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Después de 30 años de asociacionismo, el sector de agencias está más disperso que nunca

26 noviembre, 2007
FEAAV, AEDAVE, ACAV, AGAVI, AAVOT, AEVAV, AVIBE… y así hasta más de 20 asociaciones. Lejos de la unificación y el consenso, el asociacionismo en el sector de las agencias de viajes vive los momentos de mayor dispersión y debilidad de sus tres décadas de historia. Una situación a la que los proveedores asisten perplejos y risueños.
El año 2000 marcó el punto culminante del débil proceso de unidad asociativa de las agencias de viajes, con el nacimiento de CAAVE. Pero su desaparición cuatro años después ha marcado el punto de partida de una caída libre de esa ansiada unificación, y ha abierto paso a un proceso de dispersión que no hace más que crecer. Desde que en 1977 se legalizaran las asociaciones, las agencias han vivido una eclosión de organizaciones que ha llevado a este sector a contar con más de una veintena. Esta atomización asociativa, reflejo de su atomización empresarial, ha impedido (tras el fracaso de CAAVE) que, al contrario que otros sectores como el hotelero, las agencias cuenten con una sola voz sectorial. Actualmente, la representación del sector se lo reparten FEAAV (que integra 15 asociaciones regionales, después de registrar la salida de la federación de tres organizaciones en el último año –ACAV, AEVAV y AVIBE-), CEAVYT (integrada por cuatro asociaciones lideradas por AEDAVE, la otra gran organización del sector), la catalana ACAV, la valenciana AEVAV, la de Benidorm AVIBE, la gallega AGAVI, la cantabra AAVOT y la de mayoristas AMAVE. Toda una sopa de letras de difícil digestión para los no avezados o no interesados (desinterés demostrado, año tras año, en la escasa afluencia que registran los congresos de AEDAVE y FEAAV, a los que asiste apenas un 10% de sus asociados, y el poco eco que tienen sus jornadas profesionales). El fracaso de CAAVE El primer acto de esta dispersión lo escenificó la desaparición de CAAVE producto de las tensiones entre FEAAV y AEDAVE. De hecho, para muchos, la Cúpula supuso un ejercicio de voluntarismo abocado al fracaso, ya que se formó sobre unos endebles cimientos que arrastraba los defectos y personalismos de cada una de las organizaciones que la integraban, sin aportar ningún cambio de aires ni en los dirigentes ni en los planteamientos. Era más de lo mismo, multiplicado por dos. Y si esto fuera poco, la sentencia de Defensa de la Competencia contra aerolíneas y agencias por acordar los importes de los fees, de cuya sanción total de seis millones de euros, 3,6 corresponde a las asociaciones que integraban la extinta CAAVE, echó más leña al fuego y actualmente las asociaciones tienen impuestos recursos ante la Audiencia Nacional (AEDAVE) y el Tribunal Supremo (FEAAV) para intentar no desaparecer por insolvencia. Un detalle más de dispersión es la desunión en la defensa jurídica, con dos vías abiertas y dos equipos jurídicos trabajando por separado. Torpedeo mediático Ante toda esta situación se han producido algunos movimientos, cuyo máximo exponente fue la salida de FEAAV protagonizada por ACAV. Para unos, supuso una fuga y la asociación fue (y sigue siendo) criticada por no haberse quedado a defender su planteamientos desde dentro. Para otros, ACAV hizo lo que debía y defienden el dinamismo más profesional y pragmático que puede acometer gracias a su amplio equipo gestor. Por su parte, ACAV está llevando a cabo, junto con la otra asociación catalana (UCAVE), un ejercicio de aproximación para unificar el sector catalán. Un proceso que es visto con recelo desde Madrid y torpedeado mediáticamente "por "salvapatrias" ajenos al sector" pero con "intereses comerciales" en él, que ven con frustración como "sus trasnochados planteamientos, más cerca del esperpento que del rigor informativo", se disuelven en un sector en constante renovación, pero que, no obstante, son "ingenuamente consentidos" por los dirigentes asociativos de toda la vida, según se comenta en el ámbito sectorial menos tradicional. Un movimiento similar al de ACAV-UCAVE se está dando también en la Comunidad Valenciana, donde AEVAV y AVIBE, después de salir de FEAAV, se plantean impulsar una federación en esta región. Además de la reciente creación, al margen de AEDAVE y FEAAV, de la gallega AGAVI y la cántabra AAVOT. Todo ello, aún sin haberse orquestado de un modo premeditado, podría generar en un futuro una puesta en cuestión de las organizaciones más rancias y centralistas para dar paso a una renovación asociativa más acorde con la realidad sectorial. Autocrítica y propósito de enmienda Pero esta creciente desunión, no sólo es criticada desde fuera, sino también desde las propias organizaciones protagonistas. En un encomiable ejercicio de autocrítica, en el pasado congreso de UNAV (la asociación decana y columna vertebral de FEAAV) varios de los participantes reconocieron la falta de unión asociativa para afrontar los retos del sector, y la obsolescencia de sus estructuras y líderes. Y en unas declaraciones a este diario su gerente, Ramón Buendía, señala: "Desde UNAV seguimos apelando a la unificación del sector, dejando al margen protagonismos y regionalismos para potenciar un frente común de interés general que aborde cuantos problemas están afectando a todas las agencias, independientemente de su ubicación, defendiendo y reivindicando los legítimos intereses que nos asisten". El papel de las grandes redes y los grupos de gestión Ante esta situación de desunión, los proveedores de las agencias se frotan las manos e imponen recortes de comisiones sin ninguna dificultad ni oposición eficaz. Aunque el discurso formal que circula entre las asociaciones es que su papel no es el de negociar con los proveedores, eufemismos aparte, lo cierto es que la larga mano de Defensa de la Competencia ha vaciado de contenido las en otra época "comisiones mixtas" con los grandes proveedores. Y no sólo ese temor, sino las críticas recibidas desde el propio sector (especialmente desde los grupos de gestión), que consideran que los representantes de las asociaciones carecen de experiencia negociadora. Por el contrario, la experiencia ha demostrado que cuando las cuatro grandes redes y dos o tres grupos de gestión se intercambian unas llamadas y unos e-mails, se pone en marcha en 24 horas un soterrado y eficaz movimiento capaz de parar los pies cualquier intento "non grato" de algún proveedor (como ocurrió en el caso de Spanair hace justo un año y que costó el puesto al entonces director comercial, Rafael Aragonés, el de Lufthansa en febrero pasado, o el de Bancotel hace dos meses). De hecho, las grandes redes han mantenido reuniones para estudiar la posible creación de una "asociación de las grandes". José Manuel de la Rosa (delarosa@hosteltur.com)

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