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Edición España. La entrevista de Carmen Porras

"En 2020 España se convirtió de nuevo en país receptor de ayuda de UNICEF"

Marta López Fesser, responsable de Alianzas Corporativas de UNICEF España, defiende la necesidad de llevar la vacuna COVID a todos los países "porque nadie va a estar a salvo hasta que todos estemos inmunizados" 23 mayo, 2021 Premium
  • "De ser un receptor pasó a ser un país captador para apoyar a otros países y, de repente, en 2020 España volvió a necesitar apoyo"
  • "Lavarse las manos y mantener la higiene para protegerse de un virus no es posible en muchos lugares del mundo"
  • "Hemos visto en primera persona lo que puede provocar un virus, algo que no suele pasar en países desarrollados, no estamos acostumbrados"

El sector turístico ha aumentado su compromiso con la protección de la infancia en los últimos años gracias, entre otras iniciativas, a los acuerdos alcanzados con UNICEF, bien a través del programa Hoteles Amigos o de alianzas estratégicas. Acciones que van encaminadas a la lucha contra la explotación sexual de los niños en el ámbito de los viajes, facilitar su acceso al agua y el saneamiento o suministrarles vacunas. Sin embargo, debido al parón provocado por la pandemia de la COVID-19, esta industria ha visto reducida su capacidad de actuación, según explica Marta López Fesser, responsable de Alianzas Corporativas de UNICEF España, que, no obstante, destaca que el sector ha seguido aportando "su granito de arena y no se han olvidado de su compromiso con la infancia". Señala que dicha organización se encuentra ahora inmersa en el mecanismo COVAX, creado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades internacionales, para distribuir la vacuna contra el coronavirus de manera equitativa en todos los países. Un objetivo que también necesita el apoyo de la sociedad y de las empresas porque "necesitamos redoblar esfuerzos, generar fondos y hacer llegar las dosis a todos esos países que tanto lo necesitan", afirma.

Durante el último año, cientos de hoteles apenas han tenido actividad y el tráfico aéreo ha caído en picado como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. ¿Cómo afecta esta situación a los niños que reciben apoyo de las empresas turísticas?

Ha tenido un impacto directo en los ingresos de Hoteles Amigos, pero no estamos al margen de la situación de incertidumbre que sufren los socios de este programa y los aliados del sector que tenemos a través de otros acuerdos. Sabemos que la falta de actividad ha disminuido la capacidad de estas empresas para movilizar a sus grupos de interés, ya sean clientes, empleados o las propias compañías a nivel corporativo, y, por tanto, de movilizar fondos para el programa. No obstante, es un motivo de orgullo poder decir que, a pesar de esta afectación, contamos con 80 Hoteles Amigos en todo el territorio español y a pesar del año que llevamos, ya casi año y medio, hay un sentido de pertenencia muy fuerte. Han impulsado acciones de recaudación con clientes y con empleados, dentro de sus posibilidades, y han aportado su granito de arena, no se han olvidado de su compromiso con la infancia.

La crisis sanitaria tiene carácter mundial y ha impactado en todos los destinos donde tienen presencia las empresas españolas. ¿Esa menor capacidad para ayudar a los niños ha sido igual en todos los países?

Esta pandemia nos ha servido para interiorizar la interdependencia que prima sobre nuestras vidas, nuestra economía o nuestra salud. Lo que pasa en un extremo del mundo acaba impactando en el otro. De ahí nace también la responsabilidad del programa Hoteles Amigos, que en 2013 inicia su apoyo a la protección de la infancia, orientado más a la explotación sexual infantil en ámbitos turísticos, pero a partir de 2015 identifica que hay un impacto del cambio climático, del sector hotelero en el entorno, y que hay un importante consumo de agua y de energía y hay que gestionar los residuos y las aguas residuales. Se genera entonces una mayor responsabilidad para evitar esos impactos negativos, para caminar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

¿Caminamos hacia un turismo más responsable?

Hay un mayor compromiso del sector para ir a un turismo responsable y, en ese sentido, el programa Hoteles Amigos viene a ser una estrategia para que los hoteles mejoren el impacto social de su actividad y que lo hagan apoyando a los niños y niñas que están afectados por el cambio climático, ya sean sequías, olas de calor, inundaciones o tormentas. Lavarse las manos y mantener la higiene para protegerse de un virus no es posible en muchos lugares del mundo. A día de hoy 100 millones de niños viven en países con bajo acceso a agua potable y 270 millones viven en países con limitado acceso al saneamiento.

¿Cómo ha impactado la pandemia en los niños con más problemas?

La pandemia ha puesto en riesgo, por un lado, los avances de los últimos 20 años en materia de vacunación, la capacidad de los sistemas nacionales, lo mismo que nos ha pasado en España, con la saturación de los servicios sociales y de salud. Los itinerarios habituales de vacunación se han visto severamente afectados. La otra gran afectación para los niños ha sido la interrupción del curso escolar. No es solo un proceso educativo, es también de bienestar. Es un ámbito en el que ellos socializan, aprenden como personas y no solo como estudiantes, y lo hacen en un entorno seguro, protegidos de la violencia. La escuela es el gran garante de derechos, que va desde asegurar una comida diaria a tener acceso al agua potable, tener una educación, tener acceso a la salud…

En muchos países se garantiza el acceso a la atención sanitaria a través de los propios colegios y cerrarlos para muchos niños significa que también se cierran muchos derechos

Marta López Fesser.

En UNICEF trabajan para llevar vacunas a niños de todo el mundo. ¿Considera que la pandemia de la COVID-19 ha contribuido a concienciar más a las sociedades de la importancia de la vacuna?

Hemos visto en primera persona lo que puede provocar un virus, algo que no suele pasar en los países desarrollados, no estamos acostumbrados, y hemos tenido clarísimo que la solución era invertir en el desarrollo de vacunas para inmunizar a la población lo antes posible, porque está muriendo la gente, la economía se ha visto muy afectada y los sistemas sociales están atascados. Nos ha servido para valorar la importancia de las vacunas que ya están desarrolladas para enfermedades que desafortunadamente siguen existiendo y para las que hace falta seguir inmunizando a los niños. Impresiona lo rápido que hemos reaccionado a este virus, desarrollando nuevas vacunas.

Tenemos vacunas desarrolladas para enfermedades como el sarampión o la poliomielitis y, como sociedad global, no somos capaces de asegurar que lleguen a los niños de países que no tienen los recursos o capacidad para suministrarlas

La vacunación es la forma más económica, efectiva y rápida de salvar vidas de niños y niñas.

¿Qué acciones ha desarrollado UNICEF durante la pandemia?

Desde el inicio de la pandemia hemos realizado un amplio trabajo con las administraciones. Entre otras cosas, hemos puesto de manifiesto la importancia del regreso de los niños a las escuelas lo antes posible, con todas las medidas de seguridad y sanitarias necesarias Fuimos clave en esa reivindicación y en compartir con las instituciones correspondientes las recomendaciones prácticas para la vuelta segura al colegio.

UNICEF España ha cumplido recientemente 60 años. ¿Esta pandemia ha sido uno de los principales retos que ha tenido que afrontar en este tiempo?

En 2020 España se convirtió de nuevo en país receptor de ayuda de UNICEF, un apoyo que no había vuelto a recibir desde mediados de los 50. De ser un país receptor pasó a ser un país captador para apoyar a otros países y, de repente, en 2020 España vuelve a necesitar el apoyo de UNICEF para la compra de suministros sanitarios y su distribución. Es difícil comparar momentos de dureza en la historia reciente porque son etapas muy diferentes, los indicadores de bienestar son muy distintos, pero ha sido un momento muy significativo por ese rol temporal que hemos tenido de país receptor. Como organización hemos sido capaces de ser flexibles y de dar respuesta a esa emergencia, gracias a nuestra experiencia y capacidad logística.

Su organización ha sido clave, por tanto, en la llegada de material sanitario…

UNICEF puso en marcha su capacidad logística a través de sus proveedores, lo que facilitó que en un tiempo corto pudiéramos hacer llegar a nuestro país cientos de miles de guantes, de EPI [equipos de protección individual], mascarillas, test, etc, para ponerlo en manos de las autoridades competentes del país y que ellos a su vez pudieran hacerlo llegar a donde hacía falta.

Ahora que nos adentramos en una fase más tranquila en España, gracias al avance de la vacunación, ¿cuáles son vuestras prioridades?

Desde finales del año pasado estamos inmersos en la puesta en marcha del mecanismo COVAX, cuyo objetivo es asegurar que el acceso de la vacuna COVID-19 sea equitativo, que todos los países puedan acceder a la misma, independientemente de si tienen recursos o no para comprarla. Todo el mundo debería tener acceso a esa vacuna porque nadie va a estar a salvo hasta que todos estemos inmunizados.

Nuestro objetivo para 2021 es poder llevar 2.000 millones de dosis a más de 100 países. De esa cifra, 1.300 millones serán para 92 economías de ingresos bajos y medio bajos, con el fin de que el personal esencial y los grupos de riesgo, siguiendo la misma pirámide que hemos seguido en España, puedan estar inmunizados. De tal forma que, en la medida de lo posible, avancemos todos al mismo tiempo porque es muy necesario.

¿Contarán con la colaboración del ámbito privado?

Ahora estamos volcados en hablar sobre este tema con el sector privado, para hacerles entender la oportunidad y la necesidad de inversión que supone COVAX. Algunos de nuestros aliados ya se han unido y con otras empresas estamos en conversaciones para que podamos aportar nuestro granito de arena y cumplir con el objetivo que nos hemos marcado. Deberíamos estar ya en los 170 millones, dentro de ese objetivo de 2.000, pero vamos por los 65 millones.

Necesitamos redoblar esfuerzos, generar fondos y hacer llegar las dosis a todos esos países que tanto lo necesitan

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