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Por Beatriz Cruz, en Distribución

La historia de las Casas Colgadas de Cuenca: lo que tienes que saber antes de ir

Las Casas Colgadas son el monumento más conocido de la provincia de Cuenca, pero pocos saben acerca de su historia, aquí te la contamos y te damos algunos consejos para disfrutarlas si las visitas 7 abril, 2021 (17:09:45)
Imagen nota de prensa Hosteltur

Las Casas Colgadas de Cuenca son, sin duda, el mayor atractivo de la provincia y uno de los lugares más conocidos no solo de la localidad sino de toda España. Pueden recibir el nombre de Casas del Rey o Casas Voladas, pero nunca las llames casas colgantes o los habitantes de la zona se te echarán al cuello, pues verdaderamente está mal dicho.

Como decíamos, es cierto que muchos las conocen, pero pocos saben verdaderamente la historia que hay detrás de ellas. En este artículo os contamos todo aquello que tienes que saber acerca de las Casas Colgadas de Cuenca y algunos consejos turísticos para disfrutar de ellas al máximo.

La verdadera historia de las Casas Colgadas de Cuenca

La primera vez que aparecieron retratadas fue en el 1565, exactamente en el cuadro del artista belga Anton van den Wyndaerde llamado "Cuenca desde el este" y aunque nadie sabe exactamente la fecha de del origen de esta edificación, se cree que se construyeron entre el siglo XV y XVI, aunque algunos expertos indican que son del siglo XIII. Hay tantas incertezas acerca de sus inicios que algunos expertos creen que son de origen medieval mientras que otros opinan que son construcciones musulmanas.

Siguiendo con los misterios, no se sabe con seguridad cuántas Casas Colgadas había en total. Ocho de ellas resistieron hasta el año 1920 aunque en la actualidad solo se mantienen en pie tres de ellas, una llamada "la casa de la Sirena" y las otras dos conocidas como "casas de los Reyes". Todas ellas se conservaron gracias a que a principios del siglo XX el Ayuntamiento de Cuenca las compró y decidió restaurarlas.

Esta edificación es de estilo gótico y como dato curioso es importantes saber que los balcones que sobresalen son mucho más nuevos, pues se instalaron en 1927.

Las conocidas como "casas de los Reyes" fueron lugar de acogida ocasional para personas pobres y sin hogar, aunque su nombre proviene de unos cuantos atrás cuando cumplía la función de alojar a los monarcas de la época en su visita a la ciudad. En cuanto a la "casa de la Sirena" su origen es mucho más incierto y se ha convertido en toda una leyenda de romance palaciego con un final trágico. Sin embargo, como es habitual, no todo el mundo respalda esta historia y hay habitantes que cuentan una leyenda diferente.

Han servido como restaurante y albergan el Museo de Arte Abstracto el cual cuenta con más de 1.500 obras y alrededor de 40.000 visitas anuales. La entrada es totalmente gratuita, ¡aprovecha!

En tu paso por Cuenca no puedes perderte estas curiosas construcciones situadas sobre el río Huécar, además en 1996 recibieron junto con la Catedral gótica de la ciudad el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por si fuera poco, en 2016 las tres casas fueron galardonadas con el título de Bien de Interés Cultural.

Dónde alojarse cerca de las Casas Colgadas

La edificación estuvo a punto de convertirse en Parador Nacional en los años 60, pero al final se abandonó la idea. A pesar de ello, hay mucha gente que quiere alojarse lo más próximo posible a estos monumentos y no es ningún sueño inalcanzable, pues hay estancias a tan solo 200 metros de ellas.

Si eres de los que quiere alojarse en alguno de los hoteles en Cuenca cerca de las Casas Colgadas te recomendamos el "Luxury Danna Plaza Mayor" y el apartamento "La Catedral Cuenca", los dos alojamientos más próximos.

A pesar de ello, no podemos dejar de recomendarte el maravilloso Parador de Turismo situado en el antiguo Convento de San Pablo desde el que, según muchos de sus clientes, se tienen las mejores vistas de esta emblemática construcción.

El mejor lugar para verlas y fotografiarlas

La zona perfecta para admirar toda su belleza y capturar su imagen es desde el Puente de San Pablo, una construcción con 60 metros de longitud y hecha de hierro. Su función es conectar el centro histórico de Cuenca con el Convento de San Pablo, convertido hoy en día en Parador Nacional.