Diario 5379 19.09.2018 | 05:03
Hosteltur: Noticias de turismo
Un análisis de Esther Mascaró

Ecotasa, impuesto a las estancias turísticas y serpiente del verano en Baleares

Lo más importante: no repetir errores del pasado 12 agosto, 2015

Análisis/ Hablar de turismo en Baleares, este verano, es hablar en gran parte de la ecotasa o el impuesto a las estancias turísticas que quiere aprobar el nuevo Govern. La Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) se ha mostrado contraria a esta iniciativa, pero a pesar del desacuerdo inicial, hay voluntad negociadora. Sin embargo, éste no es el único problema del turismo balear.

Inmaculada de Benito, presidenta de la FEHM, ha publicado esta semana un artículo en la prensa local asegurado que la ecotasa afectará, con toda seguridad, "a determinados parámetros claves de la economía, como por ejemplo la competitividad, la demanda turística, los márgenes empresariales, y por tanto, la inversión, el empleo, etc". El artículo de la representante de los hoteleros de Mallorca se titulaba "El 'no" a la ecotasa no es un capricho".

Inma de Benito cuestiona si el Govern tiene claros los costes de gestión del impuesto y si hay garantías de que el dinero recaudado realmente se utilizará de forma conveniente, ya que hasta ahora "durante años y diferentes legislaturas no se ha sabido aplicar lo recaudado por figuras fiscales similares, como el canon de saneamiento". Si hasta ahora no se ha sabido hacer, se plantea Inma de Benito, "¿a partir de ahora la Administración lo sabrá hacer?".

"Parece que lo único que sabemos es que se quiere poner un impuesto sin importar sus consecuencias", lamenta. "No tenemos un plan de mejora de competitividad de Baleares pero sí sabemos que es urgente aprobar un impuesto que por definición compromete seguro la competitividad", escribe, y se pregunta: "¿Cómo se espera contrarrestar este efecto sin tener un plan?", y sin tener, argumenta, el plan de inversiones de la legislatura que acaba de empezar. Y en esas dos preguntas tiene razón, anque los efectos de una tasa turística sobre la competitividad no están demostrados. De momento, es cierto, las preguntas son más que las respuestas.

Inma de Benito y el conseller de Turismo, Biel Barceló, en primer plano, en una reunión entre Govern i patronal hotelera.Inma de Benito y el conseller de Turismo, Biel Barceló, en primer plano, en una reunión entre Govern i patronal hotelera.

A pesar de las críticas, voluntad de negociar

Con todo, a finales de julio la representante de los hoteleros mallorquines se reunió con varios miembros del nuevo Govern, que aunque está formado por miebros del PSOE, Més per Mallorca y Més per Menorca, cuenta con el apoyo de Podemos. Con ellos acordó crear espacios de trabajo conjuntos para hacer un seguimiento de los temas fiscales y territoriales que afecten a los hoteleros, muy especialmente la futura ecotasa, llámese como se llame finalmente. De Benito manifestó su disposición a un "máximo diálogo en este asunto". Está claro que la cuestión es suficientemente importante como para que se realice un esfuerzo en ambos sentidos: del Govern sopesando pros y contras y teniendo muy claro el mecanismo de recaudación y reinversión posterior del dinero recaudado, y de los hoteleros entendiendo que el interés colectivo está por encima del suyo.

El Govern debe tener presente la experiencia de la anterior ecotasa y para evitar errores del pasado, tener claro el cómo, el para qué y el quién es muy importante, no solo de cara a los hoteleros y a los turistas, sino a todo el sector turístico balear, que va mucho más allá del alojamiento.

Si la cuestión se plantea sin intereses partidistas de por medio, y con cierta generosidad por parte del sector, el éxito puede ser conseguido. Para nada ayudan manifestaciones como las realizadas en el mes de julio por la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego, asegurando, sin aportar ningún tipo de documento o prueba, que la imposición de tasas turísticas supone una pérdida de visitantes y, en consecuencia, afecta a la actividad económica. También dijo que cuando se implantó por primera vez este impuesto en Baleares, en el año 2002-2003, "se perdió un millón de turistas". Para Borrego, cualquier tasa similar es "disuasoria" para los turistas", como publicó HOSTELTUR noticias turismo en Isabel Borrego asegura que las tasas turísticas reducen la llegada de visitantes.

Imagen de Palma de Mallorca.Imagen de Palma de Mallorca.

Declaraciones "irresponsables" y erróneas

El Govern balear no tardó en pedirle a la secretaria de Estado que rectificase sus declaraciones, que consideró "irresponsables": El Govern balear espera que Borrego rectifique sus declaraciones sobre la tasa turística. Sin embargo, no solo el Govern criticó a Borrego por estas afirmaciones. Ignacio Vasallo, ex director general de Turespaña y ex responsable de varias Oficinas Españolas de Turismo, calificaba de "desafortunadas" las declaraciones de Borrego y recordaba, en un artículo en la prensa balear, que "durante aquellos años el mercado alemán en España disminuyó en casi dos millones de turistas, debido a diversos factores tanto de oferta como de demanda: bombas de ETA en las playas, eclosión del mercado turco y, en pequeña medida la percepción en Alemania, gracias al diario Bild, de que sus nacionales no eran bien recibidos en Mallorca".

Según Vasallo "el problema de la ecotasa nunca fue económico. Los clientes, especialmente los alemanes, estaban y están dispuestos a pagar unos euros más si lo recaudado se dedica al mantenimiento del medio ambiente, sino que fue un problema político, de comunicación y especialmente de oportunidad". Vasallo recuerda que los motivos del fracaso de la ecotasa fueron más políticos y oportunistas que objetivamente turísticos: "El PP, apoyado por hoteleros y touroperadores, encontró un motivo para desgastar al Govern, que no supo reaccionar a la falsa acusación de que estaba en contra del turismo de masas, especialmente del alemán". Y añade: "La obligatoriedad de que el hotelero se convirtiera en recaudador y la ausencia de una moratoria que diera tiempo al touroperador para incluir el precio en el catálogo de la siguiente temporada fueron los últimos clavos en el ataúd de la ecotasa".

Y termina: "El nuevo Govern quiere imponer una tasa turística, que bajo ningún concepto debería llamarse ecotasa. Se puede discutir sobre la conveniencia o no de la misma, pero con argumentos veraces. Si la tasa es finalista, sus ingresos se dedican a objetivos relacionados con el sector, si se negocia adecuadamente, si se da tiempo a los operadores para que puedan incluirla en sus catálogos antes de empezar a cobrarla, y sobre todo, si se comunica con efectividad no tiene por qué afectar negativamente al número de turistas que vayan visitar las Islas en los próximos años, especialmente en una coyuntura positiva, tan distinta a la de 1999-2003, como no ha afectado en ninguno de los destinos en los que está implantada". De hecho, las noticias sobre la rentabilidad de los hoteles de Barcelona no son malas en absoluto: Los hoteles de Barcelona, los más rentables de España en el segmento urbano.

Valdría la pena que el nuevo conseller de Turismo de Baleares, Biel Barceló, tuviera este artículo de Ignacio Vasallo bien presente para no repetir errores del pasado.

Y mientras la futura ecotasa, o el futuro impuesto sobre el alojamiento o como vaya a llamarse, se convierte en la serpiente del verano, el sector turístico de Baleares tiene otros problemas: empleo precario, alojamientos ilegales, zonas turísticas degradadas, deterioro de playas por abuso de los concesionarios de hamacas y sombrillas, masifiación en algunas zonas, producto turístico cuestionable en otras, excesiva estacionalidad, un todo incluido que ahoga a las empresas locales, ausencia de un plan de competitividad, escasa financiación autonómica... asuntos importantes todos ellos que debido a la bonanza actual han quedado excluidos de la carpeta de los urgentes y siguen esperando su turno.

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