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Edición Latam. Crisis y polémica

Gobierno argentino “cierra” El Palomar y las low cost se mudan a Aeroparque

Transporte asegura que no canceló operaciones, sino que volverá a ser exclusivo para vuelos militares 15 diciembre, 2020

El Ministerio de Transporte de la Argentina y el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna) confirmaron el fin del aeropuerto de El Palomar como terminal para vuelos comerciales. Aseguran que tiene serios problemas de seguridad y que ponerlo en condiciones requiere una excesiva inversión. La oposición criticó duramente esta decisión. Mientras tanto, afirman que hubo acuerdo con las low cost, que ya retomaron actividades en Ezeiza, para que vuelen desde el Aeroparque porteño cuando finalicen las obras.

Tras meses de rumores e incluso luego de la confirmación pública de su continuidad, el aeropuerto de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, finalmente ya no funcionará como terminal para vuelos comerciales en la Argentina y volverá a ser exclusivamente una base aérea militar.

El Gobierno argentino, a través del Ministerio de Transporte y del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), lo oficializó y, si bien puso fin a la incertidumbre, también despertó una enorme polémica. Como casi todo el la Argentina, el tema cayó en medio de la llamada “grieta” de la política.

Vale recordar que la Base Aérea de El Palomar fue transformada en aeropuerto por la gestión del expresidente Mauricio Macri, con la única finalidad de servir de terminal a las compañías low cost, que hacían su desembarco en el país. La primera fue Flybondi, y luego se sumaron JetSmart y Norwegian Argentina (aunque esta última volaba desde el Aeroparque porteño hasta que se fue del país y fue adquirida por la chilena).

Desde el día cero, El Palomar estuvo sumergido en las polémicas, ya que agrupaciones de vecinos denunciaron contaminación sonora y ambiental; organismos de derechos humanos señalaron que allí había funcionado un centro clandestino de detención y las instalaciones iban a ser afectadas; e incluso sobrevinieron diversas denuncias de corrupción sobre distintos funcionarios de aquella administración, vinculadas a las obras y las aerolíneas.

Por eso, aunque el aeropuerto se puso en marcha, siempre lo hizo de manera limitada, sólo en horario diurno, de acuerdo con un fallo de la Justicia que nunca pudo ser revertido. Pero lo cierto es que allí operaron hasta el inicio de la pandemia los A320 de JetSmart y los B737 de Flybondi.

En medio de la emergencia sanitaria, la concesionaria de la terminal, Aeropuertos Argentina 2000, había pedido su cierre por considerar excesivo tener tres aeropuertos activos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), junto a Aeroparque y Ezeiza, en un contexto de parálisis de la actividad aérea en el país y el mundo, con una escasa demanda y una red de vuelos que no se recuperaría hasta 2023 o 2024. Pero el ministro de Transporte, Mario Meoni, había buscado llevar tranquilidad a la opinión pública confirmando la continuidad del aeropuerto.

(Ver: Argentina: Transporte ratificó la continuidad del aeropuerto de El Palomar)

Pero a la hora de aprobar las solicitudes de reanudación de operaciones de JetSmart y Flybondi, el Gobierno no respondió los pedidos con eje en El Palomar y les pidió volar desde Ezeiza. Vale recordar que la chilena accedió y comenzó a volar el 19 de noviembre; pero Flybondi no, y se vio obligada a hacerlo recién el 12 de diciembre.

(Ver: Argentina: JetSmart retoma el cabotaje el 19 de noviembre, desde Ezeiza y Flybondi regresa al cabotaje argentino volando desde Ezeiza)

La decisión estaba tomada, pero se confirmó con este comunicado, que argumenta que desde marzo el tráfico nacional cayó un 98%. Pero, aún así, comienza aclarando que no se trata de un cierre, sino de un regreso de El Palomar a su esencia de base aérea militar.

La explicación técnica la dio por la mañana del lunes 14 de diciembre el vicepresidente del Orsna, Fernando Muriel, en declaraciones a una radio porteña, quien afirmó que “la pista está vencida” y que “ese hecho es incontrastable”, por lo que se decidió “evitar una enorme tragedia”. El comunicado de Transporte, en tanto, habla de “pista irregular”, para la que las aeronaves militares están preparadas, a diferencia de los aviones comerciales.

De acuerdo a Muriel, poner en condiciones El Palomar requiere una inversión muy grande (AR$ 4.000 millones, casi US$ 50 millones, sólo para la pista), mientras que el Estado no tiene ese dinero para ese fin, teniendo en cuenta que se trata de un país extenso con grandes necesidades y que el AMBA ya tiene los dos aeropuertos más importantes del país.

“La reconstrucción de la pista de aterrizaje, hecha de losas de hormigón, presenta un altísimo nivel de deterioro con una vida útil actual de 0 años, además de rodajes y plataformas. Hoy las aeronaves deben ser remolcadas debido al riesgo de ingesta producto del desgrane de piedras de las losas de hormigón existentes”, sostiene el comunicado.

Pero, además, Transporte esgrime que no es viable la aplicación de protocolos de distanciamiento allí: “En su momento fue una solución precaria para la operación de las líneas aéreas low cost. Una terminal de pasajeros con una superficie de 2.520 m2, y una terminal satélite de 462m2. Sin parkings habilitados para pasajeros, un sólo local gastronómico complementado con foodtrucks al aire libre sin resguardo climático para los pasajeros (AEP 30.000m2 – EZE 104.000m2). Conservar las distancias sociales recomendadas por las autoridades sanitarias se hace muy difícil, y con un deficiente servicio al usuario que deba utilizarlo”.

De todos modos, el Gobierno enfatizó que la decisión se tomó de común acuerdo con las low cost. ¿Qué significa eso? Que les prometieron cumplir su sueño: volar desde el Aeroparque porteño, en el corazón de Buenos Aires, a diez minutos del Obelisco, pero conservando las mismas tasas que en El Palomar. Dado que Aeroparque fue re-regionalizado por la administración de Alberto Fernández, esta opción es clave para la estrategia regional de ambas.

Hoy Aeroparque está cerrado por obras de mejora y ampliación, pero su apertura está prevista para el 24 de febrero, si es que no se retrasan las obras por el desabastecimiento de cemento en el país.

Pese a todo esto, y como se señalaba, el “cierre” de El Palomar cayó en la “grieta”, y el expresidente Macri escribió una carta pública lamentando el punto final para la terminal que fuera uno de los ejes de su plan aerocomercial autodenominado “La Revolución de los Aviones”.

Al respecto, Macri sostuvo: “Teníamos la esperanza de que habían vuelto mejores. El anuncio del cierre del aeropuerto de El Palomar para vuelos comerciales y otras medidas llevadas a cabo durante este año demuestran lo contrario. Hay en marcha un plan activo y deliberado para entorpecer, clausurar, estropear o eliminar cualquier política implementada por nuestro Gobierno, aún aquellas que de manera objetiva e incontestable fueron beneficiosas para todos los argentinos”.

Finalmente, quien fuera su ministro (y luego secretario) de Turismo, Gustavo Santos, hoy presidente de la Fundación Pensar Córdoba, consideró que la medida significa “un retroceso”, ya que en los cuatro años de su gestión volaron por el país “16 millones de pasajeros en cabotaje, 6 millones más que en 2015 (cuando habían volado 10 millones de pasajeros). Además, aseveró que más de medio millón de argentinos volaron por primera vez en ese lapso.

Avatar redactor Rolando Klempert Izaguirre Periodista de Hosteltur

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