El turismo no decae en Jordania pese a los atentados

El turismo, sector fundamental en Jordania, puede sufrir un duro golpe tras los atentados de Amán, pero en Petra, la joya del turismo en este país, la afluencia de visitantes sigue siendo alta seis días después de los sucesos.

El turismo, sector fundamental en Jordania, puede sufrir un duro golpe tras los atentados de Amán, pero en Petra, la joya del turismo en este país, la afluencia de visitantes sigue siendo alta seis días después de los sucesos. Desde el pasado miércoles, cuando un comando de terroristas suicidas de Al Qaeda mató a 57 personas en tres hoteles de la capital, el gobierno multiplica los mensajes de tranquilidad y asegura que la llegada de turistas sigue siendo alta, pese a "limitados" fenómenos de cancelaciones. Con sus 5,5 millones de visitantes en 2004 (si bien la mitad de ellos en viaje de un solo día), el turismo aporta 800 millones de dólares a la economía (el 10% del Producto Interior Bruto), convirtiéndolo en la segunda fuente de divisas y el segundo proveedor de empleo, según cifras del ministerio de Turismo. Las diferentes fuentes consultadas en Petra, a unos 250 kilómetros al sur de Amán, coinciden en señalar que se ha notado un pequeño descenso en el número de viajeros, pero menor del esperado. "Desde luego, nos temíamos una caída tremenda de los visitantes, pero siguen llegando, aunque tal vez los grupos sean algo menos numerosos que hace una semana", comenta Mustafa, uno de los guías que acompañan a turistas británicos y estadounidenses. Un grupo de catalanes que fotografían sin descanso el famoso templo del Tesoro, que se abre al final de la estrecha Garganta de Siq, dice que 15 de los 35 turistas españoles que debían volar con ellos (en un vuelo que salió de España al día siguiente de los ataques), anularon el viaje pocas horas después del atentado. Los catalanes subrayan que no lamentan haber venido, pues no han percibido en ningún momento sensación de peligro y se han sentido tratado con mucha amabilidad y sin ninguna tensión. Una pareja de franceses relata que también decidieron mantener su viaje pese a enterarse de las noticias de los atentados, y ella, Jacqueline, comenta con sorna que "en cuestión de seguridad, la verdad es que me siento más segura aquí que en París en los tiempos que corren". La presencia policial en Petra es muy discreta, tanto en los accesos a los monumentos como en las carreteras de entrada a la ciudad, al contrario que en Amán, donde los controles de carreteras y en los hoteles son mucho más llamativos. El gerente del hotel Taybat Zaman también señala una caída de "aproximadamente un cuarto de las reservas" de habitaciones, cosa que considera "entra dentro de lo normal" tras los atentados, pero se muestra satisfecho de que no haya llegado a más. Todos los jordanos que trabajan de un modo u otro con los turistas en esta ciudad, la floreciente capital de los Nabateos en los primeros años del siglo I de nuestra era, coinciden en recordar que el atentado lo cometieron iraquíes, no jordanos, y que la policía ha actuado con mucha rapidez al detener a la terrorista suicida que quedaba libre. Abdelhamid, gerente de un restaurante a la entrada de la zona monumental, recuerda que "en este país, si hace falta, cada uno de nosotros nos convertimos en un policía", por lo que no es de temer que se repitan atentados como el del pasado miércoles. Petra, con sus increíbles monumentos excavados por los Nabateos en la roca roja y rosa, que han desafiado el paso de las diferentes civilizaciones, se presenta como prueba palpable de que los turistas del siglo XXI asumen que el terrorismo tiene un "cuándo" y un "dónde" imprevisibles y que la vida sigue adelante. 

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