Los destinos quieren ser competitivos

Tras varios días hablando de la innovación en los destinos y de la integración de estrategias de mejora y transformación es los territorios y entornos que los sustentan (y lo que te rondaré morena), hoy comentamos la búsqueda de la competitividad de los propios destinos. Y para ello nos referimos a las I Jornadas de Competitividad Turística que el jueves 19 se celebrarán en Cullera.

La innovación y la mejora ya dijimos en otro artículo que han de tener un traslado económico fundamental, una visibilidad en el mercado que vaya más allá de la mera invención. Evidentemente la competitividad es uno de esos reflejos que el destino busca como resultado de un trabajo previo y una conceptualización adecuada de sus propios valores y características. Para eso en muchos casos, como está pasando con la propia Cullera y su Plan de Dinamización del Producto Turístico (PDPTC) Cullera de Nou, se busca una implicación total del destino, tanto del empresariado, como de la población y las instituciones; un cambio y mejora de las estrategias de comunicación y marketing con el fin de optimizar los canales de comunicación y conseguir un mensaje adecuado y diferenciado que defina correctamente la imagen que quiere transmitir el destino, y lo que tal vez sea lo más importante, una reestructuración de la oferta para conseguir una correcta puesta en valor de todo el destino potenciando sus fortalezas y minimizando sus debilidades.
 
Es evidente que sin la implicación de los actores del destino cualquier intento de reposicionamiento de producto es complicado, pero también lo es que sin ese reposicionamiento en ocasiones la subsistencia del destino peligra claramente. Alfonso Castellano ha apostado en más de una ocasión por lo que él llama el nuevo contrato sectorial, en el que los principales actores económicos del destino (instituciones, asociaciones y empresarios) crean entornos colaborativos y de ayuda mutua que favorecen el desarrollo de sinergias y acciones integradas e integradoras con los destinos, sacando de los mismo todo el valor posible y posicionándolos con ayuda de las acciones correctas de promoción, marketing y distribución.
 
El ejemplo de Cullera en este sentido es paradigmático. Un destino maduro que ha comprendido la necesidad de redireccionar la estrategia y que está actuando en esa dirección buscando el aprovechamiento de los recursos locales y la implicación de todo el destino. Las jornadas mencionadas forman parte de esta estrategia de reposicionamiento desde la sensibilización de los agentes locales tratando de ofrecer reflexiones sobre distintos tipos de ocio complementario que pueden aportar una adecuada complementariedad al destino, como la náutica, el ocio nocturno, el deportivo, el cultural o los grandes eventos. Esta complementariedad es la que da como resultado un destino complejo y rico para el viajero, susceptible de adaptar su oferta a las necesidades del cliente y con la suficiente flexibilidad como para aceptar varias tipologías de turistas.

 La implementación de este tipo de estrategias supone, desde luego, un esfuerzo para todo el destino, pero también es la respuesta a un destino maduro que ha de redefinirse y que quiere sacar de sí mismo el máximo valor.
 
Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com)

 
 
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