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Cientos de miles de pasajeros obligados a retrasar sus viajes en verano por overbooking

1 agosto, 2005
Cientos de miles pasajeros resultan afectados durante todo el año por la sobreventa de billetes de vuelos por parte de las aerolíneas, un contratiempo popularmente conocido como overbooking, que en periodos vacacionales se incrementa y obliga a los clientes perjudicados a retrasar sus viajes.
Cientos de miles pasajeros resultan afectados durante todo el año por la sobreventa de billetes de vuelos por parte de las aerolíneas, un contratiempo popularmente conocido como overbooking, que en periodos vacacionales se incrementa y obliga a los clientes perjudicados a retrasar sus viajes. Durante estas fechas de verano en las que los aviones vuelan al máximo de su ocupación, los casos por "overbooking" (venta de más billetes que plazas disponibles) aumentan sobre todo en los trayectos aéreos más demandados y las terminales de los aeropuertos se llenan diariamente de pasajeros a los que se les deniega el embarque en los vuelos y deben resignarse a demorar sus salidas. Según datos de la Unión Europea, en 2003 al menos 250.000 pasajeros aéreos comunitarios tuvieron problemas por sobreventa de billetes o retrasos importantes. El reglamento comunitario 261/2004, aprobado por el Parlamento Europeo el 11 de febrero del pasado año, y que entró en vigor el 17 de febrero de 2005, amplía las indemnizaciones y asistencias al viajero en los supuestos de "overbooking" o retrasos y regula nuevas compensaciones con el fin de defender los derechos de los pasajeros. Desde la aplicación de la nueva normativa europea, los importes de las indemnizaciones que las aerolíneas deben abonar a los afectados pasan de 150 a 250 euros en trayectos de hasta 1.500 kilómetros; de 150 a 400 euros en los vuelos que recorran entre 1.500 y 3.500 kilómetros, y de 300 a 600 euros para los viajes superiores a los 3.500 kilómetros. Además, las compañías tienen que acoplar a los viajeros en vuelos posteriores para los mismos destinos contratados, horas más tarde o en días posteriores, en función del número de rutas programadas, y deben proporcionar a sus clientes alojamiento y comida durante las esperas. Las asociaciones de consumidores, aunque valoran el nuevo reglamento que amplía los derechos de los viajeros, consideran esta normativa insuficiente, ya que no termina con esta práctica que, a su juicio, es ilegal. Trabajadores de distintas compañías aéreas que operan en el aeropuerto de Madrid-Barajas comentaron a Efe que durante todo el año se venden más billetes de los disponibles en ciertos vuelos, pero en vacaciones los aviones van llenos, hay menos gente que cancela sus pasajes y son más corrientes los casos de personas que cuando llegan al mostrador de facturación se encuentran con que no hay plazas. La mayoría de los que no pueden embarcar muestran su indignación ante el personal de las compañías por perder horas o días de sus vacaciones, otros se resignan y reclaman sus indemnizaciones y los hay que incluso se acogen al llamado "overbooking voluntario" porque no les importa demorar su viaje si a cambio reciben la indemnización estipulada y así les sale más barato el viaje. Los que conocen el mundo aeroportuario o se han informado previamente sobre el "overbooking" o han pasado por esta circunstancia en ocasiones anteriores ya conocen los mecanismos para evitar volver a caer en la misma situación y, si pueden, se acercan a los aeropuertos un día antes de la salida para sacar las tarjetas de embarque y asegurarse las plazas, trámite que la mayoría de las compañías permite con 24 horas de antelación al vuelo programado. Otros acuden a los mostradores más de cuatro horas antes de la salida del vuelo para colocarse en los primeros puestos de las colas de facturación y, de esta forma, no correr el riesgo de que sus vacaciones comiencen con mal pie.

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