British Airways, KLM y Quantas, han sido denunciadas en Australia por el síndrome de la clase turista

Tres personas iniciaron a título particular acciones legales contra las aerolíneas British Airways, la neerlandesa KLM y la australiana Qantas, a las que acusan de no tomar las medidas adecuadas frente al denominado "síndrome de la clase turista" (trombosis aguda a consecuencia de permanecer largo tiempo sentado en los vuelos internacionales), según un despacho de Europa Press fechado en Sydney.

Tres personas iniciaron a título particular acciones legales contra las aerolíneas British Airways, la neerlandesa KLM y la australiana Qantas, a las que acusan de no tomar las medidas adecuadas frente al denominado "síndrome de la clase turista" (trombosis aguda a consecuencia de permanecer largo tiempo sentado en los vuelos internacionales), según un despacho de Europa Press fechado en Sydney. Esta denuncia, que los abogados de la acusación califican como "una acción sin precedente", también señala que estas compañías no ofrecieron a los pasajeros información sobre los peligros de este síndrome, derivado de la inactividad en los largos vuelos. Los tres particulares, que también han extendido su demanda a los servicios de control de la aviación civil australiana, han llevado el caso a la Corte Suprema del Estado de Victoria, donde está siendo estudiado por un gabinete especializado en acciones legales colectivas. Paul Henderson, abogado de la acusación, afirmó que este pleito podría establecer un precedente internacional, pudiendo favorecer una futura ley de transporte de personas que contemple condiciones potencialmente mortales. Este gabinete de abogados considera que se podrían sumar a la acusación más de 3.000 personas. "Nosotros pensamos que cada caso está justificado y que podría ser resarcido", añadió Henderson en rueda de prensa. Uno de los casos es el de la surafricana Debbie Daniels, una de las pasajeras que afirma haber sufrido lesiones cerebrales a consecuencia de una hemorragia sobrevenida tras un vuelo entre Ciudad de El Cabo y Sidney en 1998. Ésta ha dirigido el pleito contra los servicios de control de la aviación civil australianos. Por su parte, Naomi Forsyth, de 21 años, ha denunciado a este mismo organismo y a la compañía KLM, tras haber sufrido un coágulo de sangre en una de sus piernas tras un vuelo entre Melbourne y Edimburgo en noviembre de 1999. El tercer caso es el de Lawrie Gillot, de 55 años de edad, que sufrió un coágulo de sangre en un pulmón, después de un trayecto entre Melburne y Londres. Ésta última ha denunciado a los servicios de control y a las aerolíneas British Airways y Qantas. El abogado Henderson indicó que los demandantes de dirigieron a su gabinete después del fallecimiento de una joven de 28 años en octubre de 2000, después de un vuelo de 20 horas entre Australia y Reino Unido. Asimismo, Corey Richards, un jugador de cricket australiano de 25 años, declaró que estuvo apunto de fallecer a consecuencia de una trombosis en un vuelo entre Londres y Sidney. La compañía British Airways, por su parte, asegura que no ha recibido ninguna denuncia oficial en relación a su supuesta responsabilidad sobre el "síndrome de la clase turista" sufrido por pasajeros que viajaron en sus vuelos. "No hemos recibido ninguna denuncia oficial", destacó un portavoz de esta compañía, eludiendo comentar la eventual demanda de particulares dirigida contra aerolíneas por la falta de información sobre el riesgo de sufrir esta enfermedad en vuelo. 

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