Edición Latam. Willie Walsh, CEO de IATA en el ALTA Forum

Más tasas e impuestos a la aviación, "inaceptable en esta época de crisis"

¿Cómo es posible que llevemos más de 18 meses con esta pandemia y sigamos teniendo enfoques tan diferentes? 28 octubre, 2021

Colombia/ En su primer viaje a América Latina desde que asumió la dirección general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Willie Walsh dijo en el ALTA Forum de Bogotá que la recuperación del sector está siendo más lenta de lo que se esperaba, particularmente en los viajes internacionales, y considerable inaceptable e intolerable que “en esta época de crisis” sean aplicados aumentos de impuestos y tasas a la aviación como han hecho Argentina, República Dominicana, El Salvador y Costa Rica.

El CEO de IATA, Willie Walsh cuestionó las restricciones a los viajes y la falta de coordinación, así como la falta de apoyo de los gobiernos latinoamericanos al transporte aéreo cuando van 18 meses de pandemia y las previsiones para el mercado internacional son más lentas de lo esperado, las pérdidas multimillonarias y los efectos a largo plazo.

Lo medular de su presentación ante los líderes de ALTA reuniones esta semana en Bogotá, a continuación.

Cifras globales

No es ningún secreto que el COVID-19 ha devastado la industria de la aviación. En 2020, las aerolíneas de todo el mundo perdieron 138.000 millones de dólares. Las pérdidas se reducirán a 52.000 millones de dólares este año. Y esperamos una nueva reducción a una pérdida de 12.000 millones de dólares en 2022. Si sumamos todo esto, el efecto que el COVID-19 supondrá para las finanzas de la industria supera los 201.000 millones de dólares.

Pérdidas en Latinoamérica

Para las aerolíneas con sede en esta región, estimamos una pérdida acumulada de 5.600 millones de dólares para este año, con una mejora a 3.700 millones de dólares en pérdidas para el próximo año.

Esta crisis va más allá de cualquier otra que hayamos experimentado antes. Sin embargo, ya hemos pasado el peor momento. Y podemos ver un camino hacia la normalidad.

El negocio de la carga ya está operando a un 8% por encima de los niveles anteriores a la crisis. La carga aérea ha sido un salvavidas para muchos, ya que ha transportado vacunas, equipos de protección personal, equipos médicos e incluso comercio electrónico. Al hacerlo, también ha sido la estrella de los ingresos de muchas aerolíneas de nuestro sector.

Recuperación vs. restricciones

Allí donde los gobiernos no han restringido los viajes, la recuperación del transporte de pasajeros ha sido rápida. Se espera que los mercados nacionales alcancen casi el 75% de los niveles anteriores a la crisis a finales de este año, pero desgraciadamente los viajes internacionales -donde vemos que continúan las restricciones - sólo se espera que alcancen el 22%.

El año que viene esperamos que los mercados domésticos estén casi donde estaban en 2019. Pero el mercado internacional se quedará en un 44%.

Nos estamos moviendo en la dirección correcta, aunque no tan rápido como nos gustaría. Y el estado de ánimo general del sector es de cauteloso optimismo. Pero la tarea que tenemos por delante es tremenda.

América Latina y el Caribe

La situación de esta región es única. Fue la última en ser golpeada por la pandemia. Tiene algunas de las restricciones de viaje y cierres de fronteras más largos y estrictos, pero, al mismo tiempo, la buena noticia es que la conectividad internacional se está recuperando más rápidamente en América Latina y el Caribe que en cualquier otra parte del mundo.

Sin embargo, la apertura de los mercados a los viajes internacionales varía mucho en la región. México, por ejemplo, no ha cerrado nunca sus fronteras. Colombia, junto con muchos estados de Centroamérica y el Caribe, se reabrieron gradualmente con ciertos controles. Y Chile, a pesar de tener altos niveles de vacunación, mantiene medidas de cuarentena que matan la demanda incluso para los viajeros vacunados.

¿Cómo es posible que llevemos más de 18 meses con esta pandemia y sigamos teniendo enfoques tan diferentes?

¿Especialmente cuando los datos nos dicen que restringir severamente los viajes a estas alturas de la pandemia tiene poco sentido? Los datos de las pruebas realizadas en el Reino Unido durante el periodo de febrero a septiembre muestran, por ejemplo, que la positividad de las pruebas de los viajeros entrantes fue del 1%, en comparación con el 7% de la población general.

Aumento de impuestos y tasas

Estamos viendo que el tráfico repunta de forma constante, lo que demuestra que la recuperación está en marcha. Sin embargo, paralelamente estamos viendo una tendencia creciente por parte de nuestros "socios" en la cadena de valor de la aviación a aumentar los impuestos y las tasas. Ya hay muchos ejemplos en esta región:

  • Argentina no sólo ha implantado impuestos adicionales sobre la venta de billetes en moneda local, sino que también ha aumentado la tasa de salida internacional de 51 a 57 dólares.
  • Costa Rica tiene previsto aumentar la tasa de seguridad aeroportuaria en el aeropuerto de San José en más de un 70%.
  • República Dominicana tiene previsto aumentar las tasas de asistencia en tierra en algo más del 6% en 2022.
  • El Salvador tiene previsto añadir a los billetes de avión una tasa de inspección agrícola de 1,50 dólares por pasajero.

Esto es inaceptable en esta época de crisis. Y no podemos tolerar que otros sigan sus pasos.

Y a medida que el sector está aumentando sus operaciones para satisfacer la recuperación de la demanda, las aerolíneas también se enfrentan a una falta de planificación operativa. Un ejemplo es el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, donde los programas de retraso en tierra se han utilizado casi a diario desde finales de mayo, afectando a más de 850.000 viajeros con retrasos de entre 2 y 4 horas.

Sin embargo, la buena noticia es que hemos tenido una excelente reunión con el Presidente Iván Duque. El aeropuerto El Dorado de Bogotá es un activo fantástico para este país, con un enorme potencial y trabajando juntos podemos mejorar la situación actual.

Libertad de viajar

Por supuesto, como compañías aéreas, queremos volver a la normalidad lo antes posible. Pero a todos nos interesa recuperar la libertad de viajar. Y, sobre todo, a los gobiernos les interesa que la reactivación del sector de la aviación impulse la recuperación económica.

Recordar a los gobiernos sus compromisos será un punto importante en esta región y en todo el mundo.

Garantizar el restablecimiento de la libertad de volar es sólo una parte de la ecuación. Debemos hacerlo mejor. Esto cobra mayor relevancia en esta región, en la que no podemos volver al entorno operativo anterior al COVID-19.

Reducción de costos

Desde el inicio de la pandemia, las aerolíneas emprendieron una drástica reducción en sus costos. Los costes de operación se redujeron en un 35% en comparación con los anteriores a la crisis. Por medio de préstamos comerciales y en la contribución de los accionistas como medio de supervivencia.

Sí, algunos gobiernos intervinieron y proporcionaron apoyo al sector. En todo el mundo se pusieron a disposición de las aerolíneas 243.000 millones de dólares, de los cuales 81.000 millones apoyaron las nóminas y aproximadamente 110.000 millones se proporcionaron en forma de ayudas que deben ser devueltas.

Lamentablemente, en esta región ni un solo gobierno proporcionó ayuda financiera directa a las aerolíneas. En la mayoría de los casos, el alivio financiero llegó en forma de impuestos diferidos o de reducción o exención de tasas.

Sostenibilidad

El otro gran tema del día es la sostenibilidad. Todos reconocemos que la libertad de volar dependerá de nuestra capacidad de hacerlo de forma sostenible. A pocas semanas de la inauguración de la COP26 en Glasgow, el cambio climático ocupa un lugar destacado en la agenda de todo el mundo.

En la 77ª asamblea general de IATA, sus miembros tomaron la decisión histórica de alcanzar las emisiones netas de carbono cero para 2050. Agradecemos el apoyo de los miembros de IATA en esta sala. Y esperamos trabajar con ustedes y con ALTA mientras abordamos este desafío monumental y existencial.

También debemos poner en perspectiva lo que esto significará. En 2009 ya nos comprometimos a reducir las emisiones netas a la mitad de los niveles de 2005 para 2050. Eso habría dejado 325 millones de toneladas de emisiones de la aviación en 2050, y las previsiones de crecimiento de la industria esperaban casi 3 gigatoneladas de emisiones si no hacíamos nada. Ahora tenemos que conseguir que eso sea cero.

Es posible lograrlo. Se necesitará una combinación de combustibles de aviación sostenibles (SAF), diseños radicales de fuselaje, métodos de propulsión de vanguardia, aumentos de eficiencia, tecnología de captura de carbono y compensación.

Este es un compromiso de las aerolíneas. Y nosotros impulsaremos la necesidad de cambiar. Y para tener éxito, necesitamos el alineamiento de todas las partes interesadas, incluidos los gobiernos.

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