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Debate abierto

Diplomatura de Turismo: decálogo de males

Estudiantes, profesores, exalumnos y profesionales valoran los estudios de Turismo 7 septiembre, 2011
  • “La mayoría de alumnos que llegan a esta carrera empiezan sin saber qué van a estudiar”
  • “La carrera de Turismo no está orientada a las necesidades del mercado turístico actual. Es ambigua"
  • “Tendría que darse más importancia a los idiomas, especializarse más en las diferentes áreas"

Un post escrito por Caterina Jaume sobre la Diplomatura de Turismo, Estudios de Turismo, ¿una carrera en versión Beta permanente?, ha generado un intenso debate donde han participado numerosos estudiantes, exalumnos, profesionales turísticos y también profesores. A continuación ofrecemos una síntesis de los comentarios expuestos a través de la Comunidad Hosteltur así como en el diario hosteltur.com, recopilados a modo de decálogo.

1) Desconocimiento de los propios alumnos

“La mayoría de alumnos que llegan a esta carrera empiezan sin saber qué van a estudiar”, expone Caterina Jaume al inicio de su post.

María García, con el título TEAT debajo del brazo desde 1987, explica que “la mayoría de los que empiezan los estudios de Turismo no parecen interesados o centrados en ellos. Hace dos años estuve en una reunión de antiguos alumnos y comprobé que más de la mitad de mis antiguos compañeros no trabajaban en el sector”.

No obstante, la lectora Silvia apunta: “Me pregunto si el problema es realmente la carrera en sí, o el hecho de que los estudiantes de Turismo no saben lo que quieren cuando la empiezan y no ven las grandes posibilidades que pueden sacar de ella”.

2) Poca información previa

El desconocimiento por parte de muchos alumnos que empiezan la Diplomatura puede tener su origen en la escasa información previa sobre lo que significan los estudios de Turismo.

En este sentido, el profesor Oriol Miralbell indica: “El problema principal no es tanto la inexistencia de programas formativos adecuados, como la falta de información de dónde formarse mejor para cada caso y para cada tipo de profesión turística. Las Universidades puede ser que tengamos algo de culpa en ello. Pero quien debería informar a los estudiantes debería ser la Administración. Existen oficinas dedicadas, pero quizá no sean suficientemente eficaces”.

3) Estudios incompletos

“Algunos de los que hemos estudiado los 3 años de diplomatura, nos hemos quedado con ganas de más y estamos hoy realizando estudios de posgrado para profundizar más en el tema”, dice Caterina Jaume.

La exalumna Raquel lamenta la actitud de “profesores que hacen lo mínimo del mínimo” y la existencia de numerosos alumnos “perdidos con la cantidad de asignaturas que tienen que estudiar para olvidarlas al cuatrimestre siguiente, porque no tienen relación unas con las otras, y siquiera van servir realmente en la actividad profesional”.

4) Un poco de todo

“La carrera es muy bonita, toca muchas ramas: geografía, economía, idiomas, contabilidad, ¿pero en realidad de que te sirve? Mucho de todo y poco de nada”, expone el lector San.

Marc Grabuleda, Diplomado en Turismo y estudiante de un Master, considera que “la carrera de Turismo no está orientada a las necesidades del mercado turístico actual. Es ambigua. La contabilidad, estadística o márketing son estándar y muy poco especializadas. Ésto queda reflejado en que la mayoría de mis compañeros actualmente ya no pertenecen a este sector”.

Javier, que no estudió Turismo sino Empresariales, apunta: “El problema de los estudios de turismo es que intentan tocar todos los palos sin profundizar en ninguno de ellos: un poquito de empresa pero sin profundizar, un poquito de idiomas pero sin llegar al nivel que el sector demanda, un poquito de derecho pero el justito,etc”.

En cambio, la exalumna Silvia indica: “Coincido con todos en que la enseñanza abarca demasiado, y que no es realmente útil para la mayoría de los puestos que se ofrecen en este sector, pero siempre he entendido la carrera de turismo como una versión especializada de Administración y dirección de empresas (turísticas, claro)”.

Beatriz Parra considera que “tendría que darse más importancia a los idiomas, especializarse más en las diferentes áreas que existen y no querer abarcar en 3 años tantas asignaturas. Y por último dar a conocer al alumno que existen más campos en el sector a parte del hotelero y el de agencias de viajes, como es el caso de las consultoría y planificación turística”.

En todo caso, el profesor Oriol Miralbell explica, a modo informativo, que la formación universitaria cambió con el Plan Bolonia, “que preveía una formación más orientada a la adquisición de competencias por parte de los estudiantes, de modo que pudiesen ejercer mejor su profesión. En una segunda etapa de formación, una vez alcanzado el grado universitario, l@s graduada@s podrían seguir una formación (a través de los Másters) de mayor capacitación profesional, por un lado, o de capacitación para la investigación”.

Igualmente, Miralbell recuerda que en el año 2004 se publicó en España el “Libro Blanco del título de grado de Turismo”. Dicho documento, indica, reconocía “la complejidad de un sector como el turismo, donde la cantidad de profesiones es muy variada”, por lo que “resulta casi imposible poder incluir formación para todas ellas y podríamos decir que la tendencia de este libro fue hacer una propuesta de curriculums de grado, que formasen a profesionales capacitados para la gestión de los diferentes servicios que incluye el turismo.”.

5) Falta de adaptación a nuevas tendencias

“Hace más de 15 años que terminé mi carrera de turismo con toda mi ilusión y es todo tan diferente que el turismo de entonces no tiene nada que ver con el de ahora. Se producen cambios continuamente y no veo que esos cambios se reflejen en las materias que se dan. De hecho he tenido una persona de prácticas en mi hotel y no tenía ni idea de nada, ni siguiera de idiomas”, indicaba una lectora llamada Victoria.

6) Poca especialización

“He estado dedicado a la enseñanza de hostelería 45 años”, dice el lector José Muñoz. “Según mi experiencia, la enseñanza del turismo en general se debería dividir en tres grandes áreas: Creación y promoción de destinos turísticos; Distribución; Prestación de los servicios (hoteles, restaurantes y ocio). Cada una de ellas tiene un cometido específico dentro del gran paraguas del Turismo y se deben crear escuelas que se especialicen en las distintas áreas”.

María García explica que ya a finales de los años 1980 “me sorprendieron los estudios de Turismo por ser de todo pero en definitiva de nada, por no profundizar en los aspectos verdaderamente importantes de cualquier subsector turístico. Necesitas especializarte y profundizar posteriormente si realmente quieres trabajar en el turismo”.

7) Escaso reconocimiento

“Terminé mi carrera hace 7 años, cuando salí sólo sabía ver puestos de trabajo tan simples que todo el mundo podía realizar”, indica el lector San. “Llevo desde entonces trabajando como agente de viajes, trabajo que a pesar de ser duro y corriendo los tiempos que corren, me gusta mucho. Me da mucha rabia tener una Diplomatura y que con unos estudios universitarios tenga un sueldo de becario, eso lo primero, y que luego venga uno con un módulo de Turismo y cobre lo mismo que yo, cuando no tienen la misma formación que nosotros”.

Otro lector, Paris Miguez, indica: “Soy ex-alumno del CSHG, promoción del 2003. He estado 8 años trabajando en hoteles como recepcionista, mozo, camarero, etc... Todos puestos de baja responsabilidad que cualquiera con un mínimo de formación podría desempeñar. El tener un titulo no me ha servido de nada (…) Cuando quise dejar la hostelería y estudiar unas oposiciones, como nuestro titulo no está homologado, es como si hubiese hecho bachillerato y punto, no puedo optar a las oposiciones (…) El sector demanda profesionales formados, pero no está dispuesto a pagarles lo que se merecen ni darles unas condiciones de trabajo dignas, al menos en Galicia”.

Marc Grabuleda concluye: “Las empresas no saben qué esperar de un profesional del Turismo. El viejo paradigma de recepcionista y reservas sigue presente hoy en día”.

8) Otros estudios, con más prestigio

La lectora Anna comparte la siguiente reflexión: “Me diplomé en turismo en 2004. Si ahora me preguntaran si volvería estudiar Turismo diría que no. Estudiaría Empresariales o ADE [Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas] y luego me especializaría con un master. Tengo la sensación que, aún para empresas turísticas, en el CV se valora mejor un ADE que un Turismo. Tienes que empezar por call center, recepcionista, mostrador agencia viaje, check-in aeropuerto, informadora, camarera...”

Alba Salvador añade: “Después de 2 años de terminar mi diplomatura, y un máster de dirección hotelera, sigo pensando en cómo conseguir llegar a otros puestos de trabajo diferentes de la típica recepción de hotel. La pena es que para el resto de puestos dentro de hostelería ya enseguida piden otro tipo de titulaciones. Sin márketing o publicidad no puedo llegar a promocionar destinos u hoteles por ejemplo y me toca estudiar otra carrera”.

9) Intrusismo

Pierre Lacroix explica: “Llevo muchos años de director de hotel en casi todas las zonas turísticas y veo el poco respeto que se guarda a nuestras diplomaturas. Hay infinidad de comunidades donde no hace falta título para llevar un hotel y en las que se exige hay un fraude escandaloso con préstamos de títulos y llevando los hoteles verdaderos linces del anti-servicio”.

La lectora Ana, tras explicar que los estudios en Turismo “me han servido para desempeñar un trabajo con el que siempre he disfrutado y aprendido”, reconoce: “Me duele ver el gran intrusismo que hay por parte de gente no profesional y que en muchas ocasiones lo único que hacen es desprestigiar el gremio”.

10) Expectativas de ingresos defraudadas

El profesor Oriol Miralbell apunta que “por mi experiencia, puedo afirmar rotundamente que la grandísima mayoría de los estudiantes de Turismo desean poder trabajar en algo que les aporte muchos ingresos, sin embargo, todos quisieran ser jefes para empezar. Evidentemente no hay nada más lejos de la realidad social que estas expectativas. Por esto, la gran desilusión de la mayoría de estudiantes de cualquier carrera cuando terminan sus estudios”.

En cualquier caso, añade este profesor, “en los estudios de Turismo se han venido haciendo prácticas desde siempre (…) aunque, en la coyuntura actual, parece más que el mercado considere estas prácticas como una fuente de mano de obra barata, más que como una verdadera formación profesional”.

Pero según concluye Miguel Ángel Campo Seoane, director de hotel y docente, los objetivos vitales de los alumnos y exalumnos deberían ir mucho más allá de sus expectativas de ingresos económicos.

“¿Qué seréis de mayores los que habéis estudiado Turismo? Lo que queráis ser, si en esos estudios os han dado lo más importante para triunfar en esa profesión: amor por la misma; capacidad de análisis; y empatía con el resto de las personas con las que tengáis que relacionaros, sean vuestros jefes, empleados o clientes. Si os falta alguno de esos tres elementos, solamente llegaréis a ser unos amargados trabajadores del turismo, nunca exitosos profesionales del turismo”.

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