Debate en Les Mardis del ESSEC

Accor vs. Airbnb

Sébastien Bazin y Olivier Grémillon analizan el presente y futuro de ambas compañías

La nueva tendencia del consumo colaborativo ha sacudido a muchas empresas, particularmente en las industrias hotelera y turística. Con compañías como Blablacar, Airbnb y Uber agitando el sector como lo conocíamos, cómo están reaccionando los jugadores que ya operaban en él ante estos nuevos competidores. Les Mardis del ESSEC, asociación de estudiantes de la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales, acogió el debate en el que Sébastien Bazin, CEO del Grupo Accor, y Olivier Grémillon, director ejecutivo para EMEA (Europa, Oriente Medio y África) de Airbnb, explicaron cómo ve cada compañía a la otra.

Accor y Airbnb se dirigen a mercados similares, aunque difieren sustancialmente en términos de oferta de servicios. ¿Son realmente competidores? Tanto Bazin como Grémillon están de acuerdo en que, sin duda, no lo son. De hecho coinciden en señalar que ambas compañías se complementan, como se evidencia en la situación de mercado de París. Airbnb tiene más de 44.000 apartamentos en la capital gala, pero los resultados de Accor siguen siendo excepcionalmente buenos.

Bazin afirma que siempre que los usuarios de Airbnb se mantengan fieles al concepto inicial y no utilicen la plataforma para uso industrial o comercial, Accor se adaptará al cambiante escenario donde el centro es el cliente y su respuesta emocional. De hecho, Airbnb ha sido en ocasiones una inspiración para el grupo francés.

En opinión de Bazin, el éxito de Airbnb se puede explicar por el incremento del 5% anual en los viajes internacionales, aunque el crecimiento de los hoteles ha sido más modesto, de un 2%.

Uno de los aspectos que es fundamentalmente diferente en ambas compañías es su coste de capital. Los mercados de capital parecen valorar Airbnb en base al volumen de viajeros y clicks, mientras que Accor es valorado por sus ganancias e ingresos. En consecuencia la capitalización de mercado de Airbnb es superior a la de Accor aunque no tenga ningún activo inmobiliario. Este desigual campo de juego supone para la cadena un enorme desafío, ya que trata de crecer y avanzar tan rápido como el portal P2P, pero se ve limitado por su peso.

De izq. a dcha, Sébastien Bazin, Olivier Grémillon y los miembros de Les Mardis del ESSEC Louis Béal y Clara Vilarem. Foto: Les Mardis del ESSEC.De izq. a dcha, Sébastien Bazin, Olivier Grémillon y los miembros de Les Mardis del ESSEC Louis Béal y Clara Vilarem. Foto: Les Mardis del ESSEC.

Y ya profundizando sobre lo diferentes que son los dos productos y servicios, ¿deberían estar sujetos a la misma regulación al ofrecer prácticamente lo mismo? Una vez más Bazin y Grémillon están de acuerdo en que no. Como son productos diferentes no pueden estar regulados por las mismas normas. Los propietarios de Airbnb pagan sus impuestos sobre la renta, mientras que para las empresas de hostelería son impuestos corporativos.

Bazin afirma asimismo que no hay ningún interés en la lucha contra Airbnb por motivos fiscales, siempre que la compañía se mantenga fiel a su espíritu original de proporcionar una estancia local con experiencias hogareñas a los viajeros. Desde esta perspectiva Accor es una cadena hotelera que está intentando potenciar su dimensión tecnológica, mientras que Airbnb es una firma tecnológica que está tratando de mejorar su experiencia de alojamiento.

Airbnb es en esencia una compañía tecnológica con sus competencias firmemente desarrolladas en el ámbito digital. ¿Puede Accor ponerse al día? Históricamente las cadenas hoteleras se han centrado en producto y construcción de marca, aunque desde 2005 el sector ha experimentado un rápido cambio con la entrada en el mercado de compañías como Expedia y Orbitz, reemplazando a sus tradicionales canales de distribución y reduciendo sus márgenes de beneficio.

Bazin se muestra de acuerdo en que la industria no reaccionó lo suficientemente rápido a este cambio y ahora Airbnb, a diferencia de Orbitz o Kayak, presenta una amenaza real al modelo existente en la industria hotelera al tomar ventaja de la economía colaborativa. A Accor no le queda más remedio que dejar de ser un espectador y convertirse en actor.

Grémillon ha mencionado que Airbnb es una empresa enfocada en el diseño, por ejemplo, gastando mucho dinero y enviando a fotógrafos profesionales a hacer fotos a más del 50% de las ubicaciones en las principales ciudades. La compañía es más proactiva, dinámica y ligera que empresas como Accor y aprovecha su habilidad para actuar con rapidez y generar movimiento en cualquier momento y siendo muy eficiente en costes.

Accor describe los siete pasos que integran la experiencia del viaje: la idea, la selección, la reserva, la planificación, el viaje o estancia, compartir la experiencia y la fidelización. La cadena quiere trabajar duro en estar presente más allá del quinto paso (el viaje o estancia) y ser parte del proceso desde el primero. Para conseguirlo ha de dejar de centrarse en el aspecto comercial y en su lugar construir una relación emocional con sus clientes, tanto existentes como potenciales.

Por tanto, ¿qué les depara el futuro a ambas compañías?

Para Airbnb, según Grémillon, un fuerte crecimiento. Él prevé, por ejemplo, superar los 900.000 apartamentos en París en un futuro próximo. El mercado chino también está en el punto de mira, aunque representa importantes retos ya que tienen que replantearse su colaboración con Google antes de entrar en aquel mercado.

Airbnb también quiere ampliar sus servicios para cubrir más aspectos de la experiencia del viaje, como ya adelantó HOSTELTUR noticias de turismo en ‘Hoteles vs. Airbnb: segundo asalto’, pero por supuesto sin dar más detalles. Bazin ve el futuro de Accor basado en su adaptabilidad.

La información de referencia se encuentra disponible en Hospitality Net.

 

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