Siento vergüenza ajena IV – ¿Es adecuada la reputación del director de hotel, a lo que significa el cargo?

Un post de Miguel Angel Campo Seoane, en Hoteles y alojamientos

22 de Mayo del 2015

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Siento vergüenza ajena IV – ¿Es adecuada la reputación del director de hotel, a lo que significa el cargo?

Viene de: Siento vergüenza ajena III – ¿El Director de Hotel del Siglo XXI, ejerce como Director o es dirigido?

El post anterior dio paso en LinkedIn a la apertura el día 20/05/2015 de un debate en el grupo Asociación Española de Directores de Hotel, que un día después había recibido 19 recomendaciones y 4 comentarios, en uno de los cuales abogo por abrir un amplio debate sobre la figura del Director de Hotel.

Sin embargo, ha sido la lectura de los post publicados por Vicente Romero, presidente de AEDH, en TecnoHotel el 28/04/2015 Por la dignidad de los directores seniors y juniors y el 11/05/2015 “La reputación del director de hotel, los que han inspirado esta cuarta parte de la serie “Siento vergüenza ajena” y el debate a que hago mención en el párrafo anterior, dado que estando ambos post llenos de argumentos que puedo compartir en su totalidad, no acaban de centrarse en el principal problema que tiene esta profesión, y al que hacía mención el 04/05/2009 en el post Los pecados originales del turismo español y sus consecuencias, y que desde aquellas fechas, ha estado inspirando de forma constante un nuevo post, “El pecado original de la AEDH y sus consecuencias” que nunca he llegado a publicar, por un mal sentido corporativista, que como Director de Hotel me ha impedido durante mucho tiempo, criticar de una manera pública a una asociación a la que pertenezco desde su creación en marzo de 1972 con el número 679, aunque lo haya hecho en muchas ocasiones en reuniones con dirigentes y miembros de la misma.

El pecado original de la AEDH, como señalaba en el post “Los pecados originales del Turismo español”, ha tenido sus consecuencias, y una de las más importantes, ha sido que en su nacimiento, la mayoría de sus miembros eran empresarios hoteleros que dirigían sus propios hoteles, y directores de Hotel de gran prestigio, que en aquellos momentos iniciales se preocuparon más de la defensa de los hoteles, que de la de los propios directores de hotel, convirtiéndose en un lobby de gran prestigio que defendía a la industria que estaba permitiendo a España salir de la permanente crisis en la que había vivido durante muchas décadas, en una época en la que la mayoría de los directores de hotel no necesitábamos a nadie que nos defendiese, porque el fuerte crecimiento de la oferta hotelera, unido al mercado de demanda en la que ésta crecía, hacía que la mayor parte de los directores de hotel no se encontrasen con grandes problemas para negociar sus condiciones laborales, o para encontrar un nuevo trabajo, si decidían dejar una relación laboral que no les resultase satisfactoria.

Fue pocos años después, cuando tras la primera crisis del petróleo, empezaron las del sector turístico, unas como consecuencia de problemas propios de nuestra economía y otras por crisis económicas de los países de los que procedía la mayor parte de nuestros clientes extranjeros, cuando aquellos directores de hotel de la primera época, que no eran propietarios de los hoteles, y que se vieron, como un trabajador más, sujetos a problemas de pérdida de empleo, sin apoyo legal alguno por parte sindical, dado que su relación como cargo de confianza no estaba prevista en el marco laboral, se empezaron a dar cuenta de la necesidad de realizar algún tipo de acción en defensa de sus propios intereses, enfrentándose con un problema, al que pasados más de treinta años, todavía no se ha dado solución, aunque ya hace muchos años que se inicio un proceso en ese camino, con la creación de la Asociación Juvenil, pero que continua sin resolver las consecuencias de su pecado original, dado que siguen siendo los empresarios quienes mantienen de alguna forma el control de la Asociación, y cada vez que se plantean en su seno, los problemas de la figura del Director de Hotel, aparecen dos tabúes a los que nadie se atreve a hacer frente: Tabú 1.- No somos unsindicato de trabajadores, al que sigue como tabú 2.- Somos un cargo de confianza.

Dado que nunca he comprendido que exista un problema entre el hecho de que el Director de Hotel sea un cargo de confianza, y que en determinadas circunstancias, éste tenga necesidad de defender sus propios intereses, no veo justificación alguna para que la AEDH, como consecuencia de los tabúes que señalaba al final del párrafo anterior, una vez superada la etapa inicial de los primeros años setenta, no haya dado pasos firmes, para convertirse en una asociación que sin necesidad de verse como un sindicato, se preocupe de forma prioritaria de la defensa de los intereses de los Directores de Hotel, que como personas físicas, en el terreno laboral no pasan de ser trabajadores por cuenta ajena, dado que las empresas hoteleras ya tienen su propio órgano de defensa a través de sus Asociaciones Empresariales, en muchos casos dirigidas por Directores de Hotel en su condición de propietarios o como representantes de éstos.

En el post del Presidente de la AEDH “Por la dignidad de los directores seniors y juniors” me dejó un tanto perplejo el párrafo que dice “Por supuesto, existen abusos por parte de algunos empresarios –dónde no– pero cuántos directores de hotel, después de estar 10 horas trabajando cada día, elegirían de nuevo la misma profesión, seguro que te dirían que sí el 90%.”, dado que no he podido comprender lo que quiere señalar, ya que yo mismo, jubilado desde el año 2002, sigo echando en falta el día a día de aquel trabajo duro, SI, realmente muy duro, pero sumamente gratificante cuando como Director de Hotel, uno no tiene necesidad de bajarse los pantalones frente a clientes, ni empresarios que se buscan la ruina, abusando de sus trabajadores, incluidos los propios directores, situación la de éstos últimos que no me preocupa tanto, como me preocupa la de los trabajadores de base, que se ven obligados a realizar turnos poco razonables y menos razonados, por la incompetencia de aquellos, para disponer de adecuadas competencias a nivel de organización y control, en los hoteles en los que figuran como directores, aunque no ejerzan como tales, dado que la empresa no les da autonomía alguna en la toma de decisiones, viéndose forzados a seguir las pautas fijadas en un manual operativo de obligado cumplimiento, cuando no las del propio empresario, aún más obligatoria si quieren conservar su trabajo.

Puedo asumir que el trabajo de director de hotel, es vocacional, porque ese ha sido mi caso, pero lo que no acepto tan fácilmente, es que esa vocación, permita a muchos de los que se titulan directores de hotel, responsabilizarse del puesto que ocupan, sin otra justificación que sus títulos académicos y el conocimiento de idiomas, sin ejercitar las funciones que como directores les corresponden, admitiendo convertirse en simples transmisores de las ordenes y directrices de los equipos corporativos de las empresas que les han contratado, viéndose obligados a seguir directrices que, en más de un caso son contrarias a las necesidades del hotel que se supone que dirigen, al haber aceptado dejar reducida su actividad a la que pudiera corresponder a un auditor interno, en algunos casos trufado de responsable de relaciones públicas, sin tener competencia alguna en la toma de las decisiones de gestión, porque eso ya tenía nombre hace muchos años, pudiendo dar a ese puesto una patina de internacionalidad y mayor importancia, usando el término anglosajón de Controller, que significando lo mismo, puede hacerle pensar a más de uno que ocupa un puesto mayor rango.

Todo lo anterior me lleva a la idea de que La reputación del director de hotel, en muchos casos, no es la adecuada a lo que dicho cargo requiere, pese a la indudable valía de muchos Directores Hotel, a los que buenos empresarios les dejan ejercer sus funciones, pero muy difícil de que pueda alcanzarse por el gran número de personas que ocupan esos puestos, sin que su gran formación académica y el conocimiento de idiomas, les haya permitido adquirir las competencias prácticas necesarias para ocupar ese puesto, al no habérseles dado la oportunidad de lograr la formación práctica para poder ejercerlo con autonomía a lo largo de su vida profesional, y haberse amoldado a las directrices de un empresariado, en el que los artificios de la especulación y la ingeniería financiera, les distancia de la realidad objetiva sobre las que debe fundamentarse la gestión hotelera.

Autor: Miguel Ángel Campo Seoane

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