines, un teatro, un centro de convenciones y una zona de juego. Se denominaría Live! Resorts Madrid y contaría con una inversión de 2.200 millones de euros.

Sin embargo, el Gobierno autonómico rechazó la propuesta por considerar que no cumplía las condiciones requeridas. Tras algunas modificaciones, el Ejecutivo denegó en julio por segunda vez la iniciativa por valorar que no supone un impacto relevante para la región.

¿Apuesta de éxito?

Los proyectos de Madrid y Barcelona son los que más han llamado la atención estos años, pero “son muchísimas las iniciativas que se presentan cada año. Sin embargo, sólo se presentan públicamente algunas de ellas, normalmente las lideradas por magnates o corporaciones ya instauradas en esta industria de macrocomplejos turísticos”, según Rocío Abella, directora de Deloitte Digital Industria Travel, Hospitality, Leisure & Transport.

Pero, ¿qué ofrecen estos complejos? ¿Por qué hay tanto interés en invertir en los mismos? La ejecutiva de Deloitte señala que “aparentemente, en los últimos años, la península ibérica se ha convertido en el centro de atención para muchos inversores y grupos empresariales, que quieren aprovechar el tirón turístico de la marca España para albergar sus proyectos multimillonarios pero que, finalmente, todos han acabado de la misma forma”.

En caso de salir adelante, “estos planes, generarían una gran cantidad de empleos, negocios en torno a los macrocomplejos y atraerían un alto volumen de turistas”, añade Rocío Abella. Sin embargo indica que “dos son las preguntas que se realizan muchos empresarios del sector: ‘¿qué tipo de turista atraería este tipo de complejos?’ y ¿cómo impactarán a la marca España?”.

Diversificación

Claudio Milano, director del Máster en Destinos Turísticos Sostenibles y Planificación Turística Territorial de Ostelea, sostiene que los macrocomplejos aportan diversificación a la oferta, pero “no sé si es la que necesitan destinos como Madrid o Barcelona, matiza.

Coincide en que se generarán nuevos empleos, pero cree que los principales puestos, como los de gestión, no recaerán en la población local, que se ocupará en cometidos como servicios de limpieza y de atención al público, entre otros. Además, indica que la riqueza que originan se reparte de modo desigual, ya que sólo “unos pocos grupos consiguen sacar el mayor partido de esos proyectos”. Sin olvidar, el impacto medioambiental, “ya que generan una gran cantidad de residuos sólidos y líquidos”, asevera.

Nuevas iniciativas

De cara al futuro, para Rocío Abella, entre las iniciativas que más veremos en los próximos años, destacan “empresas consagradas que aboguen por la diferenciación, ya que podrán desarrollar sus planes de forma mucho más rápida y con menos trabas que las que se encuentran los proyectos gigantescos de los que antes hemos hablado”.

Este reportaje forma parte de la revista HOSTELTUR del mes de septiembre

 

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