Buenos Aires, el tango como reclamo turístico

Las autoridades turísticas argentinas están utilizando el tango como reclamo turístico, debido a que este baile esencialmente bonaerense está nuevamente de moda en Buenos Aires, donde se ha convertido en una muy importante fuente de ingresos económicos para la ciudad. Según datos suministrados por la Secretaría de Turismo de Buenos Aires, el tango aporta aproximadamente 120 millones de euros anuales en servicios turísticos asociados a este baile, tales como espectáculos de tango, tours para extranjeros, clases particulares y grupales, souvenirs, vestimenta, calzado típico, etc. El año pasado, unos 900.000 extranjeros asistieron a algún espectáculo de tango, los que generaron 45 millones de dólares (unos 38 millones de euros), de los cuales 15.000 viajaron a Buenos Aires en viajes especializados en tango para ocupar las 4.920 plazas disponibles hasta ahora en las tanguerías bonaerenses. Ante esta realidad, las autoridades y el sector turístico capitalino están haciendo una fuerte apuesta por promover los lugares más emblemáticos relacionados con el tango en la ciudad, así como rescatando otros que, por diversas causas, cayeron en el olvido. Tal es el caso del Café de los Angelitos, uno de los iconos del viejo Buenos Aires, al que acudían los más famosos cantantes de tango argentinos, entre ellos Carlos Gardel, que tras 15 años cerrado abrió sus puertas ayer, con una nueva imagen totalmente tanguera destinada a captar al turismo extranjero. Fundado en 1890, el Café de los Angelitos fue durante más de un siglo centro de reunión y tertulia de artistas y escritores, como José Ingenieros, o de políticos, como los socialistas Juan B. Justo y Alfredo Palacios, todos los cuales dieron fama a este café emplazado en la hoy muy concurrida avenida Rivadavia. Incluso allí fueron contratados en 1917 Carlos Gardel y José Razzano, quienes formaban por entonces un dúo. En 1993 fue demolido para construir en su lugar una promoción inmobiliaria de pisos económicos, obra que nunca se ejecutó por la oposición de los vecinos y los nostágicos del tango, que convirtieron esa esquina en un santuario dedicado a ese baile, según comenta la prensa local, que se ha hecho eco de la reinauguración el miércoles del Café de los Angelitos, convertido ahora en un centro turístico. José A. Tamargo (latinoamerica@hosteltur.com) 
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