Que no me quiten mi Twitter o mato a alguien

El pasado jueves Twitter sufrió un ataque de denegación de servicio. Esto quiere decir, simplificando, que los servidores sufrieron una sobrecarga de modo que no pudieron seguir ofreciendo el servicio. Parece ser que la causa estuvo en la intención de bloquear a un usuario georgiano crítico con la política de Rusia con su antigua república.

Sea por la razón que sea el caso es que la caída del servicio pone de manifiesto algunos de los problemas que están teniendo muchas de estas empresas startups y de un componente innovador muy acusado, pero que todavía no pueden disponer de una estructura empresarial consolidada. Twitter es una empresa con un modelo de negocio todavía no muy definido, en el que los ingresos no sólo no se han consolidado, sino que no han sido definidos. Algunos apuestan por la publicidad, otros por la creación de cuentas Premium para las empresas y determinados usuarios que pagaran por mantenerlas, pero el caso es que todavía no parece haber nada consolidado. Esto da como resultado que su estructura interna sea muy limitada con pocos empleados que tienen que gestionar las cuentas de millones de usuarios y atender al crecimiento exponencial que la herramienta está experimentando.
 
Yo personalmente tuve una mala experiencia al respecto. Mi anterior cuenta, @juansobejano, fue bloqueada a través de Twitter (curiosamente la puedo gestionar a través de Facebook con muchas limitaciones) puesto que alguien entró en ella y emitió mensajes de spam. Tras consultar con la dirección y esperar unos diez días me dijeron que lamentaban el retraso ya que ellos eran pocos gestionando la herramienta y me remitieron a una serie de respuestas tipo que no me sirvieron de nada, por lo que tuve que crear una cuenta nueva, @jsobejano.
 
La situación ha llegado a un punto en el que muchos expertos en Estados Unidos han pedido al Gobierno que ayude al mantenimiento de para evitar estos problemas. ¿Pero por qué tanto interés en TwitterTwitter? Para muchos esta herramienta está suponiendo un cambio en la forma de comunicación. Desde una bilateralidad imperfecta (no necesita de la autorización de la otra parte para seguirle, como Facebook) se está posicionando como la herramienta 2.0 con más potencial en cuanto a promoción y marketing se refiere. Contrariamente a lo que se dice, Twitter no supone una estrategia nueva de comunicación, no es más que el traslado a la Red de las estrategias y modos de comunicación del marketing tradicional. Los mensajes cortos, directos y enfocados favorecen el impacto y la asimilación. Sin embargo se desarrollan en un entorno que domina el consumidor y usuario, por lo que su repercusión y eficacia varía. Tal es la razón de que hasta ahora no se haya encontrado una estrategia eficiente de marketing en Twitter.

Notar los peligros de estas herramientas
 
Si tratamos de hacer ahora una lectura de los hechos de la semana pasada podemos también notar los peligros que estas nuevas herramientas generan. No estamos hablando sólo de la excesiva credulidad de las supuestas excelencias que traen consigo, sino de la posibilidad de entregar e integrar nuestra gestión a herramientas online. Hablamos en su momento del cloud computing y de la posibilidad de utilizar esta estrategia para mejorar la comunicación y la reducción de costes empresariales. La utilización de Google Apps como herramientas de gestión puede suponer una buena decisión para integrar a todos los miembros de la organización en un entorno wiki y para desarrollar estrategias de empresa abierta. Pero tiene peligros de los que hemos de ser conscientes.
 
La caída de Twitter, como la de Google hace unos meses, demuestra que depender de una aplicación que no gestionamos nosotros puede entorpecer nuestra productividad y capacidad de gestión. Pero además supone la entrega de muchos de nuestros datos a gestores de los que confiamos en su buena fe y capacidad de protección. Ya no estamos hablando sólo de cuentas de correo, sino de posibles proyectos, estrategias y documentos que pueden ser comprometidos, e incluso datos personales que se cuelgan en estas herramientas, más allá de las que podamos incluir en herramientas como Facebook y similares.
 
Entregar buena parte de nuestra estrategia de marketing a nuestras acciones en Twitter es hoy por hoy un error, y no sólo porque como hemos dicho Twitter no es en la actualidad un canal eficiente de marketing, sino porque corremos el peligro de que la poca protección que tiene se nos vuelva en contra. Ya hay una frase que recorre Internet: “fallas más que Twitter”, lo que refleja el grado de mejora que necesita para ser una sólida herramienta en la que confiar.

Cada vez más entregados a Twitter
 
Y sin embargo, a pesar de todo esto, estamos cada vez más entregados a la computación en nube y a herramientas como Twitter. Y es que, reconozcámoslo, a pesar de los fallos y los peligros que entrañan, sus beneficios pueden superarlos. La ubicuidad que permite el cloud computing, la facilidad de comunicación de Twitter, o el ahorro de costes de las herramientas online suponen en muchos casos una nueva forma de enfocar la gestión e integrar muchas estrategias de gestión abierta de forma natural que de otro modo no se haría. Por eso para muchos la ausencia de estas herramientas supondría una auténtica crisis no ya sólo de gestión, sino también de comunicación personal.
 
Por eso parece conveniente hoy por hoy no descuidar nuestras estrategias cloud pero sin olvidar los peligros que conllevan y resguardando nuestra información de un modo más tradicional y “desconectado”.
 
Juan Sobejano  (juan.sobejano@hosteltur.com)

 
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