Luces y sombras de la segunda potencia turística mundial

Un post de Jose Mansilla, en Economía

30 de Enero del 2018

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(Crédito Fotografía: Dani Álvarez, bajo licencia creative commons)

España ha comenzado 2018 como segunda potencia mundial en cuanto a número de turistas se refiere. Los datos aportados por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital así lo confirman. Más de 82 millones de visitantes, una cifra nunca alcanzada desde que se tienen registros, lo que supone casi un 9% de crecimiento con respecto a 2016.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) va más allá señalando que los turistas gastaron en 2017 un total de 4.638,08 millones de euros, un 10,30% más que durante el año anterior. El gasto medio por turista, así como el gasto diario, también han aumentado, un 2,7 y 0,43% respectivamente, por lo que desde las diferentes administraciones con competencias en la materia, así como desde la patronal del sector, se muestran satisfechos con los resultados alcanzados.

Aunque todavía no se cuenta con datos al respecto, todo parece indicar que la importancia del turismo en el Producto Interior Bruto (PIB) estatal superará el 16% alcanzando durante 2016, así como las 2,5 millones de personas empleadas -13% del empleo total- de 2015. Como no puede ser de otra manera, para un país que ha vivido una profunda crisis desde el boom del ladrillo en 2008, llegando a alcanzar tasas de desempleo superiores al 25% durante el peor año de la debacle, 2012, el crecimiento económico alcanzado estos los últimos tres años, así como la rebaja del desempleo, han de ser consideradas una buenas noticias.

Sin embargo, tampoco hay que olvidar que 2017, además de ser el año en el que España se posicionó tan claramente en el sector turístico a nivel mundial, también fue el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, por lo que aprovechando la coincidencia de ambas fechas, podría ser interesante recordar que la sostenibilidad económica es solo una de las patas conformantes del concepto, viéndose completado éste con la sostenibilidad ambiental y social. De este modo, tal y como vienen alertando los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), pese a las buenas noticias, podría ser necesario “un cambio en el modelo turístico”, ya que la precariedad alcanza niveles que no podrían considerarse como sostenibles socialmente, con un 97% de contratación temporal y a tiempo parcial, con duraciones inferiores a los siete días en gran cantidad de casos. Otros colectivos, como la Asociación Las Kellys, que agrupa a parte de las camareras de pisos, reclaman poner fin, entre otras cuestiones, a la externalización de determinadas tareas así como avanzar en la calidad y la mejora de las condiciones de trabajo de su colectivo en aquellos hoteles donde llevan a cabo su labor.

No hay que olvidar, por otro lado, la responsabilidad del propio turista en la sostenibilidad del sector. Esta cuestión, entre otras, fueron, de hecho, objeto de la ponencia que el Dr. Pablo Díaz, de Ostelea School of Tourism and Hospitality, en el panel “El perfil del turista responsable” el pasado jueves 18 de enero en la Feria de Turismo FITUR. La necesidad de buscar nuevas fórmulas que permitan continuar con la labor de divulgación de la sostenibilidad se presenta como indispensable para el progreso de la industria turística.

En definitiva, las buenas noticias son siempre bienvenidas, pero es necesario tomarlas siempre con precaución con el objetivo de poder establecer y desarrollar aquellas políticas que influyan en la mejora general, y en la triple sostenibilidad económica, social y medioambiental, de un sector de vital importancia para la economía estatal.

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