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Edición España. Un análisis de Xavier Canalís

Perspectivas del turismo urbano y foco en Barcelona

Aumenta el riesgo de que la economía de Barcelona no pueda recuperarse al mismo ritmo que otras ciudades europeas a medida que avancen las campañas de vacunación 2 marzo, 2021 Premium
  • Las encuestas sugieren que los consumidores se decantarán menos por los destinos urbanos
  • El verano va a ser una batalla muy dura para las ciudades europeasy para Barcelona en particular
  • La violencia en las calles podría enquistarse, dificultando aún más la recuperación económica

Análisis/ Es cada vez más real el riesgo de que la economía de Barcelona no pueda recuperarse al mismo ritmo que otras ciudades europeas en 2021 a medida que las campañas de vacunación tomen impulso y lleguen a más capas de la población. Y muchos en Cataluña lo saben. De ahí el manifiesto en el que más de un centenar de organizaciones del mundo empresarial exigen a la Generalitat y a los ayuntamientos que pongan fin a la violencia en las calles.

Las imágenes que pueden ver a continuación son fotos que tomé dando un paseo de media hora por el centro de Barcelona el pasado 18 de febrero. Corresponden a hoteles que, debido a la pandemia del coronavirus, han tenido que cerrar sus puertas temporalmente. En total, hay 331 hoteles cerrados en la ciudad de un censo de 438 establecimientos. Su reapertura no va a ser nada fácil.

Un hotel cerrado en la plaza Cataluña, Barcelona, como consecuencia de la caída del turismo en la ciudad debida a la pandemia del coronavirus.
Otro céntrico hotel cerrado en Barcelona.
En Barcelona hay cerrados 331 hoteles en la actualidad, de un censo de 438 establecimientos.
La hotelería de Barcelona afronta la peor crisis de su historia. Imagen de un hotel cerrado debido a la pandemia en el Paseo de Gracia. El Mandarin Oriental ha anunciado su reapertura para el día 12 de marzo.

Tendencias de viaje y nuevas pautas de consumo

Es cierto que millones de personas en toda Europa están deseando volver a viajar en cuanto las circunstancias lo permitan.

Sin embargo, las encuestas de intenciones de viajes sugieren que los consumidores se decantarán menos por los destinos urbanos y más por aquellos de sol y playa, naturaleza, interior, montaña, espacios abiertos...

Cabe recordar que en 2017 los destinos urbanos de todo el mundo recibieron un total de 190 millones de viajeros internacionales, el triple que una década atrás. De este modo, los city trips se convirtieron en el tipo de vacaciones en el extranjero número uno en el mundo, por delante del sol y playa, segmento dominante durante décadas.

Nos enfrentamos a un cambio sustancial respecto a la tendencia de los últimos años donde el turismo urbano había superado a las vacaciones de sol y playa

Sin embargo, ahora nos enfrentamos a un cambio sustancial respecto a la tendencia de los últimos años. El tiempo que tarden los destinos urbanos en volver a los niveles pre-pandemia (incluyendo las llegadas de viajeros de larga distancia) puede alargarse años incluso.

En el mejor de los escenarios, suponiendo que entre un 50% y un 60% de la población europea pueda estar vacunada hacia el mes de junio, el verano de 2021 va a ser una batalla muy dura para los destinos urbanos europeos en general... Y para Barcelona en particular.

¿Cómo seducirán las ciudades a los viajeros?

La clave será cómo las ciudades logran seducir a millones de europeos que durante más de un año han estado encerrados en sus propias ciudades o grandes áreas metropolitanas (una experiencia que sin duda habrá alterado su estado de ánimo y pautas de consumo) para que viajen de vacaciones a otra ciudad.

Probablemente, la seducción vía bajada de precios será un recurso que tarde o temprano entrará en juego. Así que los equipos de revenue management de los hoteles van a ser fundamentales para lograr la cuadratura del círculo.

Pero las ciudades también necesitarán apelar a otros atributos para atraer a los viajeros más allá de los recurrentes (patrimonio cultural, historia, arte, vida social, shopping...)

Me refiero a un valor tan intangible como la confianza, la seguridad, la garantía de que todo irá bien. La promesa a los consumidores -que van a ser más selectivos que nunca a la hora de elegir destino y planificar sus primeras vacaciones en más de un año- que tendrán cero sorpresas negativas.

Riesgo de que la violencia se enquiste en Barcelona

¿Qué garantías ofrece Barcelona ahora mismo a esos consumidores deseosos de volver a viajar, pero muy cautelosos al mismo tiempo?

Naturalmente, la ciudad podrá ofrecer todas las garantías sanitarias que podamos imaginar o alcanzar para cuando llegue el verano. Esto debería incluir un alto porcentaje de población vacunada, incidencia baja de coronavirus (por debajo de los 50 casos por cada 100.000 habitantes), protocolos COVID en los establecimientos, pruebas PCR y/o rápidas, etc. Pero aquí vamos a estar a la par con muchas otras urbes.

¿Qué hay de esas otras garantías que prometen una experiencia confortable y sin sobresaltos?

Repasemos los hechos:

  • Barcelona acumula casi quince días de disturbios y pillajes en las calles. Otras ciudades catalanas también han sufrido incidentes violentos.
  • Los disturbios y actos vandálicos que han tenido lugar en Barcelona este fin de semana "han vuelto a dejar imágenes dantescas de caos e inseguridad" en la ciudad, según ha advertido el Gremio de Hoteles de la capital. El Gremi condena el vandalismo en Barcelona y pide responsabilidades.
  • Los empresarios y comerciantes de Barcelona aprecian en los disturbios ocurridos el 27 de febrero, con el ataque a una comisaria de la Guardia Urbana y la quema de una furgoneta del cuerpo con un agente dentro (que no sufrió daños al salir del vehículo), "un salto cualitativo en los altercados registrados hasta ahora y "un riesgo de que el país se nos vaya de las manos".
  • "Incidentes como los de Barcelona no se ven en Italia, Alemania, Grecia, Países Bajos cuando descontentos hay en todo el mundo", apuntó Luis Sans, presidente de la Asociación de Comerciantes del Paseo de Gracia. Sans argumenta que el problema de que los disturbios "se justifican pretendidamente con Hasel", el rapero encarcelado hace dos semanas, cuando en realidad, ha recordado, "estos hechos se han ido reproduciendo en Barcelona en los últimos años".
  • Las fuerzas de seguridad atribuyen a grupos de radicales organizados, especialmente violentos, los actos vandálicos contra establecimientos, incluyendo tiendas, hoteles, restaurantes y bancos.
  • Más de un centenar de organizaciones del mundo empresarial, han firmado un manifiesto en el que exigen a la Generalitat y a los ayuntamientos que pongan fin a la violencia en las calles de Cataluña.
  • Las imágenes que se están difundiendo de incidentes violentos vuelven a trasladar por el mundo la imagen de una Barcelona donde día sí y día también se arma una buena trifulca en las calles.

Y todo, en mitad de una crisis brutal debido a la pandemia del coronavirus que ha provocado el cierre temporal de centenares de hoteles, miles de trabajadores en ERTE o que se han ido al paro, ferias aplazadas, fondos a la caza de gangas hoteleras aprovechando el momento de debilidad de la ciudad, proyectos parados...

Desde un punto de vista económico y social, Barcelona corre el riesgo de sufrir un fenómeno peor que una crisis. Un período de decadencia, que quizá haya comenzado, pero desconocemos cuándo acabará.

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