Polémica campaña

Frente común en Nueva York contra Airbnb

La presión del Fiscal General del Estado ha provocado el descenso de oferta de Airbnb en la ciudad

Una coalición de líderes políticos estatales y locales ha anunciado desde el Ayuntamiento de Manhattan la creación de un grupo hotelero contra la oferta ilegal, Share Better (compartir mejor), que va a centrar su lucha en las prácticas de negocio de Airbnb y otras compañías de alquiler vacacional y para estancias cortas.

Share Better se va a enfocar en destacar las transacciones ilegales, así como la calidad de vida de los residentes que viven cerca de estos pisos. Incluye un quién es quién de los concejales, los senadores del Estado y los miembros de la Asamblea del Estado, así como el abogado público de la ciudad de Nueva York, Tish James, y el presidente del Condado de Manhattan, Gale Brewer. Recibe el soporte financiero de sus miembros, entre los que se encuentran representantes del sector hotelero y de los sindicatos.

La coalición se ha presentado con este video de Youtube en el que, siguiendo el estilo de la última campaña de Airbnb en televisión, recogen algunas las quejas de los usuarios de estos apartamentos. Share Better destinará tres millones de dólares (2,3 millones de euros) a esta campaña, que será tanto online como impresa.

En este sentido el miembro de la Asamblea Richard N. Gottfried, que representa a los barrios de Chelsea y Hell’s Kitchen, ha señalado que “estamos viendo alegres anuncios que muestran a la gente compartiendo el almuerzo con sus huéspedes, pero las actividades alojativas ilegales crean problemas a residentes y turistas por igual”.

Y es que, añade, “la mayor campaña de relaciones públicas y acciones como lobby de Airbnb tiene por objeto derogar o paralizar la ley de hoteles ilegales de Nueva York. Ahora se ha creado una nueva coalición para contrarrestarla”, a la que llaman a unirse a las organizaciones interesadas.

Airbnb, por su parte, ha mostrado su “total oposición a los hoteles ilegales. Somos una compañía creada con el convencimiento de que el alojamiento debe ser más accesible, asequible y disponible”.

No es un problema nuevo

Los alojamientos ilegales han sido durante mucho tiempo un problema para la ciudad de Nueva York, con propietarios que convertían a los turistas en inquilinos rentables en edificios dentro de zonas residenciales. La legislación actual, que convierte en ilegales a un gran porcentaje de apartamentos de Airbnb en la ciudad, entró en vigor en 2011, después de años de presiones de grupos de vecinos que se oponían a convertir en ilegales casas y edificios que se alquilaban por noches en Craigslist, Airbnb y otras plataformas similares.

Con el éxito de Airbnb en Nueva York llegó una nueva ola de actividad alojativa ilegal en su web, que ha sido repetidamente ignorada por sus responsables hasta la llegada de David Hantman como su responsable de política pública global en el otoño de 2012. De hecho, Airbnb se comprometió a facilitar los datos de sus actividades y usuarios a la Fiscalía de Nueva York, según publicó HOSTELTUR noticias de turismo.

Estos hoteles no están únicamente en Airbnb, de hecho se pueden encontrar todavía en webs como TripAdvisor, pero los mismos aspectos que hacen grande a Airbnb para su uso legal le hacen igual de buena para ir contra las reglas. Un propietario tuvo tanto éxito en la web que lanzó su propio servicio de alquiler independiente de cortas estancias que operaba docenas de edificios en toda la ciudad. Poco después se cerró como parte de una liquidación histórica de un millón de dólares (772.000 euros) para la ciudad.

Situación actual de los alojamientos ilegales

El nuevo grupo y el Fiscal General Eric Schneiderman persiguen a los alojamientos ilegales, ¿pero todavía existen?

Los alojamientos ilegales a gran escala en Nueva York han huido de Airbnb a Craiglist o webs de más bajo perfil.Los alojamientos ilegales a gran escala en Nueva York han huido de Airbnb a Craiglist o webs de más bajo perfil.

Cuando Skift analizó los datos de los usuarios de Airbnb a comienzos de año, no encontró un gran número de alojamientos ilegales, aunque sí detectó a 400 propietarios que gestionaban apartamentos por toda la ciudad. Representaban el 12% de los anfitriones pero más del 30% de las viviendas disponibles en la web, la mayoría entre las más populares en los comentarios de los usuarios. (Ver: 'El juicio contra Airbnb en Nueva York comienza este martes').

Airbnb eliminó a muchos de esos propietarios (nueve de los incluidos en el top 10 han sido borrados de la web) en una purga en abril con el fin de calmar al Fiscal General de Estado. Esta purga restó 2.000 de los más de 19.000 alojamientos disponibles en la ciudad, pero las comparaciones realizadas entre la oferta en la web y los datos de Skift muestran pérdidas superiores.

Airbnb argumenta que estos anfitriones “no ofrecían una experiencia de calidad, local, a sus huéspedes”, pero esta afirmación no se corresponde con los rankings en los que los comentarios de los clientes los posicionaban antes de su eliminación, entre los que presentaban mejores puntuaciones y valoraciones más frecuentes.

De este modo, y a pesar del crecimiento registrado entre noviembre de 2013 y mayo de 2014, Airbnb muestra menos anuncios de apartamentos disponibles en el mercado de Nueva York.

Los alojamientos ilegales a gran escala han huido en gran parte de Airbnb a Craigslist o webs de más bajo perfil. En su lugar Airbnb y competidores como HomeAway y Flipkey son el escenario de múltiples conversiones ilegales de B&B en alojamientos de barrios populares como Harlem y Williamsburg, Brooklyn, así como los propietarios, inquilinos e inversores, tanto estadounidenses como extranjeros, que han convertido en unidades residenciales a tiempo completo edificios en toda la ciudad.

La información de referencia se encuentra disponible en Skift.

 

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