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Edición España. La entrevista de Carmen Porras

Javier Blanco: “El turismo tiene que incorporar una dimensión más social”

28 febrero, 2021 Premium
  • "Los mayores suponen una oportunidad para destinos y empresas y la pandemia es un buen momento para repensar sus viajes"
  • "Igual que estamos reivindicando un planeta limpio, empresas y destinos tienen que intentar ser más inclusivos y más sociales"
  • "Soy optimista, creo que vamos a empezar a recuperarnos en pocos meses. En España, el turismo no es una moda, llevamos 60 años en la cumbre"

Entrevista/ Los viajeros de la tercera edad constituyen una gran oportunidad para empresas y destinos porque son "un colectivo con una potencialidad formidable, no solo por el número, hay más de nueve millones de personas en España mayores de 65 años, sino porque es muy diverso y viaja como nunca lo había hecho antes", afirma Javier Blanco Herranz, conferenciante, formador y asesor turístico. Sin embargo, para satisfacer sus necesidades, sobre todo en el contexto de la pandemia de la COVID-19, que ha sido especialmente dura con los mayores, defiende que se ha de incorporar una dimensión más social y una visión más integral a la oferta.

Lleva cerca de 30 años vinculado al sector, ¿cómo está viviendo la actual situación del turismo? ¿Se sufre viendo los duros momentos que le ha tocado vivir?

Claro que se sufre, tanto personalmente como desde la dimensión turística, que está muy ligada a mi trayectoria profesional en los últimos años. Uno está muy sensibilizado con estas cosas.

La pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad de un colectivo muy sensible como es el de la tercera edad. En fecha reciente, usted hablaba de la necesidad de repensar el turismo para mayores. ¿Qué propone?

Los mayores son los que más han sufrido en esta pandemia, se han sentido más vulnerables, el aislamiento ha sido muy duro, pero es un colectivo con una potencialidad formidable, no solo por el número, hay más de nueve millones de personas en España mayores de 65 años, sino porque es muy diverso y viaja como nunca lo había hecho antes. Se toma los viajes como algo asociado a un nuevo estilo de vida, más social y más dinámico. Suponen una oportunidad para destinos y empresas y la pandemia es un buen momento para repensar sus desplazamientos. No solo para desestacionalizar, que también, sino para interiorizar la transformación del turismo, que tiene que incorporar una dimensión más social, que tanto se asocia a la sostenibilidad.

Si queremos seguir siendo líderes y seguir viendo las cosas un poco antes que los demás, tenemos que incorporar esa dimensión social

¿Por qué ahora?

Porque creo que ahora tenemos la oportunidad de conseguir una mejor equilibrio entre la dimensión económica de este sector y la dimensión social. Se trata de incorporar también, tanto en destinos como en empresas, una visión más integral, prácticas que vayan a incidir más sobre esa dimensión social, relacionadas con el cuidado, los derechos y una nueva atención de estas personas. Además, este segmento es tan heterogéneo que permite productos para mayores y menores niveles de renta.

Llevado a la práctica, ¿qué tendría que hacer una empresa o un destino para que haya ese reflejo social?

Igual que estamos reivindicando un planeta limpio, empresas y destinos tienen que intentar ser más inclusivos y más sociales. Es decir, seguir haciendo posible los viajes, creando espacios más amigables para el turismo de los mayores.

Cuando se habla desde la OMS y desde Naciones Unidas del envejecimiento saludable, qué mejor papel que el del turismo para cubrir estos objetivos y para beneficiarse de estas prácticas

No se puede olvidar que esto tiene un fundamento constitucional, ético, enlaza con los ODS (Objetivos del Desarrollo Social), de solidaridad con los mayores. Después de haberlo dado todo y haber sido los grandes damnificados de la COVID, ahora es el momento de que puedan acceder a un tiempo nuevo.

Javier Blanco lleva más de 28 años vinculado al turismo, sobre todo en la gestión pública en todos los niveles, local, autonómico, nacional e internacional. Ha sido viceconsejero de Turismo del Gobierno Vasco, gerente del Patronato Provincial de Turismo de Huelva, director ejecutivo de los Miembros Afiliados de la Organización Mundial del Turismo y miembro del Consejo Español de Turismo.

Uno de los grandes retos es generar confianza porque ahora más que nunca la seguridad y la salud son prioritarios para todos los viajeros, seguramente más para este colectivo. ¿Habrá que trabajar más para dar esa confianza?

Estamos ante el reto de construir unas estrategias mucho más amplias, más globales, bien alimentadas y comunicadas después por los destinos, basadas en medidas concretas, que no tienen por qué ser carísimas, actuaciones integrales que den confianza. Por encima de lo que son las redes y el marketing, hay que explorar muchas actuaciones que si se unen a las que ya existen pueden dar más confianza a ese tipo de viajero.

Además de apreciar la hospitalidad, el entorno tiene que ser confiable para ellos. Tienen que ver en el destino que cuentan con atención médica y servicios de salud más cercanos, menús adaptados, mayor accesibilidad a los destinos…

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha hablado de “rediseñar” los viajes del Imserso. ¿Cómo se debería hacer?

Tengo una visión muy positiva sobre el Imserso y la función que ha tenido y como estamos en un momento de repensar todo, es probable que con el parón de estos viajes, sea también la oportunidad de darle mayor profundidad. Creo que su aportación al sector turístico es muy valorable y tenemos que equilibrar, profundizar más esos aspectos inclusivos. Ver si cabe más para que ningún mayor se quede atrás en lo que es la experiencia del viaje.

Hace unos meses publicó el libro ‘Antes de pulsar el botón de reinicio. Retos de la reconstrucción del turismo global tras la Covid-19’, en el que también proponía repensar el modelo del sector. En estos meses de pandemia se ha hablado mucho de aprovechar el parón del sector para modificar ese modelo. ¿Hacia dónde tendría que ir?

Antes de la pandemia, el edificio turístico estaba dañado y ahora, antes de volver a la normalidad, habría que intentar sanear los impactos que estaban afectando a la sostenibilidad y al propio modelo. Hay un consenso generalizado en cuanto a la salida que hay que tomar, que nos marca un poco el consenso europeo y los fondos que se van a disponer para ello, que es intentar hacer una Europa más digital, más inclusiva, más social y mucho más comprometida con el clima, y el turismo bebe de esos mismos principios.

¿Cómo se puede conseguir?

Estamos ante una oportunidad colosal para estructurar alianzas, sumar fuerzas, inteligencia y hacer proyectos que puedan dar ese cambio que necesita el turismo español para seguir en el liderazgo. Es el reto que tenemos y hay que hacerlo ya, ya no nos vale con hablar de turismo sostenible. Tendremos que profundizar en liderazgos de cooperación público-privada potente y en la configuración de las entidades. No puede haber entidades que sigan gestionando como antes de la pandemia porque han cambiado las bases del turismo.

En 2020 el sector llegó a registrar actividad cero, cuando poco antes se llegó a hablar de limitar las entradas de turistas a España porque no se podía absorber a más viajeros…

Estábamos sumidos en una ola de éxito total y hemos sido muy poco autocríticos. El discurso del turismo siempre estaba basado en los números. El crecimiento tomado como principio y como fin, pero ese crecimiento estaba erosionando muchas bases. Ahora estamos en niveles de hace 30 años, con un PIB del 4%, pero soy optimista y creo que vamos a empezar a recuperarnos en pocos meses. En España, el turismo no es una moda, son 60 años de estar en la cumbre de los destinos internacionales.

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