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Edición España. Entrevista a Gerard Brinquis, FI Group

Fondos Next Generation para turismo: cómo ser un proyecto ganador

El programa de ayudas de la UE para superar la pandemia ha desatado una fiebre del oro en el sector turístico español 16 agosto, 2021 Premium
  • "Un proyecto ganador es aquel que sea viable y se va a ejecutar sí o sí, haya o no fondos"
  • "Los fondos son una manera de ampliar el alcance del proyecto, o hacerlo más disruptivo"
  • "Intentemos no adornar la propuesta, ni darle más bombo, o decir que es algo único y exclusivo"

Los fondos europeos Next Generation -un gigantesco programa de ayudas directas que ya se está comparando con el Plan Marshall- han desatado una fiebre del oro en el sector turístico español. Cientos de empresas y destinos aspiran a recibir estas transferencias directas que llegarán desde la UE en los próximos años. ¿Pero qué tipo de proyectos acabarán captando el dinero? Hemos hablado con Gerard Brinquis, responsable de Next Generation Europe en FI Group, firma consultora especializada en el asesoramiento a empresas en la gestión de la financiación de la I+D+i. Hasta la fecha, FI Group ha coordinado la presentación de 20 propuestas por un valor de 35.500 millones de euros (proyectos a seis años vista) relacionados con el turismo.

Gerard Brinquis

¿Qué sería un proyecto ganador a la hora de recibir las ayudas europeas Next Generation: se supone que eres ganador si consigues acceder al dinero?

No, en absoluto. Para nosotros un proyecto ganador es aquel que se va a ejecutar sí o sí. Es decir, haya o no haya fondos.

Un proyecto ganador debe ser viable y tener ese impacto que se busca, que sea algo realmente transformador en mayor o menor medida. En definitiva, lo que buscamos es que los objetivos del proyecto se cumplan independientemente que haya fondos o no.

¿Entonces qué rol tienen los fondos Next Generation para esos proyectos ganadores?

Los fondos son una manera de ampliar el alcance del proyecto, hacerlo más disruptivo o plantear algunos retos extras. Inicialmente, si no tuvieses esos fondos, quizá serían proyectos más precavidos.

Por otro lado, los fondos nos pueden ayudar a acelerar el proyecto. En lugar de un plazo de ejecución de cuatro a cinco años, reducirlo a dos o tres años.

Los fondos europeos Next Generation han generado casi una fiebre del oro en el sector turístico y para captarlos ya estamos viendo cómo cadenas hoteleras se están asociando para captar esos fondos, municipios turísticos establecen alianzas entre ellos, etc ¿Realmente esos fondos Next Generation van a marcar un antes y un después, teniendo en cuenta el gran volumen de dinero que van a mover?

Posiblemente estamos ante el mayor plan de recuperación o plan de financiación que hemos vivido hasta la fecha. Si tiramos unos años atrás, en 2010-2012 hubo el boom en el sector de automoción con los planes de competitividad. Pues bien, con los fondos Next Generation ese volumen de inversión se va a multiplicar por 10. Y si tomamos como referencia los programas marco de la Unión Europea, estamos multiplicando por dos la inversión.

Por lo tanto, sí, el volumen de inversión de transferencias directas es enorme y creo que todos los que estamos interviniendo en este ecosistema -desde la administración pública hasta la startup más pequeña, firmas consultoras, etc- te diría que tenemos un compromiso importante para que realmente esos fondos vayan destinados a esa transformación.

¿Un equivalente de los Next Generation sería el plan Marshall, el plan de recontrucción de Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial?

En las mesas y reuniones en las que estamos participando, hay personas que efectivamente están comparando los fondos Next Generation con el Plan Marshall.

¿Qué requisitos debe cumplir un proyecto ganador para obtener fondos europeos?

En primer lugar: estructura.

Pensemos que cuando hablamos de proyectos tenemos que distinguir qué entiende la empresa por un proyecto y que entiende la administración pública, en este caso la Comisión Europea o a nivel nacional, por un proyecto.

Por tanto, la estructura debe tener una capacidad de ejecución. Es lo que denominamos solvencia técnica: qué recursos internos tengo para ejecutar este proyecto y si no los tengo, quiénes son mis mejores aliados. Aquí tienes que ser honesto y donde no llegas, ir con el mejor socio. Es decir, tienes que identificar las partes donde no tengas las capacidades requeridas por lo cual será necesario apoyarte en otros, ya sea en parte pública (centros tecnológicos universidades, centros de innovación, etc) o con otras empresas. Eso es una buena estructuración del proyecto en la parte técnica. Se trata de fomentar un ecosistema de innovación para un objetivo claro que es el de mi proyecto.

¿Qué otros elementos necesita una buena estructura de proyecto?

La parte financiera. ¿Tienes la capacidad y la suficiente solvencia financiera para poder ejecutar el proyecto?

En este punto también tenemos que ser honestos y reconocer que afrontas un riesgo. Los proyectos, por el hecho de que hablamos a futuro, tienen que tener esa incertidumbre porque si fuera Sota, Caballo y Rey ya no estaríamos hablando de proyectos transformadores, estaríamos desvirtuando la esencia de los fondos europeos Next Generation.

Por tanto, tengo que tener claro que voy a asumir un riesgo económico, que el proyecto puede llegar a fracasar. ¿Cuánto estoy dispuesto a asumir? ¿Tengo la capacidad de asumir ese riesgo? Y si no la tengo ¿qué socios pueden asumir parte de esa capacidad financiera?

Otro bloque también fundamental es acotar el alcance del proyecto. Porque si no, podemos tener proyectos a seis o siete años. Hay que acotar el alcance a nivel temporal y tener unos hitos marcados, para saber que vamos en buen camino.

Y si no vas cumpliendo esos hitos también debes tener preparado un plan de contingencia, sobre el cual puedas pivotar, cambiando la estrategia pero sin cambiar el objetivo final.

Detallar todo esto me imagino que ocupará unos dossiers enormes de páginas…

En realidad, la clave está en separar el grano de la paja. Al final cualquier empresario, cualquier administración etcétera, deseará conocer directamente qué es lo más importante.

Vale, pero imagine que presento un proyecto que ocupa un montón de páginas. ¿Las personas responsables de autorizar los fondos Next Generation y que deban evaluar ese dossier ya van a tener tiempo y ganas?

Todo se resume en una frase: menos es más. Hay que poner las cosas fáciles. Intentemos no adornar la propuesta ni darle más bombo o incluso poner palabras del tipo "proyecto único", "exclusivo"... Porque entonces el evaluador pensará "ostras, raro".

Algo así como 'Excusatio non petita, accusatio manifesta'...

Exacto. Lo importante es centrarse en el objetivo del proyecto.

Por lo que respecta a la parte de administración pública, podemos apreciar -tras los Reales Decretos y las diferentes conversaciones que hemos tenido con organismos y ministerios- que existe la voluntad de ampliar los equipos evaluadores para poder digerir todas las propuestas que irán llegando.

Pongamos el foco en proyectos relacionados con el sector turístico ¿En qué áreas sería necesario incidir para tener más posibilidades de éxito? El problema es que el turismo todavía tiene muy mala imagen: se asocia al ladrillo, al bajo valor añadido, al empleo precario, etc. De todo eso hay ciertas verdades, pero el problema es que a menudo la sociedad y los creadores de opinión se quedan mucho en ese discurso fatalista. Eso lleva a que el turismo tenga una reputación negativa sobre todo entre ciertas esferas del poder político que siempre han preferido dar más importancia a las actividades industriales y en cambio siguen asociando el turismo a la década de 1960 y al desarrollismo. Perdone que me haya alargado tanto en mi pregunta, pero creo que este marco mental existe y puede influir en las decisiones políticas de quienes adjudiquen los fondos europeos. Por tanto ¿Hacia dónde deberían dirigirse los proyectos turísticos que aspiren a captar fondos Next Generation? ¿Sostenibilidad, transformación digital... hay que ir por ahí?

Deberían ir por ahí. Y te añadiría una tercera pata: la capacitación. El turismo tradicionalmente se ha considerado como un sector de poco valor añadido, de poca capacitación o con perfiles sin formación previa, lo que dificulta acceder a ese turismo de calidad al que todo el mundo aspira.

Además, si nos fijamos en los cuatro grandes pilares del programa gubernamental “España Puede” (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para canalizar los fondos destinados por Europa a reparar los daños provocados por la crisis del COVID-19), lo bueno del sector turístico es que ataca a esas cuatro grandes patas: la digitalización, la transición energética/ecológica, la cohesión social/territorial y la brecha de género.

Habrá que ser optimista entonces...

Fíjate: en septiembre del año 2020 comenzamos a trabajar con estas propuestas del sector turístico para los fondos Next Generation y hemos detectado dos cosas muy importantes.

La primera es la capacidad de cooperar. El turismo era un sector donde tradicionalmente había resistencias a la cooperación entre cadenas hoteleras, turoperadores... Todos se veían entre sí como competencia pura y dura. Ahora vemos un cambio de chip y las empresas están compartiendo objetivos respecto hacia dónde tiene que ir el turismo.

Otra parte muy enriquecedora ha sido la de intentar cohesionar la parte pública y la privada en los proyectos que aspiran a los fondos europeos. Porque al final no nos olvidemos que hablamos de destino. Y lo que hay que poner es la experiencia de usuario, el destino, en el centro, y a partir de ahí hacerlo crecer en todas las verticales, de modo todo el ecosistema se verá beneficiado de manera directa o indirecta. No tenemos que poner un hotel en el centro.

En definitiva, la voluntad de cooperación que muestran ahora mismo las empresas y la predisposición a cambiar el modelo, añadido al hecho de que sector público y privado ya hablan el mismo idioma, hace que salgan adelante propuestas muy interesantes, por lo que estamos viendo.

Y los fondos Next Generation van a ser un acelerador de esos proyectos, que deben ser reales y con la vertiente de querer transformar.

Para sintetizarlo todo: un proyecto de éxito tiene que estar bien estructurado; con las palabras justas; menos es más; no intentar adornarlo porque eso incluso puede levantar sospechas; apostar por la digitalización, sostenibilidad, equidad, reequilibrio territorial; y sobre todo cooperación entre empresas y colaboración público privada para que el conjunto del destino sea el que gane. ¿Este sería el resumen?

Sí, y también añadiría otro aspecto final: cómo vamos a medir el impacto del proyecto.

Por ejemplo, en la creación de puestos de trabajo directos o indirectos; en repercusiones sobre el medio ambiente; en la localización de nueva tecnología y equipos de investigación; qué impacto tendrá el proyecto en la formación; en la capacitación digital de las personas… Y qué impacto tendrá el proyecto en el propio destino ¿Cómo va a evolucionar? Evitemos que quede obsoleto, regenerémoslo para que realmente sea un destino atractivo ya sea de sol y playa, urbano, rural, etc.

Avatar redactor Xavier Canalís Periodista de Hosteltur

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Comentarios 1
La recepción de los dichosos fondos o ayudas de la UE es ahora la escusa perfecta que esgrime NAUTALIA para seguir dilatando en el tiempo la devolución del dinero a sus clientes por aquellos viajes que fueron cancelados por COVID . Por cierto, para cuándo un reportaje que informe sobre los importes que adeudan las empresas turísticas a los clientes por viajes cancelados debido al COVID?