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"Ningún empresario construye un hotel de 1.000 camas para arruinarse", afirma el secretario general de la patronal de Tenerife

31 marzo, 2003
Después de 20 años de autonomía, todavía no hemos cerrado el modelo económico que queremos para Canarias", afirma Pedro Alfonso Martín, secretario general de la CEOE-Tenerife en una amplia entrevista concedida a "atlanticocanarias.com". "Ahora se apuesta por el ambientalismo -sin que haya habido consenso al respecto-, cuyo máximo exponente es la moratoria turística. ¿Y si sale mal? ¿Y si nos cargamos el motor de nuestra economía?".
Después de 20 años de autonomía, todavía no hemos cerrado el modelo económico que queremos para Canarias", afirma Pedro Alfonso Martín, secretario general de la CEOE-Tenerife en una amplia entrevista concedida a "atlanticocanarias.com". "Ahora se apuesta por el ambientalismo -sin que haya habido consenso al respecto-, cuyo máximo exponente es la moratoria turística. ¿Y si sale mal? ¿Y si nos cargamos el motor de nuestra economía?". Para Pedro Alfonso, el modelo de desarrollo económico que hemos tenido durante las dos últimas décadas ha creado empleo tanto para los canarios como para los que han venido de fuera. "Hoy todos los políticos recurren a la expresión "crecimiento sostenible", pero ese concepto hay que llenarlo de contenido real", dice. "Muchas veces ni siquiera los que lo utilizan saben a qué se están refiriendo". El secretario de los empresarios tinerfeños critica, al respecto, que se hable peyorativamente de una "Canarias de los constructores". Según él, para que un constructor levante un edificio, primero tiene que haber un político que lo autorice. Los empresarios hemos crecido lo que nos han permitido los políticos". Señala, por otra parte, que el boom de la construcción ha cambiado el mapa del empleo en Canarias, ya que los trabajadores de este sector obtienen rentas más altas que en la agricultura. "Estamos hablando de sueldos que rozan los 2.400 euros mensuales por trabajar de lunes a viernes con la tarde de los viernes libres -dice-, mientras que en el campo apenas se cobran 900 euros por trabajar de lunes a domingo. Ante esta situación, la mano de obra canaria se ha desplazado hacia el sector de la construcción. En contrapartida, hemos recurrido a los inmigrantes para desempeñar trabajos que los isleños ya no quieren, sobre todo en el campo. Sin embargo, podría darse el caso, como consecuencia de una recesión económica importante, de que la población local necesitase otra vez esos puestos de trabajo ocupados por foráneos. Para entonces los inmigrantes ya llevarían varios años aquí. Algunos incluso habrían accedido a la nacionalidad y tendrían derechos adquiridos que les garantizarían la permanencia en sus empleos. Todo ello ocasionaría importantes tensiones sociales. Esto ha ocurrido en otros lugares". Pedro Alfonso advierte también sobre los problemas que podrían ocasionar que se marchen los inmigrantes como consecuencia de un cambio en la coyuntura económica. "La llegada de mano de obra foránea hace necesaria la construcción de nuevas infraestructuras, así como la contratación de más personal", dice. "Tanto esas construcciones como los nuevos funcionarios se van a quedar ahí cuando los inmigrantes ya no estén. Estoy pensando, por ejemplo, en los colegios. Debido a la baja natalidad española no necesitamos nuevas escuelas. De hecho, en algunos lugares se están cerrando unidades por falta de alumnos. Sin embargo, la afluencia de los inmigrantes cambia la situación. Los hijos de los inmigrantes necesitan colegios y profesores. Eso es algo con lo que no contábamos". Ante esta situación, el secretario general de la CEOE-Tenerife se pregunta si no sería mejor pensar en un nuevo esquema, al menos de forma temporal. "Me pregunto -dice- si antes de construir nuevos centros, no sería mejor que los colegios abriesen también por la tarde y no sólo por la mañana como ocurre ahora. Eso parece mejor solución que habilitar otros nuevos para que luego se queden vacíos. Cierto que el turno de tarde se suprimió en su día, pero sería conveniente "echarle una pensada" al asunto. Porque si construimos infraestructuras y contratamos personal funcionario, esas personas van a quedar luego ahí, desocupadas. De esa forma dedicaríamos el dinero que costaría construir nuevos centros a la contratación de profesores. Estamos ante un caso claro en el que es necesario reasignar recursos". Respecto a la moratoria turística materializada recientemente por el Gobierno regional, Pedro Alfonso recuerda que si tenemos en cuenta las licencias ya concedidas y no ejecutadas, en los próximos diez años se pueden construir entre 60.000 y 90.000 camas. "Si a la actual oferta hotelera y extrahotelera de Canarias le añadimos 90.000 plazas más, evidentemente tendríamos más oferta que demanda con la consiguiente reducción de precios", indica. "Eso significa sencillamente que el sector dejaría de ser rentable. Por lo tanto, si el mercado no permite una cama más, nadie creará una cama más. Ningún empresario construye un hotel de 1.000 camas para arruinarse". Por lo demás, considera que si lo que se quería era preservar el entorno, hubiese bastado con aplicar durante todos estos años la Ley de Turismo aprobada durante la etapa de Miguel Zerolo al frente de la Consejería de Turismo, que entró en vigor en 1995. "Si dicha Ley se hubiera cumplido, la situación no sería igual", afirma. "En cualquier caso, el Gobierno ha pedido un informe sobre el montante de las indemnizaciones que supondría ejecutar tajantemente la moratoria, y lo tiene sobre la mesa. Nosotros no somos el Gobierno; somos empresarios y nos movemos al compás de nuestros resultados económicos. En cualquier caso, no podemos olvidar que el canario quiere un modelo europeo de crecimiento y de estado del bienestar adecuado. No creo que sea adecuado desechar alegremente un modelo que ha estado creando empleo desde hace veinte años. Por lo menos echémosle una pensada al asunto". Al respecto, recuerda que entre 1995 y 2000 Canarias tuvo un crecimiento anual entre el 4,5 y el 5 por ciento. "Ahora estamos creciendo al 2,5 por ciento, y eso va a repercutir en el empleo", advierte Pedro Alfonso. "Además, no podemos olvidar que el desarrollo nos ha ocasionado otros problemas, por ejemplo el de la financiación sanitaria. En las Islas viven actualmente muchas personas que han pagado sus cuotas a la Seguridad Social en otras regiones españolas o en el extranjero, y precisan asistencia aquí, bien porque están de vacaciones o porque se han traslado a vivir a Canarias. No nos negamos a atender a nadie, pero alguien debe pagar la factura". En este aspecto, no alberga grandes esperanzas de que tanto el Gobierno central como la Unión Europea se den prisa en solucionar la situación. "Europa funciona con presupuestos y lo que nos dan a nosotros no se lo dan a otros", dice. "Además, ¿hasta qué punto va a comprometer España su política económica exterior para ayudar a una región que supone sólo el cuatro por ciento de su economía. Bruselas utilizará los recursos que ahora dedica a los sectores más deprimidos para financiar su ampliación al Este. Serán los agricultores y los pescadores quienes más sufrirán esta política. A lo mejor es que los ricos están cansados de dar tanto. ¿Dónde está la solidaridad?". (Diario Atlántico Canarias, 31/03/03)
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