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Edición Latam | Familiares de víctimas “están en shock”

Sin pistas: ¿por qué el copiloto Andreas Lubitz estrelló el avión en los Alpes?

No tendría vínculos terroristas; presidente de Lufthansa dijo que fue “un acto individual”. 26 marzo, 2015

Quienes lo conocieron dicen que Andreas Lubitz era “un tipo absolutamente normal” y no encuentran razones para explicar por qué decidió –como lo indica la fiscalía criminal francesa- estrellar deliberadamente el avión que pilotaba, con 150 personas a bordo, contra una montaña. La inteligencia alemana no encuentra vínculos con el extremismo; indagan a sus familiares y su círculo cercano buscando explicaciones.

Andreas Lubitz, de 28 años, era originario de la localidad de Montabaur, un pueblo de 13.000 habitantes entre Düsseldorf y Frankfurt. Como informó el fiscal de Marsella, Brice Robin, trabajaba para Germanwings desde septiembre del 2013 y acumulaba tan solo 630 horas de vuelo.

Vivía con sus padres en Montabaur y también tenía una vivienda en Düsseldorf”, afirmó a la agencia DPA la alcaldesa del pueblo en el que vivía el joven.

El fiscal de Marsella afirmó que está siendo investigando "el entorno" del copiloto y que su familia "va a ser interrogada", "sin duda alguna", con la colaboración de las autoridades alemanas. Al ser preguntado sobre si cree que lo sucedido se podría definir como "un suicidio", dijo que prefiere no llamarlo así porque el copiloto "tenía la responsabilidad sobre 150 personas".

Sobre los cargos de la investigación, afirmó que de momento mantiene las indagaciones como un homicidio involuntario pero, en función de las pesquisas, podría cambiar su postura.

La Policía de Düsseldorf registra la casa de Lubitz. Foto: Reuters
La Policía de Düsseldorf registra la casa de Lubitz. Foto: Reuters

Lubitz comenzó a prepararse para ser piloto en el año 2008 en la escuela de vuelo de Lufthansa en la ciudad de Bremen y había interrumpido su formación durante unos meses, una pausa para la que los investigadores todavía no tienen explicación, pero que el presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, no considera inusual.

En junio del año 2010, Lubitz obtuvo su licencia de vuelo y consiguió finalmente su empleo como piloto de Germanwings en el año 2013.

Su licencia vencía en junio, cuando debía renovarla. El fiscal de Marsella dijo no tener más detalles sobre la etnia o religión a la que pertenecía el copiloto indicado como responsable de la tragedia, pero aseguró que no estaba en ninguna lista de terroristas buscados.

Los conocidos de Lubitz lo describen como una persona alegre, educada y amable, “un tipo completamente normal”, en palabras citadas por Europa Press de Klaus Radke, director del club local del vuelo en el que el copiloto obtuvo su primera licencia.

“Andreas era un joven muy agradable que recibió su formación aquí y que era miembro del club”, explica Radke. “La pasamos muy bien; aunque a veces quizá era un tanto silencioso, era un chico como otro cualquiera aquí. Tenía muchos amigos, no era un solitario y estaba integrado en el grupo”.

El club “está compuesto principalmente de jóvenes que aprenden cómo pilotar planeadores y quizá, como fue su caso, dan el salto a la aviación comercial”, indicó Radke.

Entre las pasiones del copiloto estaban la música pop y los clubes nocturnos y solía participar en la media maratón, en la que conseguía buenas marcas. El perfil de Andrea Lubitz en Facebook ha sido rápidamente borrado tras la filtración de los primeros datos.

Andreas Lubitz en una foto de su perfil de Facebook, que ya fue bajado.
Andreas Lubitz en una foto de su perfil de Facebook, que ya fue bajado.

Una de las preguntas planteadas sobre Lubitz fue si había algún indicio de que el copiloto pudiera haberse radicalizado en los últimos años y que provocase el accidente como un atentado, algo que de momento descartan completamente las autoridades.

Lufthansa: "Cien por ciento" apto

“No hay un trasfondo ni motivación terroristas”, señaló el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, que explicó que durante la investigación se siguió el protocolo habitual en los archivos de inteligencia para determinar posibles vínculos del copiloto, pero “las consultas dieron resultados negativos”.

La policía alemana colocó varias patrullas frente a la casa de los padres de Lubitz y cerró la calle al tráfico, según informa Efe, y las fuerzas de seguridad de Düsseldorf acordonaron la casa del copiloto en esa ciudad para proceder a su registro.

El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, aseguró que Lubitz era "cien por ciento apto" para trabajar y su actitud, "impecable". "Ni en nuestras peores pesadillas podíamos imaginar algo así", lamentó.

En rueda de prensa, Spohr defendió en varias ocasiones que se trata de un "acto individual". "Da igual cuántas medidas de seguridad se tienen en una empresa. Un caso individual cómo éste nunca se puede excluir del todo", manifestó el ejecutivo de la compañía madre de Germanwings.

Spohr no quiso "especular" sobre las motivaciones de Lubitz, defendió los protocolos de selección de personal de Lufthansa y de su filial, Germanwings, e incluso dijo estar "orgulloso" de este sistema, que incluye evaluaciones técnicas, médicas y psicológicas.

Tanto el piloto como su compañero en cabina pasaron las pruebas. Spohr indicó que la compañía se planteará cómo "mejorar" en la fase de selección y en la formación posterior, y reconoció que Lufthansa realiza exámenes médicos a su personal una vez al año, pero que no obliga a ninguna prueba psicológica una vez concluida la fase de formación.

Puerta bloqueada

A raíz los atentados del 11-S, en 2001, la aviación civil introdujo un sistema de bloqueo de puertas para impedir el acceso de personas ajenas a la cabina y evitar posibles secuestros. Spohr explicó que estas puertas ni siquiera se pueden abrir disparando contra ellas con un arma de pequeño calibre.

En el caso del vuelo de Germanwings, antes del accidente el comandante de la aeronave había abandonado la cabina. La aerolínea alemana establece como único límite a estas salidas que el avión se encuentre a una altitud superior a los 30.000 pies, algo que se cumplía en este caso.

El presidente de Lufthansa sostuvo que era un profesional capacitado y que lo que ocurrió es una 'pesadilla' imposible de prever.
El presidente de Lufthansa sostuvo que era un profesional capacitado y que lo que ocurrió es una "pesadilla" imposible de prever.

Con el comandante fuera de la cabina, el copiloto se queda solo, ya que no existe ninguna obligación de que otro asistente de vuelo acceda para garantizar la presencia de al menos dos personas.

Si la persona que se encuentra en el interior --y que ve mediante una pantalla lo que ocurre fuera-- no abre la puerta, toda la tripulación conoce un número de desbloqueo de la puerta, ha dicho Spohr. No obstante, la persona en cabina puede seguir bloqueando el acceso y anular la apertura otros cinco minutos.

El presidente de Lufthansa indió que por el momento no saben si alguien llegó a introducir el código y si, desde el interior, el copiloto mantuvo bloqueada la puerta.

Dolor agravado

La presunta intencionalidad del copiloto de Germanwings de provocar la destrucción voluntariamente del avión estrellado en los Alpes el martes supone un agravamiento del dolor y el sufrimiento para los familiares de las víctimas que precisarán a partir de ahora protocolos diferentes de atención psicológica.

Así lo explicó la psicóloga especialista en psicología de emergencias y catástrofes Lourdes Fernández, perteneciente al Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Un accidente producto de una negligencia o de un fallo en el mantenimiento de la aeronave provoca una serie de sentimientos en los familiares de las víctimas que se multiplican en el caso de que haya habido intencionalidad, estableció.

"Es mucho más grave el sentimiento de dolor puesto que los familiares conocen que ha habido alguien que les ha querido perjudicar o no les ha tenido en cuenta agravándose su dolor", aseguró la experta, argumentando que el sufrimiento es mucho mayor.

El fiscal de Marsella, Brice Robin, confirmó esto al relatar la reacción de las familias al comunicarles que el copiloto habría estrellado el avión a propósito. Están "en estado de shock", dijo, "no creían lo que había pasado".

Robin dijo que los rescatistas continúan buscando la segunda caja negra en el lugar del siniestro, la que recoge los parámetros de vuelo, para poder analizar esos datos teniendo en cuenta la grabación ya analizada. En este sentido, se quejó de haber recibido más tarde de lo que esperaba la grabación de la primera caja negra y prometió mantener la transparencia en la investigación. (En base a EFE, Europa Press y medios internacionales)

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