Turismo y terrorismo

Un post de Germán Porras Olalla, en Economía

18 de Agosto del 2017

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TURISMO Y TERRORISMO

Germán Porras. Secretario General de la Mesa del Turismo.

El turismo mundial se ha convertido en un objetivo preferido del terrorismo. Y ello por varias razones: su importancia para la economía mundial; su fácil vulnerabilidad, dado el volumen de viajes y la multiplicidad de los centros turísticos, y su repercusión en los medios de comunicación y en la opinión pública. París, Londres, Berlín Estocolmo, Niza y ahora Barcelona son las últimas manifestaciones de esa fijación del terrorismo sobre el turismo.

Las amenazas terroristas se concentran en aquellos lugares que atraviesan circunstancias políticas y sociales que las hacen especialmente vulnerables. En ocasiones se tratan de profundos y complejos procesos de transición política, en otras, de situaciones de disenso social en las que se ponen en duda factores básicos de convivencia, y se pone en cuestión el marco fundamental de valores que permite abordar los problemas que surgen diariamente y buscar soluciones razonable y acordadas teniendo en cuenta los legítimos intereses propios de una sociedad compleja. Una manifestación particularmente expresiva de esta pérdida de referencias compartidas han sido las recientes manifestaciones de “turismofobia”, en las que las que se ha llegado al despropósito de afirmar que “el turismo es terrorismo”. Despropósito que se ha convertido en disparate trágico el 17 de agosto, que refleja nítidamente la confusión, interesada o inconsciente, de los valores sociales básicos. La recomposición de los consensos sociales y políticos, de los fundamentos de la convivencia, de la cooperación entre las fuerzas políticas, de las Administraciones públicas, de las fuerzas de seguridad son la base de una respuesta eficaz frente a la amenaza terrorista.

La reacción de la sociedad barcelonesa y de todos los servicios de emergencia, empezando por el ejemplar esfuerzo desplegado por las fuerzas de seguridad, que tantos atentados terroristas han podido evitar, ha estado en la mejor tradición de respuesta española en la gestión de situaciones de crisis. El turismo español ha pasado por numerosas situaciones de crisis y los precedentes en la definición de estrategias en la comunicación, en el seguimiento de los mercados emisores, en la adopción de medidas conjuntas entre todos los actores de la actividad turística constituyen pautas seguras para diseñar una respuesta efectiva. La respuesta al atentado del 11-M de 2004 en Madrid fue modelo, en todos los planos, en la eficacia de los servicios de emergencia, en la espontánea implicación social, y en la gestión turística (con la oferta solidaria de alojamiento y transporte, que ha replicado Barcelona), que alcanzó reconocimiento generalizado. Sobre la base de la recomposición de los consensos políticos y sociales fundamentales, y la cooperación de todas las Administraciones, podemos estar seguros de que la respuesta del turismo español a esta materialización de la amenaza terrorista será capaz de superar sus potenciales efectos negativos. Desde la Mesa del Turismo ofrecemos a Barcelona nuestra solidaridad y a las Administraciones públicas nuestra plena cooperación para contribuir en cuanto sea necesario para superar este episodio dramático y hacer a nuestro turismo más seguro y más fuerte.

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