Diario 5747 22.11.2019 | 23:41
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Edición España. Los diputados británicos piden que devuelvan sus bonus en compensación pòr la quiebra

Duras críticas a los directivos de Thomas Cook por sus "enormes salarios"

Sobre la opción de devolver los bonus recibidos, Fankhauser contesta: "Consideraré lo que es correcto, pero no hoy" 15 octubre, 2019
  • La presidenta del comité: "Reflexionen si merecen esos salarios que no se ganaron pero que recibieron"
  • De los últimos ocho ejercicios del grupo, en solo uno, en 2015, registró beneficios
  • Los directivos achacan la bancarrota a la deuda, de unos 1.380 millones de euros

Los parlamentarios británicos han recriminado duramente este martes a los directivos de Thomas Cook sus "enormes salarios" que "no se ganaron pero que recibieron" a pesar de que la empresa quebró y han pedido que devuelvan sus bonus en compensación por el impacto de la bancarrota entre los trabajadores y clientes (Ver: El Gobierno británico podrá recuperar 1M£ de los directivos de Thomas Cook).

¿Quién fue el culpable de la quiebra de Thomas Cook? Esta es la pregunta que tratarán de responder los miembros del Parlamento británico en la comisión de investigación que ha comenzado este martes con la comparecencia de la antigua cúpula y que se prolongará en las próximas semanas con más testigos de la bancarrota del turoperador.

Los últimos directivos de Thomas Cook, encabezados por Peter Fankhauser, exconsejero delegado, Frank Meysman, expresidente; Sten Daugaard, exdirector financiero; Martine Verluyten, la exresponsable del comité de auditoría, y Warren Tucker, exdirector del comité de remuneración, han tenido que responder a las cuestiones de los miembros del Comité de Negocios, Energía y Estrategia Industrial que investigan la quiebra de la compañía el pasado 23 de septiembre.

Los cinco directivos interrogados este martes.

En la sesión de este martes, la comparecencia se han centrado en el plan de rescate de Thomas Cook, el gobierno corporativo y el papel de la junta de la compañía, la deuda asumida por la empresa, las prácticas contables y la fijación del salario de Peter Fankhauser, que recibió 8,4 millones de libras (9,2 millones de euros) durante su etapa al frente de la compañía desde 2014, incluyendo 4,6 millones de libras en bonus (5,3 millones de euros).

Precisamente los "enormes salarios" que recibieron durante estos años ha sido una de las cuestiones que más han echado en cara los parlamentarios a los directivos. La presidenta de la comisión, Rachel Reeves, instó a los directivos en su alocución final a que "reflexionen si merecen esos salarios que no se ganaron pero que recibieron".

En los últimos cinco años, el equipo directivo recibió 20 millones de libras (23 millones de euros) en bonus, pero se calcula que como mucho el Gobierno británico podrá recuperar un millón de libras (1,15 millones de euros).

Fankhauser reiteró durante su comparecencia estar "profundamente dolido" por la quiebra de la empresa.

Durante su comparecencia, Fankhauser reiteró en varias ocasiones sentirse "profundamente dolido" por la quiebra de la compañía pero se defendió diciendo que trabajó "duramente y de manera exhaustiva" por intentar "convertir un antiguo turoperador en uno moderno".

Dijo que la mitad de su salario era en acciones de Thomas Cook y que nunca las vendió y ahora no valen nada. Recordó a los diputados que en 2018 ni en 2019 cobró bonus y en 2017 recibió una remuneración de alrededor de 750.000 libras (864.000 euros), el 30% en acciones.

Insistió en que si bien entiende "totalmente" el sentimiento del público, por su parte "trabajó sin descanso" para revertir la situación de la empresa.

Sobre la opción de devolver sus bonus, Fankhauser dijo que "consideraré lo que es correcto, pero no hoy".

La deuda era el problema

Sobre la causa del hundimiento de la empresa, todos ellos coincidieron en que "la deuda era el problema", como afirmó el expresidente Frank Meysman. Una deuda cifrada en 1.200 millones de libras (1.380 millones de euros).

Por su parte, Fankhauser señaló que cuando se puso al frente de Thomas Cook en 2014 la deuda de la compañía ya era alta y que intentó revertir esa situación.

Señaló que en mayo de 2018 estaban en buena disposición para lograr recuperar la rentabilidad con "buen volumen de reservas y generación de efectivo", pero "la ola de calor" y "la incertidumbre sobre el Brexit" afectaron al negocio.

Otro asunto que le echaron en cara los diputados a los directivos es que de los últimos ocho ejercicios del grupo en solo uno, en 2015, registró beneficios, pese a ello durante estos años siguieron recibiendo sus bonus. "Fueron recompensados por fallar", dijo uno de los parlamentarios.

La quiebra de Thomas Cook está siendo investigada por el Comité de Negocios, Energía y Estrategia Industrial del Parlamento británico.

Con respecto al frustrado plan de recapitalización en el que iba a participar Fosun con 900 millones de libras, Meysman dijo que una de las propuestas para conseguir el apoyo de los bancos acreedores es que el Gobierno británico respaldara la operación con 250 millones de libras, pero el Ejecutivo finalmente se desmarcó ese "trágico domingo" (el 22 de septiembre), como lo llamó.

Meysman explicó que ante la situación de la compañía se reunieron con el ministro de Transportes del Reino Unido y con ministros de Turismo de varios países europeos, entre ellos España, y citó los planes por parte de hoteleros españoles para salvar la compañía.

La próximo martes, 22 de octubre, el Comité interrogará a los auditores de Thomas Cook, PwC y EY, y más adelante, aunque aún no se han confirmado las fechas, al Consejo de Información Financiera y el Servicio de Insolvencia, al ex CFO, Bill Scott, y los exCEO, Harriet Green y Manny Fontenla-Novoa.

La quiebra de Thomas Cook dejó varados en el extranjero el pasado mes de septiembre a 150.000 turistas británicos que tuvieron que ser rescatados por el Estado en la que ha sido la mayor repatriación a la que se ha enfrentado el Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que se calcula que ha costado más de 100 millones de libras (115 millones de euros) de los contribuyentes.

En términos de empleo, la bancarrota ha supuesto el despido de 9.000 trabajadores en el Reino Unido y en Europa ha dejado millones de euros de facturas impagadas. Solo en España se cifra en 200 millones de euros.


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