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Un estudio identifica tres clases de viajeros éticos. ¿Cuál eres tú?

El turismo responsable ya era un fenómeno al alza entre los viajeros, pero tras la pandemia se han reforzado algunas actitudes 16 noviembre, 2021
  • Los viajeros éticos "hard", el grupo más minoritario, son los más consecuentes con sus ideas a la hora de reservar vacaciones
  • Los viajeros éticos "soft" están preocupados por el impacto que tienen sus viajes en el medio ambiente, pero relativizan más
  • Los viajeros éticos "wannabe" quieren minimizar su impacto, pero el factor precio tiene un papel mucho más relevante

La pandemia y los confinamientos han contribuido a crear tres nuevos tipos de viajeros éticos, según un informe realizado por Mintel que se presentó en la World Travel Market de Londres. Estaríamos hablando de personas preocupadas en mayor o menor grado sobre los efectos que los viajes tienen en el medio ambiente. Sin embargo, "hay mucha diferencia entre lo que la gente dice y lo que hace. Para dar una idea sobre lo realmente proactivos que son los consumidores en este sentido, hemos dividido el mercado en segmentos", explica dicha empresa especializada en estudios de mercado

Mintel recuerda que, ya desde antes de la pandemia, el turismo responsable era una tendencia al alza entre los viajeros, aunque con muchos matices, pues se observan diferencias muy notables entre aquello que la gente dice y lo que finalmente hace.

"Por turismo responsable, la gente entiende minimizar impactos del viaje y contribuir de manera positiva al destino. Esta conciencia ha aumentado durante el último año y medio", dice Marloes de Vries.

Concretamente, "el 70% de los consumidores que salen de vacaciones habitualmente dicen que el confinamiento les ha hecho ser más conscientes sobre el impacto que tienen los viajes en el medio ambiente".

¿Por qué hay ahora más consumidores conscientes de su huella sobre el planeta?

"Sería el resultado de haber observado una caída en los niveles de contaminación a raíz de los confinamientos y de los propios cambios que los consumidores han notado en ellos mismos, al disfrutar de un aire más limpio, etc. Lo cierto es que un cuarto de los británicos están priorizando el medio ambiente más de lo que hacían antes la pandemia", explica la analista de Mintel.

Por dicho motivo, "el 44% de los viajeros británicos cree que las compañías turísticas deberían priorizar la reducción de emisiones de carbono, como prioridad número uno, seguida del reciclaje".

Conozca otras conclusiones del informe de Mintel:

- Radiografía del viajero pospandémico: así piensa sus próximas vacaciones

- El turismo pospandemia catapulta los viajes con mascota

Photo by Lara Jameson from Pexels

Mayor exigencia hacia las empresas turísticas que hacia consigo mismos

En cualquier caso, del dicho al hecho hay un trecho. Y proclamar que uno es un viajero responsable no se traduce automáticamente en lo que uno acaba eligiendo a la hora de reservar un billete de avión, la estancia en un hotel, una actividad en el destino o un paquete turístico entero.

El estudio se basa en una encuesta realizada este año a 1.614 usuarios de internet mayores de 16 años que han estado de vacaciones en los últimos tres años, planean irse de vacaciones en los próximos tres años y que entran dentro de alguno de los segmentos de viajeros éticos.

"Observamos que los consumidores tienen expectativas muy altas sobre cuál debería ser el comportamiento ético de las empresas y al mismo tiempo dicen que ellos también están dispuestos a tomar pasos para ser viajeros éticos", apunta Marloes de Vries

"Pero hay mucha diferencia entre lo que la gente dice y lo que hace. Para dar una idea sobre lo realmente proactivos que son los consumidores en este sentido, hemos dividido el mercado en segmentos", explica esta experta.

Así, el 80% de los viajeros encuestados dice que, a la hora de planificar y reservar sus próximas vacaciones, en mayor o menor grado desearía minimizar los impactos medioambientales causados por su viaje. Ahora bien ¿de qué grados de compromiso estamos hablando? El estudio de Mintel identifica tres categorías de viajeros éticos.

Viajeros éticos hard

Según el estudio llevado a cabo por Mintel en el mercado emisor británico, el 7% de los viajeros encajarían dentro de la definición hard ethical traveller.

Este segmento de viajeros estaría formado por las personas más firmes y consecuentes con sus propias ideas, proactivas a la hora de planificar sus vacaciones y menos sensibles al factor precio.

"Son aquellos que priorizarán elementos éticos y políticas medioambientales a la hora de reservar", dice Marloes de Vries.

Viajeros éticos soft

Otro 29% de los viajeros serían soft ethical travellers. Por decirlo de algún modo, son más flexibles. "Les importan estas cuestiones, sin embargo, es poco probable que esto sea determinante a la hora de reservar", apunta la analista de Mintel.

Ahora bien, "en un mercado donde las marcas compiten estrechamente en precios y productos, esto significa que una opción que sea más sostenible puede proporcionar una ventaja competitiva" en este segmento de consumidores, ya que permite diferenciarse ante la competencia.

Viajeros éticos wannabe

Finalmente, existe otro 44% de viajeros éticos que Mintel define como los wannabe. Serían algo así como los imitadores de los dos segmentos citados anteriormente.

"Quieren hacer más para minimizar su impacto en el medio ambiente, pero estas intenciones no se reflejan en su comportamiento. En este segmento, el precio tiene un papel mucho más relevante en el proceso de decisión y los sentimientos de culpa son menos prevalentes, pues no quieren comprometer su experiencia en las vacaciones", explica la analista de Mintel.

A pesar de todo, según explica Mintel, puede captarse a este segmento de consumidores si los destinos turísticos y las empresas les ofrecen "actividades que les ayuden a reducir su impacto en el medio ambiente o que les ayuden a contribuir de manera positiva en el destino, al mismo tiempo que añadan valor a su experiencia en vacaciones. Este tipo de actividades probablemente les atraerán".

Fuente: Mintel.

En resumen, concluye Marloes de Vries, los turistas a menudo quieren 'hacer lo correcto', sin embargo, esperan que las empresas tomen la iniciativa y les hagan más sencillo cumplir ese objetivo.

Según indica Mintel, las visitas con guías locales en el destino o en la naturaleza tienen el potencial más alto a la hora de desarrollar productos y servicios dirigidos a los segmentos soft y wannabe, aunque los viajeros éticos más comprometidos, los hard, podrían aceptar de buen grado otro tipo de propuestas más sofisticadas.

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