El beneficio se demuestra andando

El otro día Hotel Innovador hizo un muy interesante comentario a un artículo sobre el proceso Design Thinking. Decía Hotel Innovador que "es importante también comprender la innovación desde un punto de vista comercial, a saber, la innovación, comprendiendo ésta como una idea que es nueva, y que debe de dar beneficios. "Porque la innovación sin beneficios es tontería, siquiera es innovación" dice Jeffrey Immelt CEO de General Electric".

Para la RAE beneficio es “Bien que se hace o se recibe”. La definición tiene varias implicaciones. Por un lado habla de bidireccionalidad de aprehensión, un entendimiento doble de lo que es beneficio: el que lo hace y el que lo percibe. Esto implica atribuir una gran importancia a lo que el otro percibe como tal, sin posibilidad de limitar la adjetivación a mis propios intereses o gustos. Ya no se trata sólo de lo que yo entiendo por beneficio, es fundamental tener en cuenta lo que dice el otro. Es cierto que la conjunción de la definición puede presentar una situación de alternancia, o esto o lo otro, pero ésta no es excluyente, sino que ofrece la posibilidad de conexión incluyente, o esto o lo otro, o ambos.
 
Pero por otro lado es interesante el componente puramente “material” que tiene la definición. Parece que la creación o recepción del beneficio es algo tangible, tocable y visible. Sin embargo, conviene tener en cuenta que el beneficio tiene una importante carga de subjetividad. Cada individuo entiende como beneficio algo distinto, para cada uno el sustantivo designa un valor diferenciado. Y esta es una de las claves de la dificultad de aportar beneficio a una acción.
 
La ganancia también es subjetiva
 
Se puede definir beneficio, a pesar de que ésta sea una definición con una fuerte carga económica, como una ganancia, como un valor recibido. Pero es que ese valor, esa ganancia difiere de cada persona y es eminentemente subjetiva. Si eso lo aplicamos en un entorno como internet, dominado por el usuario y en el que las categorías toman el sentido que éste les da, el problema es doble.
 
Es totalmente cierto lo que dice Hotel Innovador, la innovación sin beneficio no es nada, la innovación, si no puede ser aplicable al mercado se convierte en invento, más o menos interesante, más o menos simpático, pero invento al fin y al cabo. Claro que la pregunta que viene ahora es ¿qué es beneficio? ¿Hablamos del gusto que tiene un usuario al ver una página formalmente atractiva? ¿Hablamos de las enseñanzas que saca un estudiante de una página dedicada a la biología molecular? ¿Hablamos del entretenimiento que nos aporta una radio digital? Es más, ¿sacamos el mismo beneficio de la misma página? ¿Sacan el mismo beneficio de la página del Museo del Prado un pintor, un estudiante de arte o un usuario de a pie? El problema es más grande de lo que parece y parte de la definición del termino “valor”.
 
La fuerte carga económica del concepto “beneficio” tiene un gran atractivo para el empresario, y no puede obviarlo cuando entra en la red. Sin embargo, se hace complicado comprender que ese concepto ha de ser interpretado desde la perspectiva del usuario para ser efectivo, si no se convierte en un desesperado intento de trasladar las estrategias offline a entornos online.
 
Juan Sobejano  (juan.sobejano@hosteltur.com)
 
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Comentarios 2

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Juan Sobejano11/09/2009 11:09:00

Muchas gracias por tu reflexión, Hotel-Innovador. Esto demuestra que lo mejor de los artículos que uno modestamente pueda escribir no es el mismo artículo, sino la aportación de los lectores, ya sea esta pública o privada, a la reflexión.
Sabes que seguimos lineas de pensamiento muy parecidas, por eso no puedo sino estar de acuerdo contigo en la reflexión.
Me gustaría añadir la importancia de una linea de pensamiento como la de Vijay Govindarajan y su teoría de la innovación estratégica. Él parte de la necesidad de asumir el pasado para seleccionar aquellos items, estrategias y formas de gestión que pueden ayudar a crear un futuro más competitivo introduciendo una innovación profunda pero sustentándose en ese pasado selectivo. Pero a esto no olvida el presente, que ha de ser gestionado de forma competitiva y analizando las fuerzas que pueden afectar al futuro.
Es una forma integral de entender la innovación siempre asumiendo que ésta se desarrolla en un entorno determinado y no en espacios abstractos.

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www.hotel-innovador.com11/09/2009 9:09:00

Apreciado Juan,

Añadiendo a esta reflexión has abierto, voy a exponer un caso de otra industria y muy significativo: el centro de Xerox corporación en Palo Alto. Era un lugar de gran creatividad y talento. Una "máquina" de inventar. Pero gran parte de sus invenciones se quedaban en las patentes. Por cierto, una de ellas fue vista por Steve Jobs, allá por los 70, quién vio un nuevo sistema operativo de gráficos (GUI) que allí yacía pero sin utilidad. Sin embargo el vio la comercialización y lo aplicó a su primer ordenador: el "Appel Lisa"...Y Steve Jobs no trabajaba en Xerox...Esto demuestra que muchos inventos, como señalas, pueden quedarse en meras patentes si no son comercialmente viables.

Cierto es: la ganancia también es subjetiva.

Y podríamos hacer una gran apuesta hoy. Un estudio empírico. Tomaríamos dos casos. El primer caso: un hotel u otra empresa turística dentro de una estructura centralizada. Aquella que diría a las personas cómo tienen que trabajar, que basaría sobre el principio de control y desconfianza. Sus dirigentes administrarían o gestionarían personas, pero no liderarían. Los empleados sólo estarían para acatar: cumplir las normas y no salirse del sistema. El segundo caso: otro hotel que pudiera pertenecer a una compañía hotelera pero que ésta tuviera como objetivo innovar. Sabiendo que están en servicios, y siendo conscientes de encontrarse en este momento de consumo donde las experiencias cuentan, la innovación se enfocaría a través de todas sus personas, todos sus trabajadores! Y buscaría personas que fuera adecuadas, que estarían lideradas de forma adecuada y con firmes valores compartidos. El sistema estaría para facilitar las cosas pero nunca para imponerse a las personas: clientes y empleados. Tendrían una visión común: el cliente, aprender e innovar (=ganancia subjetiva) y se regirían por los principios de la potenciación en lugar de, algo de delegación y obsesión por el control.

Resultado: El primer caso es una organización turística u hotel que no aprende, que funciona bien cuando el entorno es estable (de estas hay muchas en nuestro sector). Por el contrario, otra que crea y genera talento, puede llegar a innovar, pero sobre todo, se adaptar mejor a un entorno de extra competencia e incertidumbre. Estas es nuestra mejor organización ¿Verdad Juan?

Gracias por sacar esta línea de debate.

Abrazo!

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