Diario 5690 17.09.2019 | 15:43
Hosteltur: Noticias de turismo
Edición España. Primera jornada del Future Port Prague que se está celebrando en la capital checa

Los humanos digitales son el siguiente paso en la evolución

Qué peligros acechan cuando su comportamiento no pueda diferenciarse del humano 11 septiembre, 2019
  • Los humanos digitales aprenderán de manera autónoma de interactuar con las personas, y no sólo de los datos, con una apariencia más humana
  • Estos humanos digitales transformarán la relación de las empresas con el cliente, al poder ofrecerles experiencias totalmente personalizadas
  • El joven Lifshitz cree que "debemos poner límites entre la inteligencia artificial y las personas para conseguir un futuro más positivo"

La inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés) resuelve su principal debilidad, que es al mismo tiempo lo que nos diferencia a los humanos de las máquinas: la falta de creatividad. Es, según ha explicado Shalev Lifshitz, un investigador y emprendedor en la materia de sólo 16 años, “como si introdujéramos un cerebro humano, que ya es AGI, dentro de un ordenador, de manera que la inteligencia artificial sea capaz de hacer todo lo que sentimos y hacemos los humanos”. Los expertos coinciden en que no falta mucho para que llegue ese momento, como se ha constatado en Future Port Prague, que en su tercera edición se ha convertido en la mayor conferencia futurista de Centroeuropa, según publicó HOSTELTUR noticias de turismo en El futuro se presenta en Praga.

Los robots, o como estos mismos expertos prefieren llamarles, los humanos digitales, según ha apuntado Rachael Rekart, vicepresidenta de Éxito con el Cliente en Soul Machines, “aprenderán de manera autónoma de las interacciones con las personas, y no sólo de los datos, tendrán una apariencia más amable y similar a la humana, pero siempre dejando claro en su imagen que es una máquina”.

De hecho su prototipo más avanzado, Sam, “representa el futuro de la colaboración entre la inteligencia artificial y los humanos, ya que aprende de sus experiencias, que influyen en su comportamiento posterior, tal y como ocurre con las personas. Por eso estamos formando a nuestros robots para que hagan lo mismo, y en unos años serán capaces de actuar, tocar, comportarse y aprender”.

Sam es el humano digital que Soul Machines ha desarrollado y que permitirá, entre otras cosas, elevar la relación con el cliente hasta límites insospechados.

Estos humanos digitales, como ha asegurado Rekart, “transformarán por completo la relación de las empresas con el cliente, al poder ofrecerles experiencias totalmente personalizadas”. También ha indicado que los famosos podrán tener sus dobles digitales para interactuar con sus fans como si fueran ellos mismos, pues los dobles se comportarán exactamente igual que ellos.

Para Rekart “el mundo será más seguro si formamos a los robots con valores, objetivos y empatía humanos, lo que nos abre un gran potencial de desarrollo, por ejemplo formando médicos digitales para zonas del planeta donde ahora no tienen acceso a la sanidad”.

Valores humanos

Sin embargo el joven Lifshitz ha subrayado el peligro de aplicar unos objetivos a la inteligencia artificial por los “subobjetivos” que pueden aparecer sin control humano: “Debemos poner límites entre la inteligencia artificial y las personas para conseguir un futuro más positivo. Si les aplicamos valores humanos surgen dos problemas: técnico, ya que aún no se puede hacer; pero sobre todo político porque cuáles les instalaríamos, porque son diferentes según las distintas culturas del planeta. Deberíamos trabajar todos juntos para decidirlo porque es algo que nos afecta a todos. Lo que está claro es que no podemos parar el progreso, sólo estar preparados para el futuro”.

Con sólo 16 años Shalev Lifshitz es un experto en inteligencia artificial, además de emprendedor.

El siguiente paso por tanto, según ha añadido, pasa por “crear un organismo avanzado que aúne la tecnología con las habilidades humanas, la inteligencia artificial con las llamadas Brain Computer Interfaces. Pues ya existe, pero nuestro cerebro es muy complicado, el pensamiento no tiene una estructura lineal. Cuando seamos capaces de reproducir el proceso lo más parecido posible, desaparecerá la línea entre máquina y persona y ése será el siguiente paso en la evolución humana, que nos proporcionará nuevos poderes para resolver los problemas del futuro”.


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