Diario 5721 23.10.2019 | 12:56
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Edición España. Un modelo en crecimiento

Todo incluido: ¿debe España regularlo o reinventarlo?

Canarias y Baleares, los top del todo incluido 24 agosto, 2011
  • Un 35% de los hoteles de Tenerife ofrecen esta fórmula y en Gran Canaria el número de plazas llega al 25%
  • Restaurantes, casas rurales y comercios sostienen que el Todo Incluido "hace mucho daño"

Los buenos resultados de ocupación que están logrando los hoteleros españoles en los principales destinos de sol y playa durante este verano contrastan con la decepción mostrada por los empresarios de ocio, restauración y servicios, quienes advierten sobre una fuerte caída del gasto turístico. Y una de las razones principales de este descenso, aseguran estos últimos, es el auge del Todo Incluido, de ahí que pidan su regularización. Otras voces, en cambio, consideran que no toca regularizar esta oferta, sino reinventarla y adaptarla a España.

Lo cierto es que la demanda del todo incluido no ha aflojado. En Reino Unido, la popularidad de esta fórmula está permitiendo que los paquetes turísticos se recuperen mejor que los viajes individuales, según el informe publicado por la consultora Mintel.

Y TUI Alemania, ha asegurado este verano que incrementará el todo incluido en Mallorca "porque hay mucha demanda". Concretamente, la intención de turoperador es pasar del 20% actual a un 33%, o lo que es lo mismo, alcanzar "el tercio de la oferta".

Canarias es una de las comunidades autónomas donde más se ha extendido el Todo Incluido durante los últimos años.

En Fuerteventura, la Cámara de Comercio estima que más de la mitad de las plazas hoteleras ya corresponden a hoteles All Inclusive. En Tenerife, se estima que el número de hoteles que ofertan el régimen de todo incluido (además de otros) es de 94, el 35% del total, según el Cabildo. En Gran Canaria, el número de plazas comercializadas bajo este régimen llegaría al 25%.

Caída del gasto turístico

Pero según expone la Federación Canaria de Ocio y Servicios (FECAO), la expansión del All Inclusive ha supuesto una caída del 34% del gasto turístico en el archipiélago. Para estos empresarios, la citada modalidad y la reducción del gasto de los turistas "está repercutiendo directamente" en la restauración, el alquiler de coches, los supermercados, las excursiones y los locales de ocio, entre otros.

Por este motivo, FECAO ha solicitado al Ejecutivo autonómico regular la modalidad del Todo Incluido, "operando sobre las categorías, los equipamientos de ocio, el personal requerido para la prestación de los servicios ofertados, así como elementos de defensa del usuario turístico del todo incluido".

Sin embargo, el viceconsejero de Turismo de Canarias, Ricardo Fernández de la Puente Armas, ha evitado de momento entrar en el debate sobre la regularización o no del All Inclusive.

"El todo incluido es una forma de comercialización y no una tipología alojativa que da respuesta a una demanda de una parte de los turistas que llegan a Canarias. El sector debe atender a los gustos del cliente o estos buscarán otros destinos. Canarias tiene mucho que ofrecer al turista que nos elige, y debemos ser capaces de ofrecerle un producto atractivo”, apuntó el viceconsejero.

Por su parte, la sociedad de promoción Turismo de Tenerife, participada por el Cabildo y el sector privado, ha informado que la contratación del todo incluido se limitó al 18% del total de viajeros a la Isla en 2010.

"Los visitantes que se deciden por el todo incluido presentan un nivel de gasto diario en excursiones, compras y actividades de ocio superior a la media de turistas que pasan aquí sus vacaciones, lo que unido a su mayor tendencia a realizar actividades y visitas por la Isla, muestra que, contrariamente a lo que se pueda creer, son viajeros que no permanecen recluidos en el alojamiento durante su estancia", sostiene Turismo de Tenerife.

De acuerdo con los datos recopilados por Turismo de Tenerife, "el todo incluido es más utilizado por aquellos viajeros que llegan la Isla por primera vez pero no tanto por los repetidores; y se trata del régimen más extendido entre los turistas jóvenes (el 59% son menores de 45 años) y las familias".

Baleares

Por su parte, la asociación empresarial de la restauración PIMEM de Mallorca considera que el todo incluido no sólo reduce la actividad económica de la oferta complementaria sino que además está "acortando la temporada turística" en la isla.

"Desde Restauración-PIMEM entendemos que hace falta impulsar una renovación hotelera", asegura el líder de la patronal. Esta asociación es optimista ante la posibilidad de que se desarrolle en Mallorca la figura de los condohoteles, un modelo de alojamiento "que está orientado a un turismo familiar y que elude el todo incluido".

También la Asociación de Agroturismo de las Baleares sostiene que el crecimiento en la llegada de turistas no está impulsando la ocupación y que productos como el Todo Incluido y los cruceros “nos están haciendo mucho daño”.

El pasado julio, apenas una semana después de haber tomado posesión de su cargo, el nuevo consejero de Turismo de Baleares, Carlos Delgado, reconocía públicamente, tras haber sondeado al sector: "Hay una cierta felicidad con la ocupación, pero no con el todo incluido”.

Reinventar el modelo, no regularlo

Según apunta Antonio Garzón Beckmann, profesional de la industria turística y autor del libro "Condicionantes de la competitividad turística grancanaria", una regulación del todo incluido que fijara mínimos en cantidad, tipos de alimentos o estándares de bebidas podría ser contraproducente.

"En la mayoría de los casos, el obtener un beneficio en el Todo Incluido (o el evitar pérdidas) es regulado a través del coste. ¿Y ahora pretendemos intervenir en el coste del empresario, regulando la oferta mínima, el ocio mínimo y la plantilla de personal mínima que ha de tener?" se pregunta.

"El todo incluido es un modelo vacacional que ha venido para quedarse, no es pasajero. Hay algunos segmentos donde se ha implantado de tal manera que ya forma parte de las líneas de productos definidas por los touroperadores, como es el caso del producto familiar", recuerda.

"La oferta del todo incluido se regula a través del mercado, no es necesaria su regulación. Si queremos intervenir en el proceso, debe ser en forma de inspección (altas laborales, normas higiénico-sanitarias, camas clandestinas...). El reto del All Inclusive para los próximos años no está en regularlo o intentar eliminarlo, sino más bien en aprender a gestionarlo y quizás en crear modelos diferenciados: Todo Incluido con actividades fuera del hotel, Todo Nutritivo, etc", concluye.


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