España: La Secretaría General de Turismo destinará el 60% de su presupuesto publicitario en Europa al turismo cultural

Juan José Güemes, Secretario General de Turismo acaba de anunciar la gran apuesta de su departamento para el período 2002-2004: la promoción del turismo cultural en España. Buena parte del presupuesto publicitario, el 60 por ciento, se destinará a este fin en países como Alemania, Reino Unido y Francia, los tres mercados turísticos más importantes para España.

Juan José Güemes, Secretario General de Turismo acaba de anunciar la gran apuesta de su departamento para el período 2002-2004: la promoción del turismo cultural en España. Buena parte del presupuesto publicitario, el 60 por ciento, se destinará a este fin en países como Alemania, Reino Unido y Francia, los tres mercados turísticos más importantes para España. Güemes hizo estas manifestaciones en la lección magistral con la que inauguró el Programa Superior de Dirección de Empresas Turísticas que, por quinto año consecutivo, organiza la Asociación de Mayoristas de Viajes Españolas (AMAVE) en colaboración con la Fundación COPE. Al acto, que fue presentado por Javier González-Soria, Director de Desarrollo y Control de Tiempo Libre, S.A. y director del Programa, asistieron los alumnos participantes, profesionales del turismo, y un grupo de periodistas. Durante más de una hora, seguida de coloquio, desgranó los ejes maestros de la actuación de la Administración Pública hasta el año 2004. Los extranjeros no ven a España como un destino cultural y el gran desafío de la Administración y de la empresa privada es hacerles cambiar de idea. El turismo cultural no es una actividad para minorías, como erróneamente se piensa: en Europa representa un tercio de la demanda, el mismo porcentaje que el turismo de sol y playa, pero España sólo recibe el 8 por ciento. La Secretaría General de Turismo considera que este es el gran mercado a ganar en los próximos años. Según las encuestas entre viajeros extranjeros que maneja Juan José Güemes, España aparece como destino cultural muy por detrás de países como Italia, Francia, Grecia o Egipto, pese a ser el país que tiene un mayor número de lugares Patrimonio de la Humanidad, el segundo patrimonio monumental del mundo, tras Italia, maravillosos ejemplos de arquitectura de todas las épocas, grandes museos, una gastronomía singular, diferenciada y de excelente calidad, una organización cultural al nivel de los más importantes países de Europa, una vida popular salpicada de fiestas espectaculares. Los datos turísticos de España siguen siendo magníficos: segundo país en número de turistas y primero en ingresos; en 2001 ha seguido subiendo, pese al 11-S y la desaceleración económica, cuando la mayoría ha sufrido retrocesos; primer destino mundial de sol y playa con el 32% de todos los viajes que se hacen con este fin... Pero el turismo cultural no ocupa el lugar que merece y se ha vuelto una de las prioridades favoritas no sólo de la Secretaría general, sino del propio Presidente, José María Aznar. «Tenemos que hacer un esfuerzo extraordinario para revertir esta situación ‹añade‹. No sólo la Administración, también las empresas privadas. No se trata únicamente de un problema de imagen, tenemos también un problema de oferta. Es necesario organizar las programaciones culturales, que son extraordinarias y superiores, en muchos casos, a lo que ofrecen por ahí afuera. Pero debemos acostumbrarnos a cerrarlas con un año de antelación para integrarlas en los programas y poder darles a éstos un tratamiento de producto. Es algo complejo y a la vez sencillo: se trata de ponerles el lacito y saber venderlo». En principio, el producto cultural va a articularse a lo largo de dos rutas que han demostrado ya su extraordinario atractivo, el Camino de Santiago y la Vía de la Plata. Esta última, desde Gijón hasta Sevilla, «con Extremadura como la gran asignatura pendiente». «En cuanto a la Ruta de Santiago es, al mismo tiempo, la más antigua y la más moderna del mundo» En ambas participan las comunidades autónomas implicadas en su recorrido. También se promocionarán tres focos culturales desarrollados a partir de otros tantos alicientes singulares: Valencia, con la Ciudad de las Artes y las Ciencias; Bilbao y el Gughengein; y Santander con la Neocueva de Altamira. Otro aspecto importante donde la Secretaría de Turismo quiere dar la batalla es en el turismo idiomático. En el año 2000, más de 130.000 estudiantes eligieron nuestro país para aprender o perfeccionar español. Puede parecer una cifra no demasiado elevada si se compara con otras magnitudes del sector pero, en realidad, equivale a la del mercado japonés o ruso. La razón: las pernoctaciones medias de los estudiantes son de un mes, cuatro veces más que la media del turista general, con un nivel de gasto medio durante su estancia de medio millón de pesetas. «En este segmento vamos a poner especial énfasis y a concentrarnos en tres mercados, el europeo, Estados Unidos y Brasil. En Estados Unidos se detecta cada vez una mayor necesidad de manejar el español como segunda lengua, mientras Brasil es empujado hacia nosotros por exigencias de comunicación en su área económica, el Mercosur. Debemos aprovecharlo». El secretario general de Turismo realizó, igualmente, un análisis extenso de la coyuntura turística internacional y española, desglosándola por especialidades. Reconociendo el impacto de los atentados del 11 de septiembre, rechazó, sin embargo, la idea de que la desaceleración del sector tenga su origen en el pánico o la inseguridad generada. Ni siquiera los países árabes se han visto especialmente afectados. El origen habría que buscarlo más bien en las dificultades económicas por la que atraviesan algunos mercados emisores. Así, mientras el turismo alemán hacia España descendió el último año un 5,4 por ciento, lo que supuso alrededor de seiscientos mil clientes alemanes menos, el británico se incrementó un 6 por ciento, lo que equivale a ochocientos mil turistas ingleses más. «El Reino Unido y España son los países europeos con una situación económica diferencial respecto al resto», indicó Güemes. En este sentido, la incidencia del turismo español se hace sentir cada vez más, tanto en lo que respecta en viajes al exterior como al interior. Los españoles realizaron en 2001, 46 millones de viajes, lo que representa casi la mitad del PIB generado por el turismo, que creció en todas las comunidades, excepto en Baleares. «España es el mejor cliente de España», resumió el secretario general. (HOSTELTUR) 

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