El A380, un negocio no muy claro para los aeropuertos

Mientras los primeros clientes del Airbus A 380 han asomado sus planes de reducir asientos para idear nuevas cabinas de espacio y confort, dirigidas a los rentabilizadores pasajeros premium, los aeropuertos ven desvanecerse las ventajas estratégicas que habían vislumbrado en el hecho de recibir el enorme aparato de dos pisos en sus pistas.

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En principio, el A380 fue vendido como un avión capaz de alojar entre 555 y 870 pasajeros. No obstante, las primeras compañías usuarias del descomunal aparato, como Singapore Airlines y Qantas Airways, han decidido configuraciones con un número de plazas inferior al mínimo propuesto por el fabricante europeo Airbus, sacrificando capacidad para maximizar el espacio para los rentables segmentos de alto presupuesto. Algo con lo que no contaban aeropuertos como Londres Heathrow o Nueva York John F. Kennedy que han invertido enormes sumas para acogerlo, basándose en la suposición de que les ayudaría a ampliar de forma importante el tráfico de pasajeros sin aumentar la congestión o violar los límites para movimientos de avión. Los vuelos comerciales iniciales del A380 no llevarán el anunciado 40% más de pasajeros que el Boeing 747. Este aspecto, sin embargo, era clave para los aeropuertos, que toman en cuenta el número de pasajeros para cargar las tasas, adicional al incremento potencial que representa un mayor número de personas en las salas de espera de vuelos en las tiendas del aeropuerto, exentas de impuestos, y en los locales de alimentos y bebidas. En definitiva, para lograr el retorno de la inversión necesitan pasajeros. Adicionalmente, los técnicos apuntan que las operaciones del aeropuerto se verán reducidas cada vez que un A380 aterrice, debido a regulaciones establecidas para proteger al siguiente avión de ser alcanzado por la turbulencia dejada por la estela del gigantesco aparato, tal y como sucede con los B747. Los portavoces de Airbus han afirmado a HOSTELTUR que el A380 se diseñó con la idea de que pudiese operar en aeropuertos "normales", en los que ya operaban los jumbos de Boeing 747; de ahí que limitara el tamaño del avión a un cuadrado de 80x80 metros, una de las razones por las cuales el avión tiene dos pisos. Apuntan que durante la fase conceptual, las autoridades aeroportuarias han estado involucradas: "un A380 puede reemplazar a un avión de fuselaje ancho más pequeño, y ofrecer más beneficio económico y medioambiental a partir de los mismos slots". Sin embargo, esas cuentas no les salen a los aeropuertos, perdidas las expectativas de recibir 750 pasajeros en cada vuelo ante la tendencia entre las compañías de acomodar a tantos pasajeros de primera clase o business como sea posible. En la edición de noviembre de la revista HOSTELTUR se amplía esta información y los detalles del gigantesco avión, un artículo que pueden ver en el documento adjunto. Diana Ramón Vilarasau (transportes@hosteltur.com)

 

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