Un análisis de Esther Mascaró

Turismo de sexo y borrachera: un problema de destino turístico pero también de mercado emisor

Quizá el Reino Unido tenga un grave problema con su juventud

Análisis/ Llevamos unos días muy agitados con el turismo de sexo y borrachera, con los excesos y actos incívicos que jóvenes mayoritariamente británicos realizan en sus lugares de vacaciones. Tristemente, Magaluf, en Mallorca, e Ibiza son dos de sus destinos favoritos y está claro que esto implica un problema, pero también me parece evidente que el auténtico problema lo tiene, en este caso, la sociedad británica.

Ya sé que el suyo, el problema de la sociedad británica, no es un problema turístico. Por lo tanto, quizá no tenga mucho sentido hablar de ello en HOSTELTUR. Pero es que las consecuencias de ese problema educativo, generacional, de actitudes, de civismo de muchos jóvenes británicos sí que se ha convertido en problemas, mala imagen y disgustos para el sector turístico.

Gabriel Escarrer reclamaba estos días, a raíz de los vídeos que han circulado sobre los concursos de felaciones ocurridos en algunos locales de Magaluf, una actuación en varios ámbitos, legal, administrativo y penal, si hacía falta. Y me parece claro que sí que hace falta. Pero el problema real o mejor dicho, la raíz del problema, no está en Magaluf sino en el Reino Unido, en una sociedad que evidentemente algo está haciendo muy mal.

Y sospecho que lo saben, los súbditos de Su Graciosa Majestad saben que algo muy importante está fracasando en cómo y en qué condiciones sus jóvenes acceden al mundo. Pero por lo visto les da igual. Si no fuera así, no entiendo la existencia de engendros televisivos como el "Sun, sex and suspicious parents", del que hablábamos ayer en HOSTELTUR: "Un reality de la BBC sobre borracheras y sexo de los jóvenes turistas británicos.

El programa consiste en grabar todas las barbaridades que los adolescentes cometen durante sus vacaciones para enseñarlas a los padres, que por lo visto muestran más sorpresa que enfado. Evidentemente no se trata de un programa con ánimo educativo o para que los jóvenes rectifiquen sus conductas incívicas e irresponsables, sino que se trata, simplemente, de dar espectáculo. Y la cadena que emite este programa es la BBC... poco a poco se nos están cayendo todos los referentes...

El regodeo del programa en las borracheras, los destrozos, los comportamientos incívicos, los excesos sexuales y de todo tipo de los cachorros británicos, y el hecho de que haya conseguido más de 1,4 millones de espectadores, me hace pensar que en realidad la sociedad británica tiene un grave problema y quizá debería intentar reenfocar sus prioridades.

Otro ejemplo de mala gestión, para mí, del problema que tiene el Reino Unido con sus jóvenes es la campaña institucional preventiva centrada en Ibiza donde se alertaba a los turistas de los peligros que corrían, entre ellos, el "balconing" y "volver solo al hotel por la noche". La intención era evitar que los jóvenes corrieran riesgos innecesarios y por el camino ha salido perjudicada la imagen de Ibiza, como si fuera el destino el culpable de algunos de los excesos cometidos por los jóvenes. (Al respecto pueden consultar Polémico mensaje en Ibiza: volver solo al hotel puede costarte la vida y La marca Ibiza hace evaluación de daños tras una polémica campaña). La campaña fue impulsada por el ministerio de Exteriores del Reino Unido en colaboración con las autoridades locales de varios destinos del Mediterráneo que cada año reciben miles de turistas jóvenes británicos deseosos de fiesta.

Ayer, sin ir más lejos, un joven británico de 19 años se precipitó desde un cuarto piso en Magaluf. Quedó malherido y falleció poco después, aunque en principio, y a pesar de la gravedad, parecía que no se temía por su vida.

Turismo de sexo y borrachera: un problema de destino turístico pero también de mercado emisorTurismo de sexo y borrachera: un problema de destino turístico pero también de mercado emisor

O sea, no es tanto que en Magaluf, en Ibiza o en otros destinos turísticos tengamos un problema -que lo tenemos, sobre todo de producto y de imagen- y que para resolverlo pidamos ayuda, por ejemplo, a los turoperadores británicos. Es que el problema es más grave y más profundo y está en la propia sociedad británica, que ante esta realidad sufre también de una caída en picado de su imagen de marca.

El Gobierno español, el Govern balear, el Ayuntamiento de Magaluf, las empresas de la zona, los vecinos... todos quieren acabar con la situación y desde luego no será fácil. Hablan de realizar una campaña de comunicación para limpiar la imagen y apelar al turismo responsable. Pero la campaña debería hacerla el Gobierno británico entre sus propios ciudadanos, porque ahí es donde reside el problema de raíz.

Desde luego que aquí han de tomarse medidas para atajar la situación, pero es también un problema del Reino Unido y quizá el Gobierno y el Govern deberían contar con el apoyo -también económico- de ese Gobierno a la hora de controlar los excesos que se cometen en España por parte de súbditos británicos.

Y para que este análisis no resulte anti británico, algo que está muy lejos de mi intención, me referiré también a que el evidente problema de nuestras sociedades con los jóvenes no es exclusivo del Reino Unido. Tal y como recogió HOSTELTUR en Spring Break Espagne: turismo de borrachera por 270 euros, un millar de jóvenes franceses eligieron Calella este año para pasar sus vacaciones de primavera, caracterizadas por la "juerga etílica".

Algo estamos haciendo muy mal con nuestros jóvenes y el concepto de ocio que les estamos inculcando, para no entrar ya en otros valores.

Asumamos que compartimos un problema -mercados emisores y destinos turísticos- y que lo más lógico es que lo resolvamos juntos.

 

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