Informe preliminar de la BEA

Lubitz ensayó la maniobra de descenso en el vuelo de ida a Barcelona

El informe preliminar sobre la tragedia del vuelo 4U9525 divulgado este miércoles por la Oficina de Investigaciones y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA), además de confirmar que Andreas Lubitz estrelló deliberadamente en los Alpes franceses el Airbus A320 de Germanwings cuando cubría la ruta ruta Barcelona-Dusseldorf, ha desvelado que el copiloto estuvo practicando la maniobra de descenso del avión con piloto automático en el trayecto de ida Dusseldorf-Barcelona.

La tragedia ocurrió el pasado 24 de marzo en una zona de difícil acceso en los Alpes franceses, causando la muerte de las 150 personas que iban a bordo, ciudadanos de Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, España, Gran Bretaña, Colombia, México, Holanda y otros países.

El documento destaca que Lubitz había practicado en varias oportunidades la programación de un rápido descenso durante el trayecto de ida, de Düsseldorf a Barcelona, horas antes del vuelo fatal. "La altitud de 100 pies fue seleccionada manualmente varias veces de 38.000 pies (11.500 metros) a 100 pies (30 metros) durante el descenso del vuelo anterior al siniestrado, mientras el copiloto se encontraba solo", dice el informe.

Lubitz ensayó la maniobra de descenso en un vuelo de ida a Barcelona Lubitz ensayó la maniobra de descenso en un vuelo de ida a Barcelona

El informe al que ha tenido acceso el diario alemán Bild es el de la BEA francesa, que tenía previsto revelar la información este miércoles, y que asegura que Lubitz llevó a cabo un «descenso controlado que duró minutos y para el cual no había justificación aeronáutica».

Los cambios en las configuraciones del piloto automático, que imitaban las que estrellaron el avión en su viaje de vuelta a Düsselforf, apenas habrían sido notorias porque el avión ya estaba descendiendo, dijeron los investigadores.

Ensayo en cinco minutos

Según fuentes cercanas a la BEA, los investigadores pudieron determinar que, en el vuelo de Dusseldorf a Barcelona, Lubitz fijó la altitud en 100 pies (30 m), la lectura más baja posible, a pesar de las instrucciones de control del tráfico aéreo en Burdeos de establecerala en 35.000 pies y luego en 21.000 pies. También se detecta que en una ocasión fue restablecida a 49.000 pies, la altitud máxima.

Los cambios aparentemente ocurrieron durante un período de cinco minutos, aproximadamente a las 07:30, unos 30 segundos después de que el capitán salió de la cabina en el vuelo anterior.

El registro documentado de esos cinco minutos en el vuelo de salida Düsseldorf-Barcelona señala:

07:19:59 - Los ruidos correspondientes al capitán dejando cabina

07:20:29 - El control de tráfico aéreo indica al avión que descienda a 35.000 pies

07:20:50 - La selección de altitud cambia a 100 pies, aumenta luego a 49.000 pies y regresa a 35.000 pies

07:21:10 - El avión indica que desciende a 21.000 pies

07:22:27 - Se registran varias veces cambios de altitud a 100 pies

07:24:29 - Los ruidos correspondientes a capitán de regresar a la cabina

El vuelo siniestrado

Durante el fatal trayecto, la respiración del copiloto se escucha prácticamente hasta el momento del siniestro, indica el informe. Lubitz "no abrió la puerta durante el descenso pese a las indicaciones digitales, las llamadas por el interfono y los golpes" que dio a la puerta el comandante del vuelo.

"No puedo especular con lo que estaba pasando en su cabeza; todo lo que puedo decir es que él cambió ese botón al parámetro mínimo de 100 pies y que lo hizo varias veces", dijo Rémi Jouty, director de la BEA; según informa la agencia británica de noticias Reuters.

Poco después de que el avión alcanzó altura de crucero en el vuelo de regreso, el capitán le dijo al copiloto Andreas Lubitz de 27 años que iba a salir de la cabina y le pidió que se hiciera cargo de la radio. Según la segunda caja negra que contiene los parámetros técnicos del vuelo, unos 30 segundos después de cerrarse la puerta de la cabina, Lubitz introdujo los comandos que había ensayado previamente y ordenó a la nave que descendiera 100 pies en piloto automático -lo suficientemente bajo para estrellarse en la montaña- y alteró otro dial para acelerarla.

Los hallazgos de los investigadores provienen de contrastar las revisiones de los registros de voz de la cabina y los datos de vuelo tomados de las dos cajas negras del avión.

La BEA, cuya investigación se realiza en paralelo a las pesquisas judiciales, emitirá en alrededor de un año un reporte final que incluirá recomendaciones sobre las puertas de las cabinas y el manejo de los registros médicos de los pilotos de la industria de las aerolíneas, entre otros aspectos abordados en el marco de esta investigación (ver: El bloqueo de las cabinas de avión y la deteccion de perfiles psicológicos ocupa a los investigadores).

 

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