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Un post de Juan Antonio Mota

El servicio, respuesta a todas las preguntas para los hoteles

La hotelería valiente o la perspectiva de los fracasos 22 julio, 2011
  • Quienes apuesten solo por estrategias donde el corto plazo aporte un pequeño escape, diríase circunstancial, serán víctimas de una preselección natural en el mercado

En tiempos de crisis y de recortes, se hace imprescindible marcar con más nitidez los objetivos de una empresa hotelera. Incluso, el objetivo prioritario y que da sentida al resto: el servicio. En este post, Juan Antonio Mota propone cómo enfrentarse al miedo y a la incertidumbre de una forma no fácil, pero sí sencilla. La hotelería valiente o la perspectiva de los fracasos.

Hace algunos días, en conversaciones con un buen amigo hotelero, me comentaba que había desarrollado esfuerzos en recortar ciertas partidas pero nunca en detrimento del servicio.
"De algún lugar tengo que sacarlo " me decía. Y continuaba diciendo.- "nosotros seguimos poniendo la prensa a diario, hemos mejorado nuestros amenities, incluso el gel es de mayor calidad ".

Personalmente, creo, que posturas de este tipo se convierten en una especie de avanzadilla hacia un futuro modelo empresarial mucho más estable. Sin embargo, en muchas ocasiones, y en nombre de la ya "inquisidora crisis", hay quién recorta tanto sus partidas que olvida su previsión de ingresos.
Tanto va el cántaro a la fuente hasta que nos convertimos en una raya diminuta en un cosmos totalmente agitado donde ya ni siquera se nos ve.

El elemento diferencial siempre está dentro: el servicio.
Quienes apuesten solo por estrategias donde el corto plazo aporte un pequeño escape, diríase circunstancial, serán víctimas de una preselección natural en el mercado.


Los clientes saben lo que quieren y saben demostrarlo.
Si nos excedemos, acusando una falta de optimización en nuestra gestión, pagaremos sin duda la cuota de los desventajados.


Y con los tiempos que corren, el miedo no es precisamente una fuente de ingresos. Nuestras estrategias deben ser orientadas hacia objetivos concretos y medibles en el tiempo. Por mucho que recortemos la factura de la luz, no debemos olvidar el gasto que nos representa un empleado desmotivado, por ejemplo.
De ahí que se haga tan necesaria la involucración y participación de todos los miembros de una empresa hacia un objetivo común. Si el capitán nos lleva a puerto es porque todos remamos y no nos convertiremos así en una nueva triste noticia.

De este modo no solo conseguiremos la permanencia sino afrontaremos los cambios con mayor éxito. Y se nos verá mejor, más limpios y más sanos.

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