Ser verde ayuda a ahorrar, y mucho

Cada vez son más las hoteleras que apuestan por políticas ecológicas. Esto pone de manifiesto su sensibilidad ante un desarrollo sostenible. Pero hay un segundo argumento: el económico. Implantar prácticas verdes reduce los costes, con ahorros que pueden alcanzar el 80% en determinados casos.

Riu, por ejemplo, gracias a la aplicación de su política medioambiental, ha conseguido ahorros importantes en la factura energética. Ha puesto en marcha medidas como el ahorro y reciclaje de agua, la gestión de residuos, el uso y reciclaje de papel o el control de ruido. Desde la hotelera explican que sólo en 2007 consiguieron un ahorro de agua de 1.000 millones de litros. En cuanto a la gestión de residuos, han incorporado el ‘desayuno ecológico", que sustituye los envases de porción individual de mermelada, miel, yogurt o mantequilla, por productos a granel, con lo que desde enero de 2000 hasta diciembre de 2007 han evitado la utilización de 295 millones de estos envases.
 
NH, por su parte, entre 2007, en año de lanzamiento de su Plan Medioambiental, y 2008 recortó un 4,03% el consumo de energía y un 8,06% el de agua, lo que equivale a unos 2,3 millones de euros en el gasto global de luz, gas y gasoil, y a 477.268 euros en el de agua. Esto es posible gracias a la sustitución de todas las lámparas de filamentos incandescentes de los establecimientos por otras de bajo consumo; el cambio de las calderas tradicionales por otras de condensación de alto rendimiento; mejoras en ecodiseño para optimizar las necesidades de climatización; la instalación de placas solares, o la colocación de reductores de caudal.
 
Todo esto requiere un desembolso inicial si hay que adaptar instalaciones ya construidas pero visto el ahorro posterior, compensa. Y si el edificio se construye teniendo en cuenta estos aspectos, el presupuesto de ejecución será el mismo. Es el caso del Gran Meliá Palacio de Isora. Según el presidente de Sol Meliá, Sebastián Escarrer, “hacerlo sostenible no ha costado más y contabiliza un ahorro energético de 800.000 euros anuales”.  En términos generales, el grupo ha conseguido un ahorro de 794.000 euros “gracias a una gestión eficiente del agua, la electricidad y los combustibles”.
 
Pero estas cuestiones no son sólo para las grandes compañías. Muchos hoteles, grandes, pequeños, independientes o de cadenas, cuentan, por ejemplo, con spa, un servicio que consume grandes cantidades de agua. En un circuito estándar pueden gastarse hasta 300 litros y el poner en marcha sistemas de ahorro puede ayudar a reducir la factura casi un 80%. Para ello existen diversos sistemas de recogida y reutilización. Javier Martín, responsable de la empresa Dinotech, especializada en sistemas de ahorro de agua, explica que un spa puede gastar al año unos 9.000 euros en agua y electricidad, y “sólo por el bombeo del agua y la disolución de productos químicos, unos 14.000 anuales”, por lo que si se aplicaran sistemas de ahorro se podría reducir casi un 60% el consumo de electricidad y el de agua podría quedar prácticamente en la mitad.
 
Puede encontrar más información sobre este tema en la edición de septiembre de la revista HOSTELTUR.
 
Xisca Muñoz / Araceli Guede (hoteles@hosteltur.com)
 
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