EEUU: El Partido Demócrata presenta una propuesta de ley para establecer estrictos límites a la contaminación por cruceros

El Partido Demócrata estadounidense ha presentado en las dos Cámaras del Congreso una propuesta de ley para establecer estrictos límites a la contaminación por cruceros, la 'Clean Cruise Ship Act', que, de ser aprobada, prohibiría totalmente el vertido de aguas, residuales o limpias, a menos de 12 millas de la costa del país. El proyecto, presentado por el senador Richard Durbin y el representante Sam Farr, establece además disposiciones para el control de los vertidos más allá de las 12 millas de aguas territoriales estadounidenses: cualquier vertido deberá estar precedido de un proceso de tratamiento a partir de 2015.

El Partido Demócrata estadounidense ha presentado en las dos Cámaras del Congreso una propuesta de ley para establecer estrictos límites a la contaminación por cruceros, la 'Clean Cruise Ship Act', que, de ser aprobada, prohibiría totalmente el vertido de aguas, residuales o limpias, a menos de 12 millas de la costa del país. El proyecto, presentado por el senador Richard Durbin y el representante Sam Farr, establece además disposiciones para el control de los vertidos más allá de las 12 millas de aguas territoriales estadounidenses: cualquier vertido deberá estar precedido de un proceso de tratamiento a partir de 2015. Además, se impondrían inspecciones regulares de las operaciones y equipos de tratado y vertido, desde la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) y la Guardia Costera, y se establecería un programa a tres años para el envío de observadores a los cruceros para verificar el cumplimiento de la nueva normativa. La propuesta de ley ha sido acogida con satisfacción por organizaciones como Oceana, que hace varios años lanzó una campaña para el control de esta industria, y que considera que esta norma permitiría cubrir "los vacíos legales que permiten actualmente a las empresas de cruceros realizar sus vertidos a apenas tres millas de la costa". Oceana recuerda que a pesar de que la contaminación generada por estos buques de recreo es equivalente a la de una ciudad pequeña, el sector está exento de cualquier control de aguas limpias como los que afectan a las demás industrias en tierra. En cuanto a las leyes sobre vertidos, sólo en Estados Unidos estas empresas han pagado más de 40 millones de dólares (31 millones de euros) en multas desde 1999. Con excepción de Royal Caribbean (con base en Miami), y de las líneas que cruzan las controladas aguas de Alaska, ninguna de estas compañías han instalado tecnologías avanzadas de tratamiento de aguas en el conjunto de sus flotas. Según los datos de Oceana, más de medio centenar de empresas controlan cerca de 300 cruceros en todo el mundo, buques con hasta 5.000 pasajeros y tripulantes convertidos en 'ciudades flotantes' con piscinas, teatros, cines, restaurantes, tiendas, saunas, pistas de tenis, revelado de fotos, lavanderías o tintorerías. Como resultado de toda esta actividad, se calcula que un crucero con capacidad para entre 2.000 y 3.000 pasajeros puede llegar a generar 1.000 toneladas diarias de residuos: entre 550.000 y 800.000 litros de aguas grises, más de 100.000 litros de aguas negras, entre 13.000 y 26.000 litros de aguas oleosas de sentinas, entre 7.000 y 10.500 kilos de basura y residuos sólidos, y entre 60 y 130 kilos de residuos tóxicos. 

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