Diario 5908 31.05.2020 | 03:14
Hosteltur: Noticias de turismo
Edición España. Entrevista a Tolo Deyá, profesor de Turismo y vicedecano de la Facultad de Turismo de la UIB

La recuperación del turismo en las islas pasa por asegurar la conectividad

El profesor reclama mecanismos de transporte competitivos que garanticen que las islas puedan competir en igualdad de condiciones con otros destinos peninsulares 18 abril, 2020
  • "Más que hablar de rescate pensaría en establecer mecanismos que puedan garantizar una cierta supervivencia del sector"
  • "Cuanto más transparente es un Gobierno más confianza transmite, a su población y luego al resto del mundo", afirma Deyá
  • El profesor de la UIB advierte de que la crisis del coronavirus va a obligar al sector a repensar el modelo del turismo de masas

La crisis del coronavirus va a abocar al sector a replantear su modelo mayoritario destinado al turismo de masas. En el corto plazo, porque se mantendrán las medidas de distanciamiento social o por el miedo que ya todos tenemos al Covid-19. Pero en el medio y largo plazo, si no se ha encontrado la vacuna para el patógeno, el gran interrogante es saber si va a poder mantenerse ese modelo. Así lo segura en una entrevista con HOSTELTUR Tolo Deyá, profesor de Turismo y vicedecano de la Facultad de Turismo de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), quien destaca que este año jugará un papel clave “el turismo de carretera”, ése en el que cualquier familia puede desplazarse con su coche a cualquier destino, dado que “transmite más seguridad”. En este sentido, reclama "mecanismos de transporte competitivos que permitan el desplazamiento a territorios insulares” y que garanticen que las islas puedan competir en igualdad de condiciones con el resto de destinos nacionales.

Hemos pasado de ejercicios con récord de turistas y masificación al turismo cero. ¿Cómo se recuperará el sector?

Obviamente la situación es complicada. El sector turístico ya de por sí tiene un alto nivel de riesgo, ya que depende de muchos factores exógenos, sobre los cuales no tiene ningún tipo de control como son el precio de la gasolina, la situación económica de los mercados emisores, catástrofes naturales o actos terroristas, etc. Ahora mismo, todo está a expensas de cómo evolucione un factor tan exógeno como una pandemia. Y no solo de cómo evolucione la pandemia, sino de qué tipo de medidas de aislamiento social tomen los respectivos gobiernos. Y habría una tercera derivada, que en el caso de Baleares es la conectividad, que por mucho que se relajen las medidas de aislamiento social y en los destinos continentales la gente pueda empezar a moverse de forma relativamente libre por tren o por carretera, en el caso de los destinos isleños tenemos un factor más que es la conectividad aérea, que a día de hoy, prácticamente nadie sabe cómo va a ser. Nadie sabe cuáles van a ser las restricciones en los vuelos, ni como las compañías los van a aplicar, ni si qué compañías van a poder seguir operando con estas restricciones y seguir siendo rentables.

¿La reactivación de la actividad de las aerolíneas marcará la recuperación?

En el caso de Baleares no me cabe la menor duda de que un factor crucial para recomponer el sector turístico es garantizar la conectividad aérea. Tenemos que pensar que somos un destino que depende de compañías aéreas y que durante los últimos años habíamos desarrollado un modelo de negocio donde la parte de touroperación cada vez era más pequeña y confiábamos en la parte "online", en la que el cliente creaba su propio paquete. Entonces era el cliente el que contraba él directamente sus vuelos a través de una compañía regular. Si esas compañías regulares en el corto y medio plazo no nos proporcionan conectividad, quizás los únicos que nos puedan garantizar un mínimo de conectividad sean los touroperadores, con lo cual quizás volvamos a tener una cierta dependencia de ellos.

El vicedecano de la Facultad de Turismo de la UIB, Tolo Deyá.

En la crisis de 2008 se rescató a la banca. ¿Va a ser necesario un rescate del sector?

Sin duda, lo que pasa es que rescatar a la banca es más sencillo que al sector turístico por un factor clave: su atomización. Cuando hablamos de sector turístico hablamos de cientos de miles de empresas, que van desde grandes cadenas hoteleras a pequeños hoteles independientes, de grandes hoteles a pequeños agroturismos, de grandes compañías de alquiler de coches a pequeños negocios de alquiler de coches y motocicletas, estamos hablando de grandes cadenas de restauración y de pequeños restaurantes independientes, de grandes touroperadores y de pequeñas agencias de viajes. Salvar a la banca sabíamos que era salvar al final a un número muy limitado de entidades. El sector turístico está muy atomizado y esa atomización es la que complica esa operación. No es tan sencillo ese rescate desde el punto de vista operativo.

El sector asegura que las ayudas que hay hasta la fecha no son suficientes.

Tampoco queda claro ni qué ayudas hay hasta este momento, ni qué necesita el sector en términos cuantitativos para ser rescatado. Entiendo la queja, pero también entiendo que ahora mismo es muy difícil cuantificar cuánto dinero necesitamos. Yo más que hablar de rescate pensaría en establecer mecanismos que nos puedan garantizar una cierta supervivencia del sector por sí mismo.

Tenemos que empezar a establecer puentes con los que intentemos solventar los talones de Aquiles que hayamos identificado durante esta crisis.

Por ejemplo, si hemos detectado que el sector se ha visto perjudicado, en el caso de las islas, por un problema de conectividad pues hay que pensar qué hacemos en el futuro para que esto no sea un problema que se repite sistemáticamente. Tenemos que empezar a pensar mecanismos estables y sostenibles en el tiempo que garanticen que la gente pueda venir a las islas de la misma manera que se mueven en cualquier destino continental. Estoy oyendo debates de por qué el descuento del 75% solo se aplica a los residentes y no a cualquier ciudadano español. Ahora mismo, las diferentes zonas turísticas de España no van a competir en igualdad de condiciones. Por ejemplo, ahora mismo tenemos una empresa pública llamada Renfe, muy subsidiada, donde la gente que quiera hacer turismo este año la va a poder utilizar y conseguir precios muy razonables para desplazarse, algo que en Baleares no vamos a tener. No puede ser que todos tengamos claro que debemos tener el territorio continental bien conectado por carretera y por tren, y que luego nos olvidemos de las zonas insulares.

Hay que garantizar que los destinos turísticos españoles puedan competir en igualdad de condiciones. El desarrollo de un Plan de Incentivos para rutas áreas estratégicas, es clave.

¿Ampliar el descuento del 75% a todos los pasajeros es uno de esos mecanismos?

Hay que establecer mecanismos de transporte competitivos a precios razonables que permitan el desplamiento de ciudadanos europeos a territorios insulares. Tenemos que ser conscientes de que el turismo de carretera, como dijo la ministra, va a ayudar a que en la zona peninsular puedan tener una temporada no buena, pero mínimamente razonable. De turismo nacional, pero también el francés que cruza la frontera para ir a la Costa Brava. Este turista, si podemos mantener unas mínimas garantías de seguridad, lo vamos a tener. Pero es que hay otras zonas de nuestro país que no tenemos esa suerte y Madrid (el Gobierno Central, me refiero) tiene que empezar a entender que los territorios insulares son parte del país y tenemos que tener las mismas garantías para tener la misma conectividad que tiene todo el país.

¿Necesitarán además planes específicos comunidades que viven del turismo como Balears y Canarias?

En Canarias ya crearon un Fondo de Desarrollo de Vuelos, a través del cual el Gobierno Canario incentiva a ciertas compañías aéreas para que desarrollen rutas que para el Gobierno canario son importantes. Y el Gobierno canario ayuda a estas compañías a que desarrollen estas rutas. Es solo un ejemplo, pero creo que es importante que comunidades como la balear empiecen a tomar nota y hagan una apuesta en firme por tener una buena conectividad. Creo que en Baleares tenemos un buen producto, incluso estoy convencido de que el producto es más competitivo de lo que se pueda encontrar en otros destinos similares, pero siempre tenemos nuestro gran talón de Aquiles: la conectividad. Es importante que esta conectividad esté garantizada y no se supedite a estos vaivenes.

¿Sin vacuna no se recuperará la normalidad?

La vacuna va a dar mucha tranquilidad y seguridad. Y sobre todo tenemos que ser conscientes de que el turismo de masas tal y como lo habíamos conocido hasta ahora, ahora mismo sin vacuna es muy complicado, por no decir, inviable. Será muy complicado reunir grandes aglomeraciones de gente en los aeropuertos, en autocares, en aviones, en hoteles, en excursiones. Es difícil porque en España de una forma u otra, es verdad que tenemos productos más desestandarizados y menos masificados, pero una de las bases del modelo turístico español es el turismo de masas. Entonces si no podemos retomar ese modelo habrá que repensar, al menos en el corto y medio plazo, otras alternativas.

¿Habrá que apostar por el turismo local y nacional?

Efectivamente. Es un año donde el turismo nacional va a jugar un papel clave. Pero yo hablaría del turismo de carretera, porque también podemos tener a portugueses y franceses cruzando la frontera. Hablo de turismo de carretera porque creo que es el que transmite más seguridad a cualquier familia, y es la solución a las muchas dificultades que van a tener las compañías aéreas. Yo voy con mi coche, voy con mi familia, y reduzco al máximo los riesgos, y además sé que si pasara cualquier cosa, puedo volver a coger mi coche y volver a mi casa. Y todos estos ‘mis’ son importantes porque dan mucha tranquilidad a una familia. En cambio, si dependo de un avión, de ir a un aeropuerto, que en cualquier momento ahora he visto que me lo pueden cerrar, me transfiere una inseguridad.

Creo que es un año en el que el turismo de carretera va a ser un protagonista importante, y va a permitir que algunos destinos del área continental puedan tener una temporada, como mínimo, razonable.

Por el contrario, los territorios insulares, como no podemos tener ese turismo de carretera, vamos a tener muchos problemas. Aquí la pregunta es si los gobiernos centrales van a tener cierta condescendencia y empatía con las zonas insulares, y van a tener cierta delicadeza a la hora de tener en cuenta este importante hándicap.

¿Qué estrategias se pueden diseñar para dar confianza al turista?

En primer lugar transparencia, tal y como han señalado en diversas ocasiones la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la presidenta de Corea del Sur. Cuanto más transparente se es, más confianza se transmite, primero a tu población y luego obviamente al resto del mundo. Tenemos que ser muy claros sobre que ha sucedido en nuestro país, y una vez tengamos esa información la tenemos que transmitir con total transparencia. Después, tenemos que transmitir la confianza de que estamos tomando las medidas necesarias para garantizar la seguridad tanto de ciudadanos como de visitantes. Y esto también se logra con transparencia. El cliente quiere sentir que tú te estás preocupando tanto por su salud como lo harías por la tuya. Son necesarias las buenas prácticas, unos buenos procesos de higiene (por ejemplo, con dispensadores de gel en los establecimientos), ver que los empleados se preocupan por su higiene y por la de los clientes, que se sigan todos los procesos establecidos, y que se de una imagen de seriedad y rigurosidad. Esto proporcionará al potencial cliente una imagen de seguridad, imprescindible en este momento.

¿Cómo va a cambiar esta crisis al turista?

A corto plazo, la gente primero por las medidas de distanciamiento social, pero luego también por el miedo que llevamos en el cuerpo, huirán un poquito de los modelos y productos de turismo masificados. La gente buscará, no tanto porque te lo imponga el Gobierno sino por también por temor, terrazas y playas menos concurridas, hoteles más pequeños donde haya menos masificación y un trato un poquito más personalizado. A corto plazo, se buscará algo menos masificado. En el medio y largo plazo tenemos que ser muy realistas: nuestro modelo turístico ha apostado y apuesta de forma decidida por el volumen. Hay modelos turísticos en los que el volumen es importantísimo, porque el margen que se consigue sobre cada unidad vendida es pequeño, por lo que es necesario un importante volumen, si no, el negocio no es rentable. Es el modelo por el que han apostado, por ejemplo, las compañías aéreas de 'low cost'. Los modelos de volumen son incompatibles con lo anterior. Entonces, la pregunta es qué pasará en el medio plazo, ¿volveremos otra vez a un modelo de volumen? Es difícil de saber.

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