Diario 5355 22.08.2018 | 08:06
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La innovación es la clave

Economía compartida ¿demonio o salvador del turismo en España?

Un debate en ESADE refleja las luces y sombras de un fenómeno al alza 19 octubre, 2015

El crecimiento exponencial de la economía colaborativa o compartida en diferentes ámbitos del turismo (alojamiento, transporte, restauración, visitas guiadas...) mantiene en alerta a varias asociaciones empresariales. "Aquí se mueve una cantidad tremenda de dinero negro", asegura Joan Molas, presidente de la patronal hotelera CEHAT. Por el contrario, otras voces piden "no demonizar" estas actividades dado que podrían realizar una aportación fundamental a la industria turística española: innovación.

Un debate organizado en la escuela de negocios ESADE de Barcelona el pasado 16 de octubre puso de nuevo sobre la mesa las luces y las sombras que ahora mismo representa el boom de la "sharing economy" o economía colaborativa.

Y es que según apuntó, Josep Francesc Valls, catedrático del departamento de Marketing de Esade, "han aparecido muchos competidores de oferta de alojamiento que producen satisfacciones nuevas y distintas entre los consumidores. Bienvenidos sean porque aprenderemos de ellos. No son enemigos".

Aunque por otra parte, recordó Valls, los nuevos actores que operan bajo el paraguas de la economía compartida deben "cumplir con la fiscalidad y las reglas de mercado, que deberían adaptarse tan rápidamente como cambian los entornos. Vivir con reglas obsoletas atenta contra el mercado y frena oportunidades que ofrece la innovación".

Economía compartida ¿demonio o salvador del turismo en España? #shu#Economía compartida ¿demonio o salvador del turismo en España? Imagen Shutterstock

¿Economía compartida o sumergida?

Sin embargo, el propio concepto de "sharing economy" fue cuestionado por Joan Molas, presidente de CEHAT, quien dejó ir un mensaje implícito: si la economía compartida se le va a España de las manos, peligrará la futura creación de puestos de trabajo en el sector turístico.

Ni la agricultura ni la industria, apuntó Molas, son hoy en día sectores intensivos en mano de obra en un país con una tasa de paro del 23%.

"2015 va a ser el mejor año turístico y hotelero de la historia de España. Pero tenemos que planificar a 15 años vista y somos el único sector que no solo ha destruido empleo en los siete años de crisis sino que lo ha creado y tiene posibilidades de seguir haciéndolo", declaró el presidente de Cehat.

Pero esa planificación a largo plazo, según apuntó, tiene un serio obstáculo delante: la economía sumergida.

"Para empezar, ¿Por qué llamamos a este fenómeno economía colaborativa? La web que más economía sumergida está vendiendo vale 26.000 millones de dólares. ¿Esto es economía compartida o un negocio? ¿Y están creando nueva demanda o canibalizando la industria regulada? ¿Pueden competir los hoteleros dado el actual marco legal que nos afecta?", expuso Joan Molas.

El presidente de Cehat echó mano de un estudio llevado a cabo por la patronal hotelera: "Solo en Barcelona, Airbnb está comercializando más de 155.000 plazas ilegales, frente a 66.000 regladas en hoteles. Y ellos dicen que no están sometidas a leyes catalanas o españolas. Es escandaloso".

Y lanzó más datos: "En San Sebastián, hemos contado 6.000 plazas hoteleras frente a 14.000 ilegales. En Sevilla, 18.000 contra 23.000. En Valencia, 14.000 contra 22.000... En Madrid, una empresa y una señora llamada Raquel tiene dentro de Airbnb 120 apartamentos en alquiler turístico. En Barcelona hay otra empresa que tiene 564 pisos y los tiene todos en plataformas y ni uno solo legalizado".

Por tanto, remarcó Molas, bajo el paraguas de la economía compartida "hay una cantidad tremenda de dinero negro y una falta de garantías para los consumidores, que no tienen dónde reclamar, además que se produce un fraude laboral y fiscal. Y esto nos afecta a todos pues va contra el destino".

La patronal hotelera Cehat, añadió Molas, no pretende que un piso turístico legal tenga que cumplir las mismas normas que un hotel, "pero al menos una serie de requisitos, porque esto afecta mucho a la imagen de marca".

Los apartamentos turísticos se defienden

Los mensajes lanzados por Joan Molas no sentaron nada bien a Enrique Alcántara, presidente de Apartur, la asociación de apartamentos turísticos de Barcelona.

"No se puede generalizar así. En Cataluña hay una regulación muy clara sobre viviendas de uso turístico y hay que perseguir la oferta ilegal desde luego. Pero es un error grave demonizar al sector, pues esta actividad también genera empleo, un gasto en comercio de proximidad, paga la tasa turística, impuestos, IVA… y lo más importante: satisface al cliente. Cuando el alojamiento favorito en Booking en Barcelona es un apartamento, esto nos dice algo".

Además, dijo Enrique Alcántara, "yo también gestiono hoteles y no veo las viviendas de uso turístico como una competencia directa de los hoteles. Es una oferta complementaria que atrae perfiles de clientes diferentes".

Joan Molas respondió "no generalizo" en insistió que se refería "a las 150.000 plazas de alojamiento ilegales que hemos detectado en Barcelona".

En cualquier caso, cabe recordar que en Barcelona existen 9.606 viviendas de uso turístico con licencia, que suman un total de 38.424 plazas. Este tipo de alojamiento turístico se divide en:

  • 7.249 licencias de pisos turísticos individuales que suponen 28.996 camas
  • 2.357 licencias de apartamentos agrupados en edificios completos (donde no residen vecinos) que suman 9.428 camas

Tareas pendientes en innovación turística

Para Jordi Schoenenberger, socio de Turismo de la consultora Deloitte, la industria turística debería tomar de la economía compartida un mensaje clave: "Es necesario escuchar al consumidor y la industria tiene deberes pendientes para captar a ese cliente que ahora va a las viviendas de uso turístico".

Y en una línea similar, el propietario de unos apartamentos que también participaba en el debate, y que acababa de llegar de Dubai, apuntaba que numerosas familias de Oriente Medio que viajan a Barcelona por turismo prefieren apartamentos a hoteles pues "el destino no está está suficientemente preparado para este tipo de público y no somos capaces de innovar".

Durante el debate también intervino Patrick Torrent, director ejecutivo de la Agencia Catalana de Turismo, quien recordó la normativa impulsada por la Generalitat para regular las viviendas de uso turístico así como una futura ley para poner orden en la economía compartida.

Pero según reconoció Torrent, los nuevos actores de la economía compartida han tenido éxito en parte porque prometen algo muy valorado por los consumidores aunque en muchos casos sea "una falacia": vivir nuevas experiencias en el destino de la mano de un anfitrión, "pero luego resulta que una misma persona en realidad está comercializando decenas de apartamentos".

No obstante, concluyó Torrent, "lo cierto es que los turistas de hoy en día quieren interactuar más con el destino. Por tanto, debemos crear modelos que atiendan a una demanda que está cambiando, con requerimientos diferentes".

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