Infografía de Paraty

Turismofobia: ¿en qué etapa estamos?

Existe un umbral de tolerancia de la presencia de turistas para los residentes

Algunos autores, como señalan desde Paraty, han establecido un umbral de tolerancia de la presencia de turistas por parte de los residentes, resultado de la evolución de las relaciones entre ambas partes ante los impactos socioculturales del turismo que se derivan de la introducción de una nueva realidad en el destino.

La magnitud de estos efectos, afirman desde Paraty, “depende de las diferencias socioculturales existentes entre turistas y residentes, y pueden afectar a multitud de variables, tales como las formas y estilos de vida, los sistemas de valores y morales, el comportamiento individual, los niveles de seguridad, la cultura y las tradiciones, entre otros”.

Esta situación, a la que tanto la población local como su sistema social tienen que adaptarse, según las mismas fuentes, “debe estar controlada con el objeto de minimizar los impactos negativos derivados de la actividad turística, teniendo en cuenta que el encuentro entre turistas y residentes tiene lugar en tres contextos principales: cuando el turista compra un bien o servicio al residente; cuando ambos comparten los mismos espacios físicos: playas, calles, trenes, restaurantes, autobuses; y cuando intercambian información y/o ideas. Los dos primeros tipos de relación se asocian con la mayoría de los aspectos negativos del contacto social, mientras que el tercero se suele considerar positivo por su naturaleza”.

Ante estos múltiples impactos, las etapas de la evolución de cómo es percibido el turismo por la población residente son las siguientes:

1.- Euforia: “Durante las primeras etapas de desarrollo turístico los residentes suelen acoger a los visitantes con entusiasmo y perciben el turismo como una buena opción económica. Hay una relación mutuamente satisfactoria entre turistas y residentes”.

2.- Apatía: “Una vez que la actividad turística se consolida, el turismo comienza a percibirse como un negocio más que como una alternativa de desarrollo. Se trata de explotar la actividad obteniendo el máximo beneficio posible”.

3.- Irritación: “En esta etapa comienza la saturación del destino y los residentes van retirando su apoyo inicial al desarrollo del turismo”.

4.- Antagonismo: “Los umbrales de tolerancia han sido superados y los turistas son considerados los causantes de todos los problemas que se generan en el destino turístico”.

5.- Fase final: “El destino pierde todos los atractivos que en un principio lo hicieron importante para el desarrollo del turismo y se inicia una etapa de declive”.

En este sentido, y según Paraty, la OMT (Organización Mundial del Turismo) revela que “del análisis de estas etapas se desprende que mientras el volumen de turistas y los impactos acumulados se mantengan en los límites razonables, la actividad turística será aceptada por los residentes”.

Sin embargo, añaden, “si el umbral de la apatía se sobrepasa la población residente comenzará a dar signos de frustración y descontento, lo que puede afectar a la calidad de la experiencia turística del visitante, tal y como está ocurriendo en algunos destinos españoles. Esto atañe directamente a la oferta turística, lo que implica el trabajo conjunto de destinos y hoteles para conseguir no mermar una actividad que hoy por hoy supone más de un 10% del PIB español”.

Infografía de Paraty.Infografía de Paraty.

 

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